Las candidatas de las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos recibieron más ataques y han sido blancos de más noticias falsas en comparación con sus contrincantes hombres ―de diciembre de 2018 a abril de 2019 ―, según un análisis de datos de la firma Marvelous AI sobre la dinámica en Twitter. Esto significa que existe un sesgo de género en el debate digital.

Para una mujer, participar en la vida política implica encontrarse mucho más expuesta que los hombres y ser juzgadas por su condición de género, en lugar de por sus acciones profesionales.

“Los correos electrónicos, blogs y plataformas de redes sociales han proporcionado nuevos canales para la misoginia y la violencia de género, replicando lo que sucede en el mundo físico”, describe el reporte #ShePersisted: Mujeres, política y poder en el mundo de los nuevos medios, realizado por la investigadora Lucina Di Meco.

De acuerdo con el informe, las redes sociales como Twitter y Facebook, principalmente, son sitios de movilización y construcción de un discurso político, que las mujeres han aprovechado para expresar sus ideas y ser escuchadas.

Sin embargo, también se han convertido en espacios utilizados por sus opositores (ya sea directamente, a través de cuentas falsas o bots) para acosarlas, amenazarlas y difundir noticias falsas sobre ellas con el fin de neutralizarlas.

En ese sentido, el espacio digital representa un arma de doble filo para las mujeres. Por un lado, les otorga presencia y la oportunidad de ser un modelo a seguir; en contraparte, la mayoría ha experimentado algún tipo de violencia en línea relacionada a sus actividades o posturas políticas.

Al ser entrevistadas por Di Meco, mujeres de 30 países afirmaron que las redes sociales les permiten desarrollar su propia narrativa, fuera de la marginación de los medios tradicionales, así como interactuar con seguidores o electores de manera más directa; sin embargo, esto las expone a más riesgos que a sus colegas hombres.

Además, la investigación cita datos de la GSMA sobre la brecha de acceso a Internet. En el caso de las mujeres, uno de los factores que impide que ellas usen y se apropien de las herramientas digitales es el temor a las amenazas en línea y a las preocupaciones sobre la privacidad.

En ese sentido, los gobiernos y las empresas tecnológicas deben destinar recursos y esfuerzos para combatir el sexismo y la violencia contra ellas. De esta manera, es posible acercarlas a las oportunidades de la conectividad.

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