El Economista Ernesto Piedras

Es la primera vez que una crisis de salud pública global nos toca en condiciones de hiperconectividad.

Esto resulta en que una vasta mayoría de individuos y empresas tienen a su disposición redes, dispositivos y servicios para continuar con su operación social, educativa, productiva, cultural, informativa, entre otras, vía medios o canales digitales.

En los últimos años, hemos atestiguado los esfuerzos de operadores de telecomunicaciones, fabricantes de equipos, instituciones gubernamentales, cámaras de la industria y la sociedad en su conjunto, para aproximar y acelerar la universalidad en el acceso a la conectividad. No obstante, en meses recientes, la crisis pandémica ha provocado un ‘empujón digital’, tal que se ha impulsado la contratación y uso de Internet y las herramientas tecnológicas para la vida diaria durante el confinamiento.

Acceso a conectividad durante la pandemia. Es así como previsiones de The Competitive Intelligence Unit (The CIU) estiman que, al cierre de la primera mitad de 2020, los usuarios de Internet en México ascendieron a 82.7 millones, lo que equivale a una proporción de 65.1% de la población y a un crecimiento anual de 8.2 por ciento. En buena proporción la transmisión y realización de nuestras comunicaciones, acceso a contenidos informativos, culturales y de entretenimiento, sesiones de enseñanza-aprendizaje, juntas de trabajo, comercialización de bienes y servicios, entre otras; se ha trasladado a las redes disponibles en nuestros hogares y negocios.

Al respecto, los accesos al servicio de banda ancha fija residencial y empresarial aumentaron 7.1% durante el segundo trimestre de 2020 (2T-2020) para llegar a 20.7 millones, este nivel de crecimiento es superior al registrado frente al trimestre inmediato anterior y al del cierre de 2019.

Conectividad móvil al 2T-2020. Precisamente, esta migración del tráfico hacia las redes fijas ha provocado una contracción en el consumo móvil de GB por usuario al mes. Al 2T-2020, se pronostica que el tráfico móvil fue de 2.7 GB por usuario, una reducción de (-)16.5% frente al trimestre inmediato anterior, en contraste con su trayectoria siempre ascendente, pero es 6.3% superior en su comparativo anual.

Este descenso registrado en el uso de las redes móviles también es atribuible a la desconexión de 2.1% de las suscripciones al servicio de banda ancha móvil (95.4 millones) con respecto a la cifra del 4T-2019, especialmente en el segmento de prepago, como consecuencia de los efectos de parálisis social y productiva acaecidos por la pandemia. Sin embargo, se anticipa que la contratación y uso de Internet móvil salga de este bache y retome su curso ascendente en el mediano y largo plazos, puesto que esta crisis nos ha hecho ser más conscientes de contar con más y mejor acceso a la conectividad a nivel individual, residencial y empresarial. Ello es previsible a partir de la mayor inversión que se destina para la adquisición de equipamiento móvil, tal que el gasto promedio en Smartphones de los usuarios es ya de 4,058 pesos, monto 52.8% mayor al registrado cuatro años atrás (2,656 pesos). Esta creciente asignación presupuestal sustenta la rampa ascendente en el tráfico de conectividad móvil.

El futuro nos ha exigido tenerlo hoy, presente, para todos. Esa es nuestra asignatura.

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