Cambios en el mercado de telecomunicaciones iniciaron cuando Telefónica anunció su salida de la región; en un inicio la intención era vender sus operaciones en América Latina excepto Brasil. De hecho, alcanzó el objetivo en varios mercados en Centroamérica, como en Panamá, Nicaragua, Guatemala y Costa Rica. En El Salvador no logró concretar la operación en un principio, ya que Claro y Telefónica decidieron de mutuo acuerdo no insistir ante las condiciones establecidas por el regulador de competencia, pero al final encontró un comprador local.

En México, Telefónica alcanzó un acuerdo con AT&T para compartir espectro y red con el objeto de mejorar la rentabilidad de la empresa debido a los pagos anuales del espectro. Colaboración mucho más amplia a la que se ha logrado en otros mercados, como Reino Unido para compartir espectro y red para cubrir las zonas rurales. En Perú, Telefónica también realizó acuerdos similares, esta vez, para el despliegue de fibra óptica. En Colombia, Telefónica compró la operación de Internet fijo de DirecTV para lograr acceso al espectro en la banda de 2.5 GHz.

En Chile, Claro, del grupo América Móvil, anunció un acuerdo con la empresa VTR del grupo Liberty Latin American para fusionar las operaciones; VTR presta servicios fijos, un acuerdo parecido también al logrado por Telefónica en Reino Unido con Liberty Global, el cual presta servicios fijos con su marca Virgin.

En Panamá, Claro vendió sus servicios a Liberty Latin American, aunque mantendrá la propiedad de los sitios, con la intención de impulsar su operación con la nueva empresa creada para tal fin, Sitios Latinoamérica. Esta operación gestionará 36 mil sitios en la región.

Estos son ejemplos claros de cómo el mercado en América Latina está cambiando y ampliando la colaboración entre competidores. Probablemente, la crisis en la región debido al coronavirus haya sido la razón principal. Sin embargo, esta colaboración también crea el camino necesario para avanzar en el despliegue de las redes 5G, las cuales requieren un incremento importante en el número de sitios, dependiendo de las bandas de frecuencia utilizadas.

Como he mencionado en otras colaboraciones, si se desea cubrir la misma área geográfica con un despliegue 5G utilizando la banda de frecuencias medias, por ejemplo 3.5 GHz, se requerirán de 20 a 25 sitios nuevos respecto de la misma cobertura con las bandas bajas, 600 ó 700 MHz. Adicionalmente, en América Latina son pocos los países que disponen de espectro en las bandas bajas para el despliegue de 5G. Revisemos algunos datos.

En 2019, Colombia realizó la subasta de espectro en la banda de 700 MHz, la cual ha sido utilizada por los operadores móviles para desplegar 4G. Colombia aún no cuenta con la banda de 600 MHz para desplegar 5G. Tal como lo ha anunciado el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), planea subastar la banda de frecuencia de 3.5 GHz.

Chile realizó a principios de 2021 la primera licitación para 5G en América Latina, licitación de espectro que incluyó sólo 10 MHz en la banda de 700 MHz, que obtuvo WOM Chile. Sin embargo, WOM anunció que desplegará 4G en esa misma banda. Razón por la cual el despliegue 5G en ese país se realizará en la banda de 3.5 GHz.

En Brasil pasa algo similar, en la subasta de espectro de noviembre se ha incluido una pequeña porción de la banda de 700 MHZ, remanente de la licitación de 4G. Dicha porción no será suficiente para desplegar 5G, por lo que el despliegue se realizará en las bandas de 3.5 GHz y 26 GHz.

Es importante considerar que en Brasil el uso de la banda de 3.5 GHz se ha realizado para los sistemas satelitales, por lo que probablemente el despliegue enfrente retrasos, no sólo por los costos y el tiempo requerido para obtener los permisos para los nuevos sitios, de 20 a 25 sitios respecto a las bandas bajas, también por la posibilidad de encontrar interferencias entre los servicios fijos por satélites y los servicios móviles.

Lo mismo sucede en Perú, Ecuador, Uruguay, Argentina y gran parte de América del Sur. No hay espectro disponible en las bandas bajas, es decir, la banda de 700 MHz fue asignada y en algunos casos no se ha iniciado la planificación para liberar el espectro en la banda de 600 MHz, que tienen los operadores de televisión abierta. Proceso que, si miramos el ejemplo de la banda de 700 MHz, en algunos países alcanzó más de cinco años para concretarlo.

En el caso de México y Centroamérica es diferente, la banda de 600 MHz fue liberada por acción del regulador mexicano, y la banda de 700 MHz aún no ha sido asignada en todos los países, como en el caso de Costa Rica, donde será asignada para 5G. Representa una gran ventaja para estos países contar con espectro en estas bandas para el despliegue de 5G. Debido a los costos del despliegue podrán reducir el tiempo para alcanzar la cobertura deseada, si se realiza un diseño correcto de los procedimientos de asignación de espectro.

En el resto de los países se tendrá que utilizar un diseño diferente de los procesos de asignación de espectro. La colaboración entre los operadores móviles deberá ser mayor para lograr ejecutar un despliegue de 5G, al menos en las grandes ciudades, debido al uso de la banda de 3.5 GHz.

Mientras se alcanza la disponibilidad de las frecuencias en las bandas bajas, bien sea por la disposición de espectro en la banda de 600 MHz o el apagado de las redes 2G, para utilizar el espectro en bandas como 800 MHz o 900 MHz, aunque en el corto plazo no existen dispositivos móviles para el uso de 5G en esas bandas.

Definitivamente, la colaboración que estamos observando entre los operadores móviles es bastante ventajosa para alcanzar en el corto plazo un despliegue de las redes 5G. Estoy seguro de que en el corto plazo seguiremos conociendo el resultado de los acuerdos que probablemente están negociando los operadores móviles.