Brasil aleja a inversores de telecomunicaciones por tributación compleja

Para los expertos, es importante tener una tributación unificada y flexible.

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Los impuestos al sector de telecomunicaciones y tecnología en Brasil son blanco de críticas por parte del mercado y del regulador. Cuando se pensó que la situación podría mejorar con una reforma tributaria, el gobierno federal sugirió un modelo que podría perjudicar a los operadores y las empresas de tecnología.

Dados los altos impuestos y la complejidad actuales, se crea una inseguridad que ahuyenta a los inversionistas, dijo Gustavo Alves, director de Impuestos de TIM, durante el 35º Seminario Internacional ABDTIC. Esto se debe a que los inversores no saben cuánto pueden destinar a determinados sectores.

“El gran punto es la incapacidad que tienen las empresas para digerir toda la información y, de manera adecuada, reflexionar, debatir y llevar el proceso de seguridad a sus agentes externos”, dijo. “Si bien no tenemos eso, nuestra administración está extremadamente perjudicada y esto desequilibra toda la economía, no sólo en Brasil”.

¿Cómo gravar?

Marco Aurélio Greco, doctor en Derecho Tributario y catedrático, presentó los principales problemas de la tributación actual en el sector: multiplicidad de incidencias y pagos; incidencias rígidas; no acumulabilidad; competencias territoriales diferenciadas; y el nivel de tarifas que se transfieren al consumidor.

Para el catedrático, la primera medida que se debe tomar es consolidar todos los cargos en un solo impuesto, porque actualmente las empresas no saben “qué se debe pagar, dónde pagar, a quién ni cuándo”.

Greco también cree que la ley debe ser más flexible y que la mejor base para el cálculo son los ingresos de la empresa. En cuanto a la técnica de carga, debe ser “única, abarcadora y acumulativa”.

Una de las sugerencias del profesor es la creación de un “Nacional Simple” para las empresas, es decir, la creación de un sistema tributario simplificado, que abarque a todas las entidades federativas. Otra alternativa sería crear un impuesto bajo la jurisdicción de la Unión. “Esto es más complicado porque se necesita hacer una serie de recortes para decir que el impuesto como competencia es diferente al de otras empresas”.

Ambos caminos permiten una mejor visibilidad tanto para los inversores como para los consumidores. “En definitiva, lo importante es que el empresario sepa que paga una sola vez, y hay todos los impuestos al consumo”.

Escenario diferente en 2022

Luiz Roberto Peroba, socio de Pinheiro Neto Advogados, mencionó algunos debates que han tenido lugar en el Supremo Tribunal Federal (STF). En uno de ellos, los ministros juzgaron que los estados no tienen competencia para gravar software o bienes digitales, que deberían estar bajo el control de los municipios.

Otra discusión actual es que los estados sólo apliquen la tasa ICMS básica del 17 por ciento en telecomunicaciones. Considera que estas situaciones combinadas, que reducen la recaudación tributaria estatal, y la dificultad de los municipios para recaudar el ISS (Impuesto a los Servicios de Cualquier Naturaleza), configurarán un escenario diferente a partir del próximo año.

“Empezaremos a ver agencias de competencia poniendo sus manos en la historia, si las autoridades tributarias no encuentran una salida para igualar el sistema”, dijo. “Y vamos a tener, por primera vez, el apoyo político del gobierno en relación a una reforma tributaria efectiva”.