5G: ecosistema digital, estructuras de mercado y globalización

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    El advenimiento de las redes móviles basadas en tecnología 5G significará la masificación y la ubicuidad (conexión todo el tiempo en todas partes) de un inmenso conjunto de dispositivos conectados entre sí, a todo nivel de actividades económicas y en la vida de las personas, incluso sin tener conciencia de ello, permanentemente contactados a redes inalámbricas y de servicios móviles (IoT o Internet de las cosas) en un espectro inmenso y creciente. Por señalar una fracción, los servicios incluyen desde sistemas de seguridad, manipulación de maquinaria, vehículos, sensores médicos personales, medidores en tiempo real del consumo de electricidad y agua potable, el monitoreo de todas las fuentes de emisiones y efluentes contaminantes en tiempo real, entre otras aplicaciones las que surjan. Todo ello derivado de las actividades cotidianas que podrán estar permanentemente comunicados entre sí y administrados de forma inteligente y remota (medidos y/o manipulados).

    En esta evolución intervienen dos factores: por un lado, los facilitadores tecnológicos, tales como el almacenaje de datos y ejecución desde la “nube” y la oferta de instrumentales que proporcionen acceso a redes inalámbricas (fabricantes de chips y empresas de equipos e instalación de antenas y torres). Porque 5G requiere de una mayor densidad de antenas por unidad de área y el factor crucial de la calidad del servicio (quality of service, QoS) de los operadores de las redes de banda ancha móvil, porque deberán tener extremos niveles de confiabilidad y estabilidad para soportar aplicaciones de “misión crítica” o “tiempo real”.

    Por otro lado, están las tendencias socioeconómicas tales como la velocidad de urbanización de los asentamientos humanos que ampliarán la presencia de redes 5G, y los factores particulares en diversas industrias de adoptar los beneficios de la digitalización tales como la generación distribuida[1] o las aplicaciones en el sector salud como los sensores médicos personales y wearable devices. Pero también se observará la integración de los fabricantes de los actuales equipos terminales hacia los dispositivos de acceso inalámbrico a ser incorporados en todo aquel instrumento o “cosa” (maquinaria, medidor, vehículo, herramienta, sensor o simple electrodoméstico) a ser transformado en un dispositivo con aplicación de IoT.

    Nueva competencia

    Adicionalmente, llevará la competencia entre los operadores de redes móviles a nuevas dimensiones en la diferenciación de su servicio de banda ancha móvil, lo que necesariamente tendrá como efecto disminuir aún más el número de competidores, dado un entorno con una multidimensional competencia o rivalidad, lo que conllevará a un efecto amplificado de las economías de escala y de alcance en su operación. Lo anterior será aún más severo para la permanencia de todas las redes competidoras. Todo ello, a pesar de lo que puedan desear los reguladores o los legisladores.

    La inversión será un factor crucial en el despliegue de infraestructura de red, por lo que la compartición deberá sustituirse por la co-inversión, para evitar el freno a la inversión que, en el caso europeo, se ha señalado como el principal obstáculo para la entrada de redes 5G, al obstaculizar la consolidación de operadores tanto a nivel de naciones como entre países de la Unión Europea. El CEO de Deutsche Telekom expresó que la inversión en Europa es difícil de justificar dada la carga regulatoria con la intensidad de la competencia, pero invertir en su filial T-Mobile en Estados Unidos es mucho mas atractivo.[2]

    La relevancia del ecosistema digital en la competencia tanto entre fabricantes de dispositivos 5G “ready” como de los operadores de redes, es que las anteriores generaciones (2G a 4G) sólo generaban tráfico de datos móviles originados en teléfonos móviles simples o inteligentes.

    Sin embargo, para 2024 se espera que 25 por ciento del total del tráfico global provenga de datos originados en dispositivos 5G que no sólo se limitarán a teléfonos inteligentes sino a todos los dispositivos asociados a IoT.

    Se espera que la cobertura de redes basadas en tal tecnología sea de aproximadamente 40 por ciento de la población mundial y que el número de conexiones asociadas a IoT sean de 4.1 mil millones en 2024, con una tasa de crecimiento compuesta anual de 27 por ciento[3] y una tasa de crecimiento compuesto anual del mercado de equipos para 5G de 71 por ciento entre 2019 y 2023.[4]

    Los requerimientos de aplicaciones de misión crítica que involucren D2D o M2M (device-to-device o machine-to-machine) llevarán al uso extremo de las características propias de la tecnología 5G, así como de la competencia entre los proveedores de equipos y concesionarios u operadores de las redes móviles.

    Todos deberán mantener un alto, un extremo nivel de confiabilidad en aspectos propios de 5G: mínima latencia (< a un ms), precisión en la geolocalización, seguridad contra intromisiones ajenas en la conectividad, masiva capacidad de tráfico (< 10mbps/km2), soportar elevada movilidad de dispositivos (500 km/h), elevada densidad de las conexiones (106 por km2, es decir,10,000,000 por km2) y optimización del consumo de energía de la red.

    Lo anterior, será una fracción, pero fundamental, de la competencia por diferenciación de la QoS de las redes.

    Es imperativo que los operadores que quieran preservarse en el mercado estén realizando inversiones en pro de ello y preparados para competir. Este entorno presume que aquellos con una escala minúscula como los operadores móviles virtuales (OMV) o aquellos que han tenido resultados financieros negativos por años y que han venido atribuyendo su deficiente desempeño a tener que pagar derechos de espectro y cargos de interconexión con otras redes, no tendrán oportunidades de permanencia en este nuevo mercado que se alista para imponer su presencia en las principales zonas metropolitanas y de manufactura del país, estimo, en menos de 4 años.

    Ante este panorama, el usuario tiene que ser cauto, precavido. No todo lo que parezca y se promocione como 5G será 5G. Por ejemplo, la tecnología Massive MIMO que Telefónica informa emplear en Alemania, Brasil, Colombia y México[5] no es una plataforma 5G sino que es propiamente una red 4.5G o un componente de 5G, dado que permite servir simultáneamente  a múltiples usuarios y múltiples equipos en un área de extrema densidad para poder mantener elevadas velocidades y desempeño en QoS emulando una plataforma 5G. Otro caso son los señalamientos de información inexacta a los clientes de AT&T en Estados Unidos.

    La lucha por el mercado se vislumbra interesante. La inminencia de la llegada de tal tecnología a los operadores de redes actuales ha mostrado sus primeros casos de funcionalidad en experiencias internacionales cercanas. En Estados Unidos, Verizon 5G Home lanzó su servicio a principios de octubre de 2018 en ciertas áreas de 4 ciudades (Houston, Sacramento, Indianápolis, Los Ángeles), utilizando routers domésticos de Samsung.

    En el caso de AT&T, inició pruebas con dispositivos móviles en Waco, Texas, y a finales de diciembre anunció el lanzamiento comercial de su servicio en hotspots de 12 ciudades (Atlanta, Charlotte, Dallas, Houston, Indianápolis, Jacksonville, Louisville, Oklahoma, Nueva Orleans, Raleigh, San Antonio y Waco). T-Mobile anunció su lanzamiento para 2020.

    La rivalidad en Estados Unidos evolucionará a ser una estructura de no mas de tres competidores capaces de soportar aplicaciones derivadas de 5G.

    Un caso a resaltar es el de Australia, donde Telstra (con una participación de mercado de 54%), y uno de los operadores intensamente regulados desde los años noventa, con una experiencia semejante a la de BT en Inglaterra, ha anunciado el lanzamiento comercial del servicio móvil basado en 5G para finales de junio de 2019 para ubicarse en ventaja sobre sus competidores Optus y Vodafone.

    El caso es relevante dado que fue Australia el país donde, por una regulación hostil a la inversión del operador incumbente (Telstra), confió en un proyecto público de Red Nacional de Banda Ancha (NBN) con el objetivo de transformar la isla continente en la nación más avanzada en cobertura y velocidad de banda ancha (actualmente, ocupa la posición 60 en velocidad de banda ancha fija), proyecto que fracasó rotundamente. Por ello, se obligó a clientes de Telstra a migrar su tráfico a la NBN para apalancar el proyecto a costa del efecto adverso en las finanzas de operador incumbente.

    Competencia entre fabricantes

    El actual CEO de Telstra espera que el lanzamiento de 5G restaure el daño infringido por una regulación hostil. El factor derivado de conflictos comerciales hemisféricos le dará ventaja a Telstra al haber elegido como proveedor de equipo a Ericsson y no a un proveedor de China como sus rivales.[6]

    Lo anterior nos lleva a otro tema relevante asociado con el advenimiento de 5G, la competencia global entre fabricantes de equipos de telecomunicaciones en un entorno de nuevas tendencias nacionalistas de proteccionismo.

    Huawei se ha transformado en el factor que representa la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China, con significativas implicaciones estratégicas y argumentando preocupaciones de “seguridad nacional”. Estados Unidos ha estado presionado para que los países aliados bloqueen a dicho proveedor de sus proyectos de despliegue de redes basadas en 5G. Por mencionar el nivel de conflicto, hace algunas semanas el Departamento de Justicia acusó a empleados de Huawei de haber robado secretos industriales por medio de sus relaciones con T-Mobile;[7] sin embargo, también es utilizado como “ficha” de negociación.

    Pero el liderazgo de Huawei es indisputable, digamos que es el agente dominante en el ámbito global de equipos de telecomunicaciones de alta tecnología, tal como Dennis Wilder, ex asesor de George Bush sobre Asia y analista de la CIA, describió: “una de las frustraciones en el desarrollo de 5G es que Estados Unidos no tiene la capacidad de desplegar una red 5G completa con sólo equipos fabricados en EEUU”.

    Por su lado, Ryan Ding, de Huawei, expresó: “creo que el mercado de 5G sin Huawei es como tener la liga premier inglesa sin el Manchester United”. Ambas evidencias son severas de la necesidad de la globalización en el ámbito tecnológico en la evolución de las redes digitales.[8]

    Huawei tuvo ingresos operativos de 92.5 mil millones de dólares e invirtió cerca de 14 mil millones en Investigación y Desarrollo en 2017, empleando a cerca de 180 mil personas a nivel global, incluida China. A pesar de no haber sido un pionero en la fabricación de teléfonos inteligentes, se ha colocado en el segundo lugar después de Samsung y superando a Apple. A la fecha, parece indicar que la competencia en equipos y dispositivos 5G “ready” será entre Huawei, Samsung, Ericsson, Nokia y quizá Qualcomm como representante de Estados Unidos, cuya presencia es de mayor relevancia en chips y su portafolio de patentes.

    La integridad en la seguridad de los dispositivos asociados a IoT es un aspecto que ha adquirido aspectos de seguridad nacional. Fue en agosto de 2018 cuando Estados Unidos prohibió el uso de equipos Huawei en sus redes de telecomunicaciones, prohibición que también impuso Australia y Nueva Zelanda.

    En el caso de Europa, se ha reconocido el riesgo de recopilación y transmisión ilegal de datos,[9] pero éstos pueden ser tecnológicamente compensados e identificados sin comprometer sus objetivos de despliegue de redes 5G. La posición de no bloquear a ningún fabricante es contundente por parte de Alemania e Inglaterra.

    Por todo ello, pareciera que se actualizan las temáticas de la novela de George Orwell, 1984, tan fusionada con los temores de la época de la Guerra Fría, armando escenarios que permean ahora los temas de política pública en seguridad en un mundo inminentemente digitalizado en todas sus actividades personales, corporativas y gubernamentales.

    Lo que se ha expuesto en el presente artículo es una confirmación adicional a la propuesta de Joseph Alois Schumpeter sobre la destrucción creativa. El cambio tecnológico inminente que traerá las redes de telecomunicaciones basadas en 5G modificarán las estructuras de mercado asociadas a las plataformas y servicios digitales en las redes de cobertura nacional, pero que compiten globalmente en las industrias asociadas de equipos requeridos para la conectividad permanente de la era de IoT.

    Lo anterior se dará independientemente de juicios regulatorios preconcebidos, tal que las disposiciones en ley actuales quedarán parcialmente sin objeto al cumplir una década de su entrada en vigor, y sólo quedará el eterno rezago de la norma respecto de la tecnología, esperando que tal rezago no sea un obstáculo para que México siga la tendencia global.

    No es “neoliberal”, es fundamentalmente liberal afirmar que todo sistema económico funciona como un organismo vivo, por ello decir “ecosistema” digital es una descripción idónea, y para conseguir evolucionar sólo pueden sobrevivir aquellas estructuras y empresas suficientemente fuertes para avanzar.[10]

    En las propias palabras de Schumpeter: “la eliminación de las trabas que entorpecían las energías acumuladas en empresas económicas, junto con una política que garantizaba al empresario un goce seguro de éxito al mismo tiempo que le evidenciaba que no podría esperar ayuda alguna en caso de fracaso, tuvieron que ejercer la energética influencia glorificada hasta que como argumentación perdió toda fuerza por causa de su repetición incesante” (Schumpeter, 1954: 451).

    Todavía hoy existen trabas a las energías de las empresas en el entorno digital, todavía hay algunas que esperan ayuda y sobreviven por canonjías regulatorias, pero la repetición incesante de la evolución del ecosistema económico termina demostrando lo fútil de tales intervenciones, en perjuicio del usuario y de la economía en su conjunto.


    [1] Generación de electricidad en pequeña escala cercana o en el punto de consumo (v.gr. paneles solares).

    [2] Financial Times, “5G: Can Europe match the US and China on mobile networks?”, 26 de enero 26 de 2019.

    [3] Ericsson Mobility Report, edición especial, enero de 2019.

    [4] Technavio, “Global 5G Equipment Market 2019-2023”, diciembre de 2018.

    [5] Telefónica, Resultados financieros enero-diciembre de 2018.

    [6] Financial Times, “Telstra looks to deliver turnround through launch of 5G services”, 22 de febrero de 2019.

    [7] Department of Justice, Office of Public Affairs, “Chinese Telecommunications Device Manufacturer and its U.S. Affiliate Indicted for Theft of Trade Secrets, Wire Fraud, and Obstruction of Justice”, 28 de enero de 2019.

    [8] Financial Times, “Donald Trump appears to offer an olive branch to Huawei”, 21 de febrero de 2109.

    [9] Por medio de frecuencias de uso libre del espectro y siendo ejecutada la subida y bajada de datos o rutinas cuando un dispositivo se encuentra cercano a un punto de recepción clandestino específico.

    [10] Prueba de ello es también la evolución de Mediatelecom a Digital Policy & Law. Muchos fueron los analistas y observadores de telecomunicaciones en México que surgieron en la primera década del siglo, unos cuantos llegaron al final de la segunda con visión y prospectiva y no como caja de resonancia de añejos intereses. 

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