Brasil | Regulador pide más detalles sobre venta del negocio móvil de Oi

El Consejo calificó la operación como “compleja” y solicitó información a los compradores (Claro, TIM y Vivo) para profundizar su análisis.

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La Superintendencia General (SG) del Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) de Brasil emitió una nota técnica la semana pasada declarando “compleja” la venta de Oi a Claro, TIM y Vivo. Según el comunicado, se debe detallar el análisis de los efectos del negocio.

Además de seguir estudiando las consecuencias para la rivalidad en los servicios móviles después de la venta, se deberían realizar más evaluaciones de las implicaciones para los mercados de infraestructura; evaluar si habrá un aumento en el poder del monopsonio (cuando el comprador controla el mercado en el que opera); y examinar “las supuestas eficiencias derivadas de la operación”.

Para ello, la SG determinó que Claro, TIM y Vivo deben:

a) Presentar estructuras de oferta y medición de cuota de capacidad para mercados ascendentes de SMP (servicio móvil personal) y directamente afectados por la operación.

b) Indicar el nivel de inactividad de las infraestructuras de telecomunicaciones que controlan, incluido el espectro de radiofrecuencia, informando la metodología utilizada para el cálculo de la inactividad.

c) Presentar medidas de eficiencia en el uso del espectro controladas por los Postulantes.

d) Dar visibilidad a los efectos en los mercados de los contratos de largo plazo que los compradores celebrarán con Grupo Oi como resultado de la transacción, indicando, incluso en la versión pública, la participación de mercado afectada por dichos contratos de largo plazo.

e) Responder a un formulario sobre Análisis de poder monopsónico.

La información debe enviarse antes del 6 de agosto.

Efectos

La venta de Oi Móvil a Claro, TIM y Vivo resultará en una “superposición horizontal importante”, declaró el CADE. La competencia podría verse afectada de manera preocupante en 54 de los 67 DDDs (Marcación Directa a Distancia, por sus siglas en portugués) en Brasil.

La Superintendencia General también habló sobre los riesgos para los nuevos MNO (operadores de red móvil). Actualmente, existen grandes barreras para que ingresen al mercado o para que los MNO existentes expandan sus actividades a otras regiones del país. Además de la alta inversión, el espectro de radiofrecuencia está controlado por las empresas más grandes, lo que dificulta la expansión de los operadores locales.

Para los OMV (operadores móviles virtuales), la inversión requerida es menor, pero dependen de las redes de acceso de los solicitantes para actuar.

“Esto significa que los solicitantes son simultáneamente proveedores de redes de acceso para los OMVs y sus competidores en el mercado minorista de SMP. Esta realidad plantea dudas sobre los incentivos que tienen los solicitantes para poner sus redes de acceso a disposición de los OMVs a precios y condiciones competitivas”, dice la nota.

La SG explica que, además de la superposición horizontal en el servicio móvil, la operación puede afectar el negocio de infraestructura de telecomunicaciones, ya que los equipos de Oi estarán sujetos a contratos que ya existen entre los otros operadores, tales como “(i) Prestación de Servicios de Transición; Compartición de infraestructura; y (iii) Suministro de Capacidad de Transmisión de Señal de Telecomunicaciones en Régimen de Explotación Industrial”.

La Superintendencia espera investigar más a fondo los posibles efectos de la transacción en los mercados de infraestructura pasiva (como torres, oleoductos, postes) y elementos de redes de telecomunicaciones y enlaces de acceso (como backbone y backhaul).

Pequeños proveedores

La solicitud de más información sobre el negocio puede verse como positiva para los pequeños proveedores (PPP).

A principios de este mes, TelComp (Asociación Brasileña de Proveedores de Servicios de Telecomunicaciones Competitivos), la Asociación NEO e Idec (Instituto Brasileño de Defensa al Consumidor) mostraron preocupación por el proceso de venta de Oi Móvil.

Uno de los riesgos presentados es que la operación sin remedios competitivos puede resultar en un aumentos de precios, sin generar un incremento en las inversiones ni en la calidad del sector. Además de preservar la situación oligopólica del mercado.