Argentina | Cabase advierte baja penetración de fibra óptica y pide cambiar normas para romper barreras de universalización

En la presentación de nuevos datos del Cabase Internet Index, Ariel Graizer habló de la realidad de la industria: pidió cambiar la ley Argentina Digital y alertó sobre las consecuencias del DNU 690.

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“No creo que haya empresas que planifiquen a cinco años. ¿Cuánto va a estar el dólar? ¿Se podrá importar?”, dijo durante su presentación Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), en lo que fue otro encuentro en donde se concentraron las quejas a las leyes vigentes y se pidieron reglas claras para que Argentina logre sus objetivos en materia de telecomunicaciones. Se ofrecieron cifras del mercado al segundo trimestre como puntapié para hablar de las necesidades de la industria. ¿La primera? Ser reconocida como tal.

“Promovemos el diálogo con las autoridades. Les dijimos que el control de precios no sirve, que la declaración de servicios públicos es inadecuada, que hay que subsidiar la demanda, que el modelo de ANR (Aportes No Reembolsables) no sirve y que las pymes y cooperativas somos fundamentales en la capilaridad de desarrollo”, señaló Graizer e hizo énfasis en que “lo que hay que cambiar en es la ley”, porque la situación es de fondo y no se resuelve con decretos. Se refirió específicamente a aplicar cambios en la ley Argentina Digital (27,078), ya que prácticamente “no habla de Internet”.

¿Por qué hay que cambiar la ley? Para Cabase no hay dudas: “porque cambiar la reglamentación del (DNU) 690 no es la solución” y hay que hacer algo superador a eso. “Ser servicio público no resolvió ningún problema y los privados no podemos subsidiar. En muchos lugares la PBU (Prestación Básica Universal) está por debajo del costo”, respondió para luego recordar, casi de paso, que las autoridades “se juntaron en estos días con los tres operadores móviles (Telecom, Claro y Movistar) y la industria no son sólo ellas. Queremos dialogar”.

Argentina tiene 1.4 millones de accesos por fibra óptica, con lo que la tecnología concentra el 14.9 por ciento de las más de 9.8 millones de conexiones a banda ancha. El crecimiento se mantiene, pero “no con la potencia con la que veníamos previó al DNU 690”, expuso el ejecutivo y comparó la situación local con la de otros países: en Uruguay, la cuota de mercado de fibra es de 78.4 por ciento; en Brasil, del 56.6 por ciento; y en Chile, del 49.1 por ciento. “La fibra es el futuro y los números muestran el desacierto de las políticas que se llevaron adelante”, apuntó.

Lo que pide Cabase con el Fondo de Servicio Universal (FSU) es, al menos, complementariedad y no competencia y, en una discusión más profunda y de fondo, que los recursos que de allí surjan se traduzcan en mejoras concretas en los índices de conectividad de Argentina. También se colaron otras quejas habituales, como la gran cantidad de barreras para instalar infraestructura y las dificultades para hacer frente a las inversiones con alta inflación y costos que han crecido por encima del 45 por ciento sólo en el último año.

La velocidad del servicio es otro punto a considerar, dijo Graizer, en sintonía con lo que en el mundo ya se vislumbra como la otra brecha a cerrar: la de calidad. En Argentina, los últimos datos públicos hablan de una velocidad promedio de 45.6 Mbps, con picos en sitios como Ciudad de Buenos Aires. Para mejorar este punto, el proveedor necesita de tres patas, dijo el ejecutivo: la infraestructura de última milla, la infraestructura de acceso mayorista y la de distribución de contenidos. Cumpliendo estos tres puntos es posible elevar ampliamente ese promedio nacional, que ha crecido pero no exponencialmente, amplió.

El crecimiento del proyecto Cabase Hub de Contenidos, “que incorpora cuatro o cinco localidades nuevas por mes y es parte de más del 60 por ciento de los paquetes que contratan los nuevos abonados de fibra”, y la posible incorporación de al menos dos nuevos IXP en el corto plazo, fueron otros de los temas que se desarrollaron en la charla virtual. “Hay que obligarnos más al play que al pay”, cerró Graizer en referencia al destino de los ANR, pero también a las necesidades del país en materia digital: la penetración de Internet en hogares es de 69 por ciento, apenas un punto porcentual por encima en la comparación interanual.