¿Cuál es la importancia de la infraestructura digital bajo el nuevo contexto de la pandemia?

Durante la pandemia atestiguamos que la brecha de conectividad pone de manifiesto la existencia de otras brechas como la educativa o de la salud, dada la imposibilidad para algunas familias de quedarse en casa. 

En otros países que contaban con mejor infraestructura que América Latina, pudieron acotar mejor la pandemia. No sólo contaban con infraestructura para salud sino también de conectividad, servicios y aplicaciones en la nube, como banca digital. Eso les permitió contener mejor los impactos de la pandemia y reducir el avance de la enfermedad. 

También vimos ejemplos como los hospitales que construyeron de forma muy acelerada en China, acompañados con infraestructura de telecomunicaciones y digital de forma simultánea. Los operadores, la autoridad de salud y los proveedores trabajaron juntos para que esos hospitales nacieran con conectividad de punta para ayudar a la detección y atención de enfermos y, sobre todo, la protección de los médicos.

Los gobiernos tienen que mantener el incentivo para el desarrollo de infraestructura. Uno de los cambios de la pandemia será la aceleración generalizada del papel que juegan las tecnologías de la información y las telecomunicaciones directamente en la sociedad, los individuos, los hogares y corporativos. 

¿Cuáles son esas tecnologías que permiten seguir la vida cotidiana? Incluyen 5G, Big Data, negocios en la nube, Inteligencia Artificial y la infraestructura digital a través de la banda ancha fija convergente que ha demostrado ser crucial para respaldar nuestro nuevo estilo de vida y mantenernos activos trabajando, estudiando o incluso entreteniéndonos.

¿Qué factores permitirían a los países de la región impulsar la economía digital?

La economía digital ofrece múltiples beneficios: impulsa la innovación, abre nuevas oportunidades de inversión, negocios, trabajo e impulsa el crecimiento. La economía digital representa entre 4.5 y 15.5 por ciento del PIB mundial.

Para maximizar los retornos digitales, los gobiernos van a requerir mejores entornos normativos y de política. Una frase de nuestra casa matriz dice que “cuanto más rico pueda ser el suelo más verde será el ecosistema resultante”. 

En conjunto con Arthur D. Little, Huawei presentó una investigación respecto del entorno de la economía digital mundial. Un enfoque de “talla única no necesariamente es el más adecuado para todos los países.

En alrededor de 170 países, cada uno es único al igual que los desafíos que enfrentan sus líderes. En el documento identificamos siete arquetipos nacionales de Tecnologías de la Información y Comunicación para saber dónde se encuentra cada país dentro de la cadena de valor evolutiva. Incluso proporcionamos un conjunto de políticas personalizables con base en lo que ya hemos visto de otros países más avanzados en política digital.

Esos siete arquetipos son el hub de innovación; el prosumer, cuando el usuario es productor y consumidor de forma simultánea; especialistas en dar el mejor servicio basado en las capacidades de sus habitantes mediante la infraestructura de TIC; la manufactura global; el hub de negocios; el mecenas de las TIC que ya consume y produce tecnología para generar valor; finalmente, los nuevos en el uso de las TIC que incursionan en la digitalización.

Con base en estos arquetipos, hemos identificado 25 políticas públicas que han probado mayor eficacia a nivel mundial y que están divididas en cuatro grandes áreas. 

La primera está directamente relacionada con el desarrollo de tecnologías: redes, ciberseguridad, protección o privacidad de datos y una política de espectro de banda ancha.

El siguiente grupo es el desarrollo del ecosistema: la posibilidad de establecer normas para que los negocios crezcan, que haya capacidad de suministro y generación de demanda. 

El tercer grupo es el desarrollo de capacidades: todo país requiere invertir a largo plazo. Aquí entran las políticas de educación para introducir en los estudiantes de educación básica el interés y el entendimiento de los temas digitales, pero también desarrollar en la educación superior la integración a la economía digital. 

Por último, el cuarto grupo está relacionado con el desarrollo de la industria: acompañar las industrias verticales para que la industria 4.0 pueda tener los insumos e incentivos suficientes para integrarse a toda la cadena de valor de la economía digital.

En distintos foros se ha discutido sobre una mayor integración digital de América Latina para impulsar el crecimiento. ¿Cómo lograr esta integración y cuáles son las oportunidades?

La no integración no es exclusiva de Latinoamérica. Nuestra región tiene algunas peculiaridades que la hacen un poco más complicada como la dispersión geográfica. 

Huawei elabora el Índice Global de Conectividad que ha medido los últimos años el proceso de desarrollo de ciertas áreas de la tecnología como las políticas públicas, la cobertura de telecomunicaciones y banda ancha, la disponibilidad de infraestructura de nube y su uso y las capacidades para desarrollar más negocios. 

El índice identifica tres niveles: los países más avanzados son los frontrunners liderados por Suiza, Reino Unido, Estados Unidos y Corea del Sur.

Pero en la parte más baja del índice están los países con carencias muy profundas, prácticamente toda África y algún país de América Latina.

En medio se encuentran los adopters, donde entran la gran mayoría de los países latinoamericanos como Chile, Colombia, Uruguay y después México y Brasil.

La integración regional tiene esa complejidad. Pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe trabaja en el desarrollo de una agenda digital regional. La Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (Citel) busca una integración americana en telecomunicaciones. Los temas de espectro requieren además una visión global, porque se logran beneficios por economías de escala. 

Hay tres áreas que todavía es necesario reforzar. Impulsar la cobertura: todavía tenemos un promedio de entre 25 y 30 por ciento de la población que no tiene cobertura 4G. La cobertura de banda ancha hace posible la integración para los servicios digitales. Coberturas 2G, 3G, de cobre o coaxial no tienen el potencial de crecimiento de la fibra óptica y no nos van a permitir la digitalización en todos los rincones del país. 

Una segunda área de oportunidad es el desarrollo de un Plan Nacional de Infraestructura de Banda Ancha para tener la red dorsal suficiente e impulsar la inversión en fibra óptica, extremadamente importante para el futuro de 5G.

Finalmente, la tercera posibilidad tiene que ver directamente con mejorar los incentivos de despliegue de infraestructura a nivel de autoridades locales. No existe un estándar de los derechos de vía que pueda cobrar un municipio, no hay equidad en el entendimiento de los beneficios por el despliegue de la infraestructura e incluso en algunas poblaciones existen los típicos mitos respecto de la tecnología.

¿Cuál es la importancia de la creación de un ecosistema local de tecnologías e industria en cada país?

Huawei envía el mensaje de la digitalización para un mundo totalmente conectado e inteligente a nivel de individuo, hogar y organización. Observamos el ecosistema no sólo con las telecomunicaciones, porque sin conectividad no podría existir el siguiente paso. Huawei propone el desarrollo de dispositivos inteligentes que entiendan las necesidades del usuario final, directamente y a través de nuestro core en telecomunicaciones para conectarlo con el presente y futuro de los negocios y la vida cotidiana que es la nube. 

Observamos el ecosistema de punta a punta en términos regulatorios. De acuerdo al estudio que realizamos con Arthur D. Little, la regulación en telecomunicaciones es parte del buen desarrollo del ecosistema. Pero también una regulación que fomente el desarrollo de tecnologías emergentes para incentivar las inversiones y sus beneficios.

También es necesaria una política de impuestos de servicios digitales en un entorno en el cual todo mundo gane, incluido el gobierno que tiene la responsabilidad de hacerse de recursos. Debemos establecer una política para que ciertos impuestos se cobren o no, dependiendo de la madurez de los servicios digitales.

También es muy importante una política de apoyo para el desarrollo de negocios digitales que contemple el contenido local, en el idioma local y para los intereses locales.

¿Cómo apoyar la transformación digital de cada una de las industrias verticales de la región, que permita la evolución del uso de la tecnología de tareas básicas como la comunicación, a su uso más especializado en productividad?

Antes el mundo de las telecomunicaciones tenía dos grandes actores: los operadores y los reguladores. Los proveedores de la industria teníamos una labor sencilla al hablar con ambos. 

En el mundo de la digitalización se abre el panorama, porque para llevar a cabo la digitalización, los proveedores de soluciones tenemos que agregar directamente a las industrias verticales, además de los operadores y los reguladores.

Por ejemplo, uno de los desarrollos más avanzados en términos de digitalización es la industria automotriz. Huawei tiene su hub de innovación para el automóvil conectado que está en proceso de estandarización con grupos y cuerpos de expertos, porque no nada más es cómo conducir el auto, sino qué monitorear y cómo se utiliza esa información.

Huawei colabora directamente con Alemania donde tenemos nuestro hub de desarrollo del auto conectado junto con operadores, el regulador y la industria local. Huawei trabaja con un espíritu de colaboración que permite compartir el conocimiento y obtener los beneficios de forma colaborativa. El beneficio es para todos: fabricantes de autos, desarrolladores de apps para que se integren al ecosistema del auto conectado, para nuestra oferta de conectividad, los mercados de Inteligencia Artificial, chipsets o módulos.

La colaboración es una condición esencial para el desarrollo de la economía digital con cada una de las industrias verticales como turismo, gobierno, educación o salud.

Finalmente, ¿cuáles serían las recomendaciones de Huawei para aquellas empresas e industrias que inician su proceso de transformación digital?

Huawei ofrece una visión de punta a punta. Apoya en el diseño de soluciones para la infraestructura y los servicios digitales que las diferentes industrias van a requerir. 

En primer lugar, las industrias tienen que creer e invertir en el proceso de transformación digital y definir un plan de digitalización.

Las diferentes industrias verticales tienen que definir un objetivo, hacer un plan multianual y empezar a hacer las inversiones. Al observar otras regiones e industrias, 100 por ciento de los servicios digitales estarán en la nube. Deben tener una visión de negocio digital en la nube, colaborar con múltiples actores para que esta colaboración permita compartir los beneficios. 

El modelo de negocio tiene que reformularse. Los modelos anteriores basados en el contacto físico para ciertas industrias como el traslado de las mercancías o para servicios básicos, ya no generan valor. Se requiere que el producto o servicio pueda ser percibido por el consumidor con base en la productividad y la eficiencia.

Las diferentes industrias tienen que seguir invirtiendo en infraestructura de almacenamiento y procesamiento, en la creación de una nube pública, privada o híbrida que les permita enfocarse en su negocio.

El enfoque en la conectividad de banda ancha es extremadamente importante. Por eso, se espera que los diferentes actores pongan a disposición del mercado suficiente espectro en tiempo, forma y precio y se mantengan los incentivos a la inversión para que el despliegue de infraestructura sea más acelerado y sencillo a nivel local y federal.

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