3 hallazgos del Curiosity en su primera década en Marte

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Enter.Co-Andrea Mercado

El 26 de noviembre del 2011 la NASA decidió continuar explorando Marte con el Curiosity: el rover más grande que ha llegado a un planeta. Su lanzamiento se hizo ese día a las 7 de la mañana desde el cohete Atlas V, dando inicio a un viaje que duró casi siete meses, cuando en la noche del 5 de agosto de 2012, el vehículo, que tiene el tamaño de un todoterreno pequeño, aterrizó en el planeta rojo. Puntualmente, en el el cráter Gale. Su misión era averiguar si Marte tuvo alguna vez ciertas condiciones de vida y si el punto del aterrizaje fue habitable en algún momento. ¿Qué se ha descubierto desde entonces?

Curiosity
Fotografía enviada por el Curiosity, publicada el 23 de noviembre de 2021. A la fotografía se le agregaron colores, pues la original fue tomada por las cámaras de navegación del rover, en blanco y negro. Créditos: NASA / JPL-Caltech

1. En Marte hay metano

En repetidas ocasiones, el Curiosity ha detectado variaciones en los niveles de metano justo encima de la superficie del cráter Gale. Esto ha llamado la atención de los científicos de la NASA, pues es sabido que en la Tierra, este gas, que es de efecto invernadero, es producido sobre todo por animales (como las vacas) al hacer digestión. En Marte no hay animales. Sin embargo, los procesos geológicos que involucran la interacción de rocas, agua y calor, también pueden producirlo. La presencia de metano puede significar que, en el pasado, algunos microbios pudieron vivir en el planeta rojo.

2. Hace miles de millones de años hubo agua en Marte

Actualmente nuestro planeta vecino es un lugar de extremos: es bastante frío, tiene alta radiación y está completamente seco. Sin embargo, hace 3.800 millones de años, aproximadamente, el clima (que se cree que fue más estable) pudo comenzar a tener cambios bruscos que terminaron por evaporar algunos lagos como el que, se cree, se ubicaba en el cráter Gale.

En el 2015, los científicos concluyeron lo anterior cuando descubrieron depósitos de sedimentos químicos en la tierra que se ubicaba en el fondo de ese lago reseco. Los investigadores sostienen que el agua del planeta (la cual, sostienen, era bastante salada), no solo ayudó a depositar esos sedimentos y formar vetas, sino que se filtró a través de las rocas, siendo capaz de crear las capas bajas de montañas como el Monte Sharp, las cuales son ricas arcilla: un mineral interesante porque es ideal para almacenar fósiles microbianos.

Este hallazgo amplió y confirmó lo registrado antes por el rover Opportunity, cuando este, en el 2011, también había descubierto depósitos minerales (en este caso, de yeso) en las inmediaciones del cráter Endeavour.

3. El agua puede crear vida y al mismo tiempo puede borrar su historia

El lodo antiguo es una roca sedimentaria que suele contener altas cantidades de arcilla. Este año, el Curiosity estudió un par de muestras de ese material que extrajo de dos zonas diferentes del cráter Gale. Ambas muestras tienen una antigüedad de 3.500 millones de años. No obstante, los análisis arrojaron que solo una de las zonas contenía la mitad de la cantidad esperada de arcilla y, en cambio, contaba con altas concentraciones de óxidos de hierro: los compuestos que dan a Marte su tono rojizo.

Ese suceso, que tuvo lugar en la primera mitad del 2021, llevó a los científicos a plantearse la pregunta de por qué habían desaparecido esos minerales de arcilla de dicha muestra, junto a las pruebas que contenían. Las conclusiones, que se registraron en la revista Science, apuntan a que, en el pasado, en Marte se dio un proceso conocido como diagénesis. En este, cuando algunas ‘bolsas de arcilla’ entraron en contacto con el agua subterránea (la cual contenía altos niveles de sal), experimentaron alteraciones que cambiaron su mineralogía. El estudio recoge que este cambio, producido por la diagénesis, puede borrar la historia registrada en el suelo, pero puede escribir una nueva debajo.

La importancia del descubrimiento se recoge en el testimonio del coautor del estudio, John Grotzingerde, que DW recogió este año. El científico expresó con emoción que «aunque la diagénesis puede borrar los signos de vida en el lago original, crea también los gradientes químicos necesarios para sustentar la vida en el subsuelo».

El Monte Sharp, donde hoy continúa el Curiosity, está ubicado en el centro del cráter Gale. La montaña es de gran interés geológico debido a sus numerosas capas de roca. Según los estudios de la NASA, cada una de ellas está compuesta por diferentes minerales de diferentes períodos de tiempo. Su importancia, por lo tanto, radica en la química de su suelo, ya que es ella quien podría dar las respuestas que la ciencia busca sobre la historia (y el futuro) de la vida en Marte.