65% de los países de la ONU tienen un alto desarrollo del gobierno digital, pero la brecha digital aún es obstáculo

A pesar de que las naciones están avanzando en la adopción digital, Naciones Unidas señala que faltan más esfuerzos en la voluntad política, la promoción de la economía digital, la conectividad y las habilidades digitales.

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La adopción del gobierno digital a nivel global ha crecido en los últimos dos años, pues los países de diferentes regiones del mundo han progresado en sus estrategias de transformación digital para proporcionar servicios a la ciudadanía a través de las tecnologías. A la fecha, 65 por ciento de las naciones que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tienen un alto o muy alto desarrollo del gobierno digital, y un 22 por ciento ha logrado escalar posiciones en el Índice de Desarrollo del Gobierno Electrónico (EGDI) 2020 elaborado por el organismo internacional.

En todo el mundo, los países más avanzados en el fortalecimiento del gobierno digital son Dinamarca, Corea del Sur, Estonia, Finlandia, Australia, Suecia, Reino Unido, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Países Bajos. En especial, la región europea destaca por su alto desenvolvimiento en este ámbito, no sólo en lo que se refiere a la provisión de servicios, sino también en otros elementos como la alfabetización digital, la inclusión y la conectividad.

Asia es la segunda región con la mayor proporción de países que han presentado un mejor desarrollo en el gobierno digital, con un valor promedio en el EGDI de 0.64. Además de Corea del Sur, destacan Singapur, Japón, China y Malasia. Sin embargo, el informe de la ONU señala que algunas naciones no han podido derribar brechas como la implementación de infraestructura y la disposición de capital humano para incrementar su nivel de digitalización.

Del lado opuesto, Guinea, Corea del Norte, Nigeria, Chad, República Centroafricana, Somalia y Eritrea son los más atrasados en la materia. A excepción de un caso, la lista la integran países africanos con puntajes por debajo del promedio mundial en el EGDI (0.3914 contra 0.60). En parte, esto se relaciona con el nivel de ingresos y los recursos financieros de cada nación, pero también se debe a la falta de voluntad política, el liderazgo estratégico, el compromiso y la brecha digital que impide el acceso efectivo a los beneficios del gobierno digital.

Cada región del planeta tiene desafíos específicos y diferentes prioridades, pero, en general, Naciones Unidas advierte que se requiere trabajar en la voluntad política y las capacidades institucionales; la difusión de la tecnología y la conectividad; en la promoción de la economía digital y el comercio electrónico como motores de transformación; en los datos abiertos para construir sociedades inclusivas; las habilidades digitales para acceder a empleo, educación y salud, entre otros aspectos.

Otro de los retos importantes que enfrentan los países es la coordinación del progreso en el gobierno electrónico a escala nacional y local. Las ciudades y los municipios no siempre reflejan el mismo nivel de adopción que el gobierno federal; por ejemplo, muchas veces sus portales en línea ofrecen características muy básicas. Por ello, el estudio indica que se deben involucrar a todas las partes interesadas en la construcción de estrategias de gobierno digital, incluidos los residentes, las entidades del sector público, el sector privado y organizaciones civiles.

Naciones Unidas resalta que el gobierno electrónico puede brindar servicios y oportunidades de participación ciudadana a las personas que viven en comunidades remotas o desfavorecidas, al igual que a grupos sociales considerados vulnerables, como las personas mayores, personas con discapacidad, mujeres y migrantes.

Además, el gobierno digital es clave en situaciones excepcionales, como la que se vive ahora con la pandemia de Covid-19. En medio de la crisis, muchos países han acelerado sus esfuerzos para adoptar la tecnología en su gobernanza; la mayoría ha utilizado canales digitales para mantener informada a la población; al mismo tiempo que han ocupado las TIC para tomar decisiones de política pública con base en datos y análisis sobre la propagación del virus.

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