La República-Jorge Hernán Peláez

Colombia tiene una fuerza laboral de gran magnitud, pero ubicada en el sector de la informalidad. Comerciantes, rebuscadores, intermediarios, prestadores de ciertos servicios y otros oficios, están por fuera de las normas laborales formales. Llegó al Congreso una idea, impulsada principalmente por grandes compañías internacionales, que busca crear nuevos y distintos trabajos. Desde el inicio del Gobierno actual, la ministra de Trabajo Arango viene hablando de esta necesidad, y la visita de Duque a EE.UU. tuvo un espacio para tocar el tema con algunos interesados.

En términos globales, el proyecto crea una nueva modalidad de contratación y vinculación laboral, llamada “trabajo virtual” la cual será contratada a través de tecnologías existentes y nuevas. Esta modalidad implica una vinculación laboral directa y formal, usando herramientas digitales, con el reconocimiento de derechos y garantías derivadas de un contrato, sin precarizar el trabajo. La propuesta de contrato por horas, en esta modalidad, es que los trabajadores virtuales, siempre en consenso con el empleador, podrán trabajar por horas conforme sus necesidades y las de su empresa. El salario por hora no podrá ser inferior al salario mínimo mensual legal vigente dividido en 240 horas. Este cálculo aterrizado es equivalente a un dólar por hora.

El representante a la cámara por La Guajira, Alfredo De Luque, del Partido de la U, es el ponente de este Proyecto de Ley que fue radicado para su primer debate. De Luque, quien está en el Congreso desde 2010, hace 10 años fue director de un gremio de empresas de televisión por suscripción y satelital llamado Tvpc, entre otros cargos en la industria telecomunicaciones, así que tiene experiencia en la industria privada y conoce la dinámica mucho más que otros congresistas que jamás han trabajado en una compañía.

En el texto aparecen novedades que afectarían las normas vigentes y en general la dinámica del mercado laboral. Por una parte, y es bueno, habría una masiva formalización de oficios que hoy están por fuera del sistema. Al poder fragmentar por horas el trabajo, y no tener un “turno” seguido de 8, 10 o 12 horas diarias en una empresa, muchos colombianos comenzarían a verse beneficiados por el proceso de “legalización” de estas actividades. Entran al sistema y tendrían seguridad social, lo cual es una gran ganancia.

Por otra parte, y es malo, se abre una posibilidad para empresarios que vean esto como una oportunidad de reducir costos, bajar niveles del valor de su planilla y reducir el pago total mensual que se está entregando hoy a cierto tipo de empleados. No falta el que despida, por ejemplo, a un empleado de su área de contabilidad que hoy está tiempo completo, y lo sustituya con un contador externo “virtual”, pagado por horas, únicamente las mínimas necesarias para ajustar los estados financieros. También es miedoso, que al final de los contratos, el despido puede llegar por notificación virtual, es decir, a usted lo podrían botar de su empresa con un mensaje de WhatsApp, correo o SMS. También el trabajador podrá renunciar digitalmente sin tener que ir a la empresa.

El proyecto tiene buena cara, abre la posibilidad de formalizar actividades, lo que termina disminuyendo en el largo plazo el desempleo. Es la gran oportunidad para que ciertas empresas de la nueva ola dejen de decir que la gente que trabaja para ellos no son sus empleados, ahora lo serán de manera virtual. Bienvenida la chamba virtual.

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