5G: un aliado para la recuperación luego de la pandemia

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A esta altura resulta redundante hablar sobre cómo la pandemia originada por la irrupción del coronavirus Covid-19 está poniendo a prueba a la humanidad en lo social y económico. Mucho se habla de la destrucción de valor económico y el tiempo que demandará la recuperación, pero en medio de la incertidumbre es fundamental reflexionar en cómo desde la industria móvil podemos acercar propuestas para acelerar la recuperación una vez que la vida retome un ritmo lo más parecido a lo que considerábamos “normal”.

Si bien aún es prematuro aventurar números definitivos del impacto, según el FMI -organismo que recientemente ha ajustado sus proyecciones de crecimiento económico- Latinoamérica se contraería 5.2 por ciento durante 2020 con una recuperación de 3.4 por ciento en 2021. Esta recuperación proyectada para nuestra región es muy inferior al 6.6 por ciento de crecimiento estimado en promedio para las economías en desarrollo.

En un contexto donde los gobiernos y el sector privado están pensando de qué manera desarrollar programas de recuperación económica para el “día después”, me parece interesante plantear algunas ideas sobre cómo podemos aprovechar la tecnología para potenciar la productividad de las economías de la región y, de esta manera, aportar al crecimiento.

En primer lugar, hay algunas lecciones que nos está dejando la pandemia y que nos permiten avizorar un futuro promisorio para la llegada de 5G

Las redes están respondiendo de manera adecuada. Tanto las redes fijas como las móviles están experimentando crecimientos de tráfico del orden del 40-50 por ciento y, además, están experimentando (y soportando sin mayores inconvenientes) modificaciones importantes en el patrón de uso, debido a las medidas de distanciamiento social dispuestas en muchos países y al desplazamiento de la demanda en horarios laborables al hogar.

Los operadores están permanentemente monitoreando y tomando las medidas necesarias para satisfacer esta demanda. Esto es posible gracias a las inversiones realizadas en los últimos años en tecnologías de configuración remota y gestión del tráfico que, en la gran mayoría de los casos, prescinde del desplazamiento de personas, lo que lo convierte además en una práctica segura en estos tiempos. Claramente, en este punto el esfuerzo hecho por los operadores está dando sus frutos y demostrando que las inversiones han sido aplicadas correctamente.

La gente adoptó rápidamente la tecnología disponible. Esta pandemia encuentra a las personas haciendo un uso intensivo de todo tipo de aplicaciones cooperativas tanto para el teletrabajo, la educación a distancia y el relacionamiento con familiares y amigos y todo esto ocurrió casi sin aviso. Por ejemplo, solo la aplicación Zoom, una de las “estrellas” de este momento, experimentó un incremento de usuarios 20 veces mayor al esperado en tan solo tres meses y es descargada por un promedio de más de 2 millones de usuarios por día. Microsoft Teams, WebEx de Cisco y los servicios de Amazon Web Services también reportan crecimientos de 2 y 3 dígitos en algunas regiones.

Las empresas comprendieron rápidamente los beneficios de la transformación digital. Distintas encuestas a CEOs de empresas de diferentes tamaños revelan que, tras la pandemia, la adopción de una cultura digital y de teletrabajo (+70%), la adopción de metodologías de innovación y desarrollo ágil (+60%) y el impulso de canales de captación y venta digital (+80%) son los ámbitos que liderarán la transformación digital de las empresas.

Los gobiernos y la industria reaccionan rápidamente creando acuerdos vitales. Tal vez uno de los hechos más relevantes y positivos que nos está mostrando esta situación sin precedentes tiene que ver con la manera como diferentes actores han desarrollado acuerdos de cooperación en tiempo récord para paliar los efectos del coronavirus, tanto para asegurar la disponibilidad de las redes y servicios como para ofrecer herramientas para el acceso a la información en el seguimiento de la evolución de la pandemia.

Distintos gobiernos de la región han reaccionado rápidamente y tomado medidas, como el caso de Panamá, donde el regulador (la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos) dará acceso temporario a licencias de espectro a los operadores que lo soliciten, para desplegar capacidad adicional.

Un acuerdo entre los operadores brasileños y el regulador del país, Anatel, establece que en este caso la agencia tomará las medidas necesarias, incluido el espectro, para asegurar que los servicios se mantengan intactos.

En Argentina, el ente regulador Enacom, el operador estatal Arsat y las prestadoras de telefonía e Internet acordaron intensificar el trabajo conjunto para asegurar la conectividad federal a fin de que todos los puntos del país tengan garantizado el servicio de redes durante el aislamiento preventivo y obligatorio.

Pero tal vez la más sorprendente de las cooperaciones es la de Google y Apple. Por primera vez, las dos empresas han anunciado que desarrollarán APIs que permitirán la interoperabilidad entre dispositivos Android e iOS y soluciones de tracking de contactos para aplicaciones desarrolladas para las autoridades sanitarias.

5G: un acelerador para el día después de la pandemia

Sin pretender hacer un tratado sobre 5G y sus beneficios, podemos concluir que una de las principales innovaciones, derivadas de sus características técnicas, está en aportarle a la red una serie de elementos flexibles para crear servicios a la medida de las necesidades de cada grupo de clientes o de industrias.

Mientras que en las generaciones anteriores la velocidad era el único parámetro distintivo, 5G con sus tres características principales (la velocidad, la masividad de dispositivos y la ultra-confiabilidad) permite configurar servicios a la medida de cada “vertical” o especialidad de industria, ya sea para el manejo de sensores para agricultura de precisión, gestión remota de elementos de perforación y extracción en minas o pozos petroleros, control de procesos químicos sin intervención humana, entre otros.

De acuerdo con el más reciente reporte de GSMA, The Mobile Economy 2020, 5G aportará un valor total a la economía mundial de 2.2 trillones de dólares en 10 años. En América Latina este valor es de 91 mil millones de dólares, lo cual equivale a 30 por ciento adicional sobre el valor económico que aportó la industria móvil en 2019, de 270 mil millones de dólares en nuestra región.

Fuente: The Mobile Economy 2020, GSMA.

El factor 5G como aporte a la productividad en sectores clave de la economía

La economía latinoamericana tiene una marcada dependencia de los precios de los commodities. El sector agroindustrial, el petrolero, la minería, la ganadería son algunos de los sectores con peso significativo en la composición del PBI. Diversos estudios de la CAF, el BID y la OECD coinciden en que Latinoamérica mantiene un gap de productividad respecto de los países de Asia, Estados Unidos y Europa debido a varios factores, incluido un uso significativamente menor de la tecnología. En el siguiente gráfico elaborado por la GSMA, podemos ver algunos de los segmentos donde 5G contribuye significativamente.

 Fuente: GSMA.

Gran parte de esa generación de valor está fundamentada en los incrementos de productividad que se pueden alcanzar con un uso intensivo de esta tecnología en diferentes actividades económicas. Un reciente paper del McKinsey Global Institute en el cual se seleccionaron cuatro casos de uso, estima que podrían obtenerse incrementos de productividad para los distintos factores de producción, de entre 25 y 30 por ciento para el capital humano, de 20 a 25 por ciento en productividad de los recursos y de hasta 15 por ciento en el uso de activos.

En Latinoamérica, concretamente hay varias industrias clave para la economía que podrían beneficiarse rápidamente a través de eficiencias derivadas del uso de 5G como la agricultura, la minería, el transporte y las manufacturas industriales. Podemos entonces hablar de un “factor 5G” como acelerador de estas eficiencias.

¿Qué necesitamos para poder capturar los beneficios de 5G en Latinoamérica?

Por todo lo antedicho, la introducción exitosa de 5G y sus beneficios no son una tarea exclusiva de los operadores; se requiere de una serie de esfuerzos coordinados entre los diferentes actores, incluidos, por supuesto, los gobiernos para crear un círculo virtuoso.

Asegurar la existencia de modelos de negocio sostenibles: para ello es preciso que los operadores puedan acceder a los recursos clave como el espectro y los permisos de despliegue.

La disponibilidad de espectro: el espectro radioeléctrico es el oxígeno vital para el desarrollo de 5G. Este recurso clave debe ser puesto a disposición de los operadores en condiciones tales que permitan la planificación del negocio a largo plazo.

Regulación pro-inversión y pro-innovación: es importante contar con una regulación diseñada para fomentar la inversión, permitiendo el uso compartido de infraestructuras y eliminando barreras e incentivando nuevos casos de uso sin establecer limitaciones ni regulaciones ex ante.

Acelerar la innovación tecnológica: hace ya muchos años que las barreras entre la conectividad, las aplicaciones y el entretenimiento se han levantado. El ecosistema 5G será exitoso en la medida en que diferentes actores puedan desarrollar modelos de negocio colaborativos.

De la reflexión a la acción: ¿cómo aprovechar algunas de las lecciones que nos dejará Covid-19?

Por último, y volviendo al inicio de esta reflexión, la pandemia de Covid-19, aún con sus efectos devastadores en la economía, puede dejarnos algunos aprendizajes y esperanzas para el “día después”.

Cooperación entre gobiernos y operadores: estableciendo una hoja de ruta para la disponibilidad de espectro en condiciones económicas que faciliten el sostenimiento del negocio. En estas semanas hemos visto una rápida reacción con medidas concretas en esa dirección.

Colaboración entre operadores y actores del ecosistema: el uso compartido de infraestructuras, la interoperabilidad entre aplicaciones y el establecimiento de reglas de uso razonable entre operadores y empresas que hacen un uso intensivo de la red, como las OTTs, ayudará a crear un entorno de negocios y abrirá las puertas a la innovación sin fronteras.

Adopción rápida de la tecnología por parte de las personas y las empresas: en ambos casos ha quedado en evidencia el rol positivo que ha tenido la tecnología en esta desafortunada crisis. De manera inesperada, personas y empresas han tenido que modificar hábitos en pos de continuar con el trabajo y la educación. En ese sentido, la pandemia ha actuado como un acelerador de la transformación digital, poniendo de manifiesto sus beneficios y ayudando a muchas empresas y personas a seguir produciendo, a modo de inesperada “prueba piloto” que sin lugar a dudas nos deja importantes aprendizajes.

Estamos frente a una oportunidad única e inesperada y aprovecharla depende de reformular algunas reglas y estar abiertos a la colaboración y al cambio. Si usuarios, gobiernos, operadores, empresas y actores del ecosistema trabajan juntos, no cabe duda de que Latinoamérica tiene todo lo necesario para salir airosa e incluso fortalecida de esta experiencia.

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