Los países de la región podrían invertir menos del 1 por ciento del PIB para proporcionar una “canasta básica digital” a los hogares que no cuentan con acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), con el fin de proveer dispositivos como una computadora portátil o un teléfono inteligente y un plan de conexión, propuso la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Cepal, dijo en conferencia de prensa para presentar el informe Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos del Covid-19, que las tecnologías digitales han reducido una buena parte de los efectos del distanciamiento social durante la pandemia; sin embargo, la falta de asequibilidad y conectividad en los servicios de telecomunicaciones acentúan desigualdades de acceso.

El gran problema en América Latina y el Caribe es que la mitad de la población que se ubica en los quintiles más pobres no están conectados, señaló. Para 2018, casi 23 millones de hogares sin acceso a Internet se ubicaban en los quintiles más bajos de la distribución de ingresos, lo equivalente a la mitad de los desconectados de la región.

Países como Costa Rica, Brasil, Chile y Uruguay han logrado avanzar más en reducir las brechas de acceso a tecnologías como la banda ancha, pero otros como Bolivia, República Dominicana, El Salvador y Ecuador se encuentran más atrás y necesitan redoblar esfuerzos, señala el estudio.

Además de la canasta básica TIC, la Cepal plantea que las naciones implementen un sandbox regulatorio (arena de prueba) en el que los operadores puedan gestionar directamente los recursos de los fondos de acceso universal, para que así los destinen a cubrir el costo de proveer servicios de telecomunicaciones a hogares de menores ingresos.

El informe también sugiere que se reduzcan temporalmente los impuestos a las importaciones y a las ventas de dispositivos tecnológicos, como en el caso del IVA; e igualmente aplicar medidas de flexibilización regulatoria para propiciar el acceso a servicios de educación, salud y gobierno sin costo para el usuario. En algunos países de América Latina, estas acciones ya se han adoptado a lo largo de la contingencia.

La secretaria Ejecutiva de la Cepal destacó que, además, “es fundamental la coordinación entre el sector público y privado” para masificar el acceso a servicios esenciales como lo es Internet, ya que durante la pandemia han incrementado las actividades en línea, incluyendo el comercio electrónico, el teletrabajo y el uso de plataformas para la educación.

Bárcena dijo que las naciones latinoamericanas necesitan desarrollar una estrategia digital más inclusiva, ampliando la conectividad, la infraestructura y las habilidades digitales. Además, expuso que se debe poner énfasis en acortar las brechas entre las zonas urbanas y rurales, y en garantizar el acceso a las TIC a los estudiantes para que tengan acceso efectivo a la educación en medio del confinamiento.

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