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La proliferación de aplicaciónes móviles sobre el seguimiento del coronavirus Covid-19 ha levantado las dudas sobre la privacidad de estas «vacunas» digitales que están diseñadas para la autoevaluación de los ciudadanos de cara a la descongestión de los servicios sanitarios. En países asiáticos como Corea el Sur, Singapur o China, donde se originó el primer foco de contagios, se han utilizado por parte de una gran mayoría de personas. El miedo es perder privacidad. ¿Qué están haciendo en otros países?

España

En España se han multiplicado las propuestas. Una de las más relevantes es Coronamadrid. A través de un formulario y una serie de datos, los usuarios pueden analizar su estado de salud a través de un sencillo test evitando así el colapso de las líneas telefónicas abiertas para la atención ciudadana. Mediante unas preguntas, es posible saber cuáles de los síntomas. Pero se han multiplicado por doquier en las últimas semanas bajo la misma idea. Necesitan de geolocalizar para comprobar que el usuario se encuentra en la región. El Gobierno español prepara una para el territorio nacional. La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos dirigido por Nadia Calviño, ha autorizado la creación de una herramienta para permitir a las autoridades sanitarias obtener datos de la geolocalización de los usuarios de cara a asegurarse que se encuentran en la comunidad donde asegura estar y que sea más efectivo.

Reino Unido

El Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) también está planteándose llevar a cabo una evaluación central de los datos de los «smartphones». Hace una semana el Gobierno dio luz verde para crear «mapas de movimiento» utilizando datos anónimos de ubicación para saber si los británicos cumplen la cuarentena. Las operadoras participan en el estudio de movilidad.

Alemania

El Instituto Rolandk Koch está involucrado, junto con 180 investigadores de otros países, en el desarrollo del proyecto «Pan-European Privacy Preserving Proximity Tracing» (PEPP-PT), un aplicación que se descarga en el móvil y que permitiría al usuario por saber por Bluetooth si está cerca de alguna persona que esté o haya estado infectada. Está diseñada para facilitar el trabajo de las autoridades sanitarias y proteger la privacidad de los ciudadanos y ha sido ya probada en las instalaciones del cuartel militar de Berlín Julius Leber ,tanto en interiores como en exteriores. «Cada encuentro dentro de una distancia crítica de más de unos minutos se guarda durante 20 días», explica Thomas Wiegand, jefe del Instituto Fraunhofer Heinrich Hertz. Los algoritmos reconocen incluso si hay un muro o un panel entre los usuarios. El Ministerio de Sanidad está modificando la ley de Protección contra Infecciones para poder usarl

Por Rosalía Sánchez, corresponsal de Alemania.

Austria

El operador de telefonía móvil A1 ha proporcionado al Gobierno de Austria datos anónimos de los movimientos de sus usuarios para verificar el cumplimiento colectivo de las medidas contra la expansión del coronavirus y perfilar patrones de contagio, lo que ha desatado gran controversia. «A1 pone estos datos a disposición de los organismos gubernamentales en tiempos de crisis, para el beneficio del público en general», ha dicho la empresa austríaca Telekom. El objetivo es determinar el comportamiento de los ciudadanos en cuanto a sus movimientos, para comprobar si las masas están cumpliendo con las regulaciones del Gobierno. Los datos habrían revelado que los desplazamientos en general se han reducido entre un 40% y un 50%, según el diario «Kronen Zeitung»,

Por Rosalía Sánchez.

EE.UU.

El Gobierno de Donald Trump se puso en contacto con las principales empresas tecnológicas como Facebook, Apple o Google para intentar atajar el coronavirus para usar los datos de los «smartphones» y emplear los patrones de movimiento y localización en aras de asegurarse que la población cumple las condiciones de distanciamiento social.

Japón

La propuesta nipona ha defendido, igual que Corea o Singapur, en un servicio que monitorice la ubicación de una persona para indicarle si puede salir a la calle en función de varios parámetros: la edad del individuo, si ha dado positivo en los test, si está inmunizado o si se ha tomado la temperatura. De esta manera se crea un certificado con códigos visulaes como un semáforo para volver a la «normalidad».

Corea del Sur

El país ha sido un caso de éxito en este campo. Entre sus medidas crearon una «app» llamada Corona100m que dispone de una tecnología llamada «geofencing» que ejerce de «valla virtual» para que los usuarios, mediante la recepción de una alerta móvil, pueda saber si está entrando en una zona con casos masivos de contagios, permitiéndole así extremar las precauciones.

Singapur

A este país se le ha puesto de ejemplo en la lucha contra el coronavirus, aunque ahora ya piensa en un confinamiento de la población más duro por el aumento de nuevos contagios. También, al igual que Corea del Sur, ha utilizado servicios digitales entre su estrategia nacional, en el que se ha incluido el registro de test masivos. Una de las más avanzadas es TraceTogether. Un proyecto permite reducir a grandes niveles el número de nuevas infecciones. A diferencia de otras herramientas, emplea la tecnología inalámbrica Bluetooth para ayudar al gobierno a localizar y notificar a las personas que han estado en contacto con un infectado. Permite detectar a usuarios que se encuentraban a 5 metros.

China

El país diseñó un software en donde se introducen unos pocos datos personales para saber si tienen síntomas. Alipay Health Code, gestionado por el gobierno chino, genera un código QR con el nivel de riesgo (rojo, amarillo, verde). Una información que le puede servir a las autoridades sanitarias para hacer una monitorización de los posibles infectados y saber si se cumple la cuarentena.

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