1. Política industrial y tecnología

En general, la política económica del presidente electo Joe Biden girará en torno a superar la crisis por la pandemia de Covid-19 en el corto plazo, con la intención de impulsar la industria y a la clase media en el largo plazo. 

Aunque Trump y Biden pertenecen a diferentes corrientes políticas, ambos mantienen algunas coincidencias alrededor de los principales problemas a resolver: desempleo, pérdida de competitividad de la industria estadounidense y la rivalidad china.

Desde su periodo como vicepresidente en la administración Obama, Biden había reconocido los retos para la economía bajo el contexto tecnológico. Por un lado, la reducción en la demanda de empleos de baja especialidad, pero al mismo tiempo las grandes oportunidades que la tecnología brinda para continuar incrementando la productividad y la calidad de vida de la población.

Una de las principales herramientas para impulsar la economía será a través de su política Build Back Better, que buscará la reactivación de la industria estadounidense y la recuperación del empleo, incrementará la inversión en investigación básica y fomentará la equidad racial.

Como parte de los programas para incrementar la competitividad industrial de Estados Unidos, de manera similar a su antecesor, Biden enfocará sus propuestas en lograr el objetivo Made in all of America, que incluye inyectar a la industria estadounidense hasta 300 mil millones de dólares y recuperar el liderazgo sobre las cadenas de suministro globales para reducir la dependencia de la manufactura de otros países. 

Adicionalmente, el nuevo presidente ha sido enfático en que la inversión para nuevas tecnologías y el desarrollo industrial de Estados Unidos se centrará en fomentar empleos bien pagados y sindicalizados, así como retomar los compromisos para mitigación del cambio climático.

Al respecto, se esperan retos particulares en estas áreas. Primero, el fomento al desarrollo de las habilidades para los trabajos del futuro, incluidas las áreas digitales, que permitan la formación de una fuerza laboral altamente capacitada.

Asimismo, el cumplimiento de los objetivos para la reducción de emisiones de carbono y el uso de energías limpias deberá pasar por un incremento en la inversión de nuevas tecnologías de almacenamiento, distribución y administración energética, donde las soluciones digitales para Smart Cities y el Internet de las Cosas Industrial (IIoT) podrían jugar un papel clave.

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