Hipertextual-David Ortiz

Andy Rubin, el creador de Android y responsable del sistema operativo durante sus primeros años, se encuentra inmerso en un proceso de divorcio. En el mismo se le acusa de mantener una red de trata sexual además de apartar cientos de millones de dólares del acuerdo prematrimonial bajo falsos pretextos, según el texto de la demanda original que se hace ahora público.

El directivo, también conocido por el desarrollo posterior de la marca de smartphonesEssential, acordó en 2014 su abandono de Google a cambio de una compensación de al menos 90 millones de dólares. Según publicaba el pasado octubre el New York Times, esta salida había sido detonada tras el descubrimiento de “relaciones inapropiadas” un año antes con una subordinada en que él la habría forzado a mantener sexo oral.

Ahora BuzzFeed detapa los documentos originales del caso, en los que se le acusa de forzar a su esposa de firmar un acuerdo prematrimonial tan solo días antes del nacimiento de su hijo.

La demanda continúa adelante, las acusaciones de trata no

Las acusaciones de trata sexual se caen de una demanda de divorcio que sigue su curso

La parte demandante, que busca anular ese acuerdo por el que Rie Rubin queda fuera del alcance de parte de la fortuna de Andy –que cifraba en 350 millones de dólares–, sube ahora el tono de sus acusaciones. Si bien anteriormente se había acusado al directivo de mantener una serie de amantes al margen de su matrimonio en lo que denominaba “relaciones de propiedad” ahora cifra estas en al menos cinco, una de las cuales (a la que se refieren como “M”) podría ser “cómplice de Rubin en la gestión de lo que parecía ser una red de trata sexual” –sex ring, en inglés–.

El texto de la demanda, que no había sido publicado hasta ahora, alega que Andy Rubin y su abogado previo intentaron defraudar a Rie Rubin forzándola a firmar un acuerdo prenupcial por el que renunciara a las ganancias posteriores al mismo. Afirma además que “Rubin ocultó sus ingresos” con una cuenta separada en la que recibió los ingresos posteriores a su marcha y con los que supuestamente realizó “cientos de miles de dólares en pagos a otras mujeres”. El juez ha dado el visto a la continuación del caso, aunque eliminando esta parte del texto.De 10 a 350 millones de dólares de supuesto patrimonio

Esta denuncia original hacía referencia a una suerte de red de trata en la que Andy Rubin supuestamente “pagaba sus gastos a cambio de ofrecérselas a otros hombres”. La abogada de este, en un par de declaraciones que recoge The Verge, afirma que el recurso legal está “repleto de falsedades” e inmerso en “una disputa de derecho de familia que involucra una esposa que lamenta su decisión de firmar un acuerdo prematrimonial”.

Si finalmente se invalida el acuerdo prematrimonial, Rie Rubin podría acceder a parte de la fortuna amasada por Andy en el periodo posterior. Su ascenso, según ella, sería desde 10,3 a unos 350 millónes de dólares. Buena parte de esta provendría de los pagos de Google tras su salida de la empresa, que a pesar de suceder en 2014, no cesaron hasta finales del pasado año.

En el centro de las protestas

La reacción de Google ante el descubrimiento de los casos de acoso por parte de algunos directivos –más allá de Rubin–, compensados con generosos paquetes de salida, ha sido duramente criticada en el interior de la misma. Protestas públicas, e incluso una demanda, han sido el precio a pagar por la empresa, que se ha visto obligada a modificar su política contra el abuso sexual.

Aun así, hay voces dentro de la tecnológica y renuncias que afirman haber recibido presiones y represalias por parte de la dirección tras formar parte de la organización de estas protestas. De confirmarse finalmente, reflejaría que Google no está tan cómoda con que hasta 20.000 empleados se manifiesten de forma pública e internacionalmente pidiendo cambios en la misma.

Tras la publicación inicial de la historia de Rubin y otros casos, Sundar Pichai –actual CEO de Google– afirmó el pasado octubre que en los dos años anteriores “48 personas habían sido despedidas por acoso sexual, incluyendo 13 que eran senior managers o superiores”. “Ninguno de estos individuos recibieron un paquete de salida”.

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