La Alianza para Internet Asequible (A4AI) desarrolló el año pasado un estándar de “conectividad significativa”, que puede ser utilizado por los gobiernos de diferentes países para promover políticas digitales que garanticen el acceso efectivo a un Internet abierto y sin restricciones económicas o políticas.

Bajo esa visión, la asociación ahora determinó con mayor profundidad cuatro umbrales que deben ser tomados en cuenta para lograr una igualdad digital, en donde Internet tenga un papel transformador de la vida social. Los criterios son un uso regular de Internet, un dispositivo móvil apropiado, datos suficientes y una conexión rápida con mínimo 4G.

Para conseguir una velocidad correcta, la A4AI pugna por un acceso universal a 4G, a fin de que las conexiones sean confiables, con el suficiente ancho de banda y la menor latencia posible. Actualmente, para los usuarios es muy importante consumir contenido de video y aplicaciones de comunicaciones. 3G ya no satisface de manera adecuada esas actividades, pues no está diseñado para alcanzar una rapidez promedio superior a los 10 Mbps.

Las personas deberían poder conectarse a las redes diario para hacer una apropiación significativa de Internet, señala el documento del organismo. El dispositivo ideal para ello es un teléfono inteligente, que pueda llevarse a cualquier lugar, que sea multifuncional (admita voz, foto, video y más) y capaz de soportar aplicaciones productivas.

Asimismo, la propuesta de la A4AI destaca que la fibra óptica tiene un gran valor para la capacidad y calidad de las conexiones. “Un cable de fibra óptica mide un gigabyte en segundos: un usuario de Internet de bajos ingresos experimenta un gigabyte en semanas, posiblemente meses”, señala.

Si se busca que los datos sean suficientes, necesita impulsarse la conectividad fija e ilimitada, como las que posibilita la fibra. A su vez, las políticas públicas tendrían que considerar mecanismos “para ampliar las posibilidades de cada megabyte de datos”; por ejemplo, mediante opciones de acceso público como Wi-Fi y banda ancha fija en el hogar, escuelas y otros espacios públicos primordiales.

Una mitad de la población mundial está en línea, mientras la otra aún se encuentra desconectada. Para ampliar la conectividad significativa en ambos espectros, los países deben tomar en cuenta los diferentes aspectos que intervienen en el uso de Internet, trazando objetivos basados en evidencia sólida, medibles y relevantes en el contexto local.

Además, la visión digital de los formuladores de políticas no debe olvidar “la necesidad de una métrica desagregada por género”, puesto que la brecha digital de género sigue prevaleciendo y las mujeres son, la mayoría de las veces, quienes tienen menos posibilidades de beneficiarse de la tecnología.

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