Banda ancha fija logra un impacto positivo en el ingreso laboral, pero no llega a todos

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En la primera jornada de la conferencia académica CPR Latam, en el marco del Congreso Latinoamericano de Transformación Digital (CLTD 2021), el investigador Hernán Galperín expuso los resultados de un estudio que busca entender el impacto de la banda ancha en América Latina.

El informe, financiado por el BID, detalla el impacto positivo de la banda ancha en el ingreso laboral, pero también destaca los efectos heterogéneos según género, educación y localidad. Con los resultados, se busca mejorar las políticas de conectividad y focalizar los recursos.

Para la confección se basaron en Ecuador, pues el país cuenta con buena estadística de datos desagregados. Y tomaron como referencia la información desde 2011 (cuando menos del 10% de las parroquias ecuatorianas estaban conectadas), hasta 2020 (ya con un 57 por ciento de parroquias conectadas a banda ancha fija).

El informe reveló que en las parroquias donde se despliega banda ancha, el ingreso laboral es un 4.5 por ciento mayor al que se hubiera esperado si no se hubiera desplegado. “Corroboramos el impacto positivo en el ingreso laboral por el despliegue de banda ancha”, comentó Galperín.

Si bien a largo plazo el impacto positivo sobre el ingreso laboral se mantiene, es mayor en los hombres (4.2% hombres vs. 2.8% en mujeres) y también es mayor en localidades urbanas (6.5%) que en rurales (2.7%). “El impacto es apropiado en quienes ya estaban mejor”.

En el caso ecuatoriano, se destacó el Plan Ecuador Digital 2.0: Plan Nacional de Desarrollo de Banda ancha, del 2012, iniciativa que combina acciones regulatorias y de impulso a la oferta y la demanda. “Posee un énfasis de promover el uso del espectro no licenciado para enlaces de nodo y de última milla, que fue muy interesante para fomentar el ingreso de nuevos operadores a zonas rurales”, detalló el investigador.

Como recomendaciones, en el caso de Ecuador, Galperín destacó que se puede fomentar a la competencia en áreas de baja rentabilidad mediante reducción de costos de licenciamiento y habilitación a pequeños operadores; facilitar el uso de bandas no licenciadas para enlaces inalámbricos; y realizar análisis costo-beneficio considerando una pérdida por reducción de aranceles de licencias de espectro que se compensaría largamente por un aumento de riqueza de la población.

“Hay necesidad de focalizar los recursos y atender necesidades de grupos más rezagados, evitar efectos de acumulación de ventajas”, explicó Galperín.