El Economista – Rodrigo Riquelme

En las últimas semanas, dos aplicaciones de transporte bajo demanda (ride hailing) se han sumado a la oferta de movilidad en México. La griega Beat inició operaciones en febrero y la rusa inDriver comenzó su proceso de reclutamiento de conductores hace unos días, lo que incrementa la competencia para compañías ya establecidas en el país.

Uber,Cabify, Didi, tendrán que compartir con dos compañías más un mercado que, según información de Statista, alcanzará un valor de 280 millones de dólares en 2019.

La distribución de la cuota de mercado que obtendrá cada una de estas empresas dependerá en buena medida de los 6.2 de los usuarios mexicanos de este servicio, con los que, según Statista, conseguirán ganancias promedio de 45.05 dólares por usuario durante 2019 y que en una fracción de segundo pueden optar por una u otra en su teléfono inteligente. 

Esto mantiene a México muy lejos de otras plazas comerciales como la china, que tendrá un valor según Statista de 35,589 millones de dólares en 2019 y una ganancia promedio por usuario de 122.54 dólares al año e incluso de Brasil (493 millones), pero también lo coloca por encima de varios mercados de América Latina, como el colombiano (102 millones), el argentino (133 millones) o el chileno (113 millones).

Uber es la aplicación con más tiempo en tierras mexicanas y es también la que ha logrado llegar a más ciudades del país, con 47. La que más se le acerca es Didi, que tiene presencia en nueve ciudades, mientras que Cabify da servicio en seis, a las que sumó Cancún después de su fusión con Easy. inDriver comenzó su proceso de reclutamiento en Guadalajara, Monterrey, Toluca y Mexicali; y Beat ya está operando en la Ciudad de México y en días pasados, adelantó que tiene pensado expandirse a Guadalajara y Monterrey.    

De estas cinco empresas que compiten por el mercado de transporte bajo demanda, cuatro comparten exactamente el mismo modelo de negocio, que en palabras llanas de Ellie Niroumand, líder del lanzamiento de Beat en México, consiste en “llevar a las personas del punto A al punto B con un clic en una aplicación”. La excepción es inDriver, ya que en lugar de que sea un algoritmo el que fije la tarifa que deberá pagar el usuario al conductor y de la cual la compañía tendrá una comisión; en el caso de esta empresa de origen ruso serán el conductor y el pasajero los que decidirán por su cuenta el precio por el servicio. 

“Queremos que los usuarios y conductores determinen de forma independiente y directa el precio justo y favorable de cada recorrido. Utilizando inDriver, los residentes de estas localidades podrán estar seguros que el costo del viaje puede ser significativamente más bajo que los precios habituales”, afirmó Yegor Fedorov, director de Desarrollo Comercial de la compañía, según un comunicado. 

En un primer momento, inDriver no cobrará alguna comisión a los conductores por el servicio que brinda la aplicación y les dará la libertad de elegir únicamente los viajes rentables para ellos, ya sea por distancia, tiempo, tarifa o trayecto. También tendrán la posibilidad de hacer una contraoferta a la primer tarifa ofrecida por el usuario y contarán con visibilidad del punto A hasta el punto B desde que se ordena el pedido. Además, tanto taxis como vehículos privados podrán acceder a la plataforma. 

Didi se lanza por el mercado mexicano

De las empresas de transporte bajo demanda que al menos llevan un semestre operando en México, Didi es la que parece tener la estrategia más agresiva para aumentar su operación en este mercado. Didi llegó a México en abril del 2018 y en menos de un año ha logrado superar a Cabify respecto del número de ciudades en los que ambas tienen presencia. 

En una entrevista con Pablo Mondragón, director de la compañía en México, a propósito del lanzamiento de su plataforma en la capital del país en noviembre pasado, este dijo que la adopción de nuevos usuarios y socios conductores se debe a las promociones que han ofrecido y al cuidado que han tenido de la aplicación y de las características que los mismos conductores han solicitado. 

La llegada gradual a Toluca y luego a Guadalajara y Monterrey, le permitió a la compañía, según su director en el mercado local, aprender de la interacción de los usuarios con la plataforma y de las formas de pago de los mexicanos. Empujar las ganancias de los socios conductores y mantener tarifas accesibles para los usuarios son los motores de la compañía en el país.  

Mientras que para las recién llegadas, la principal apuesta es acceder a nuevas ciudades y ampliar su base de usuarios y de conductores, lo que también incluye a Didi, para las veteranas Uber y Cabify, el foco en México parece radicar en, además de mantener su base de usuarios y en algunos casos crecerla, integrar horizontalmente otros negocios y a otras compañías, como el servicio de reparto a domicilio de comida de UberEats y la fusión de Cabify e Easy.

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