Chile | ALAI pide ampliar debate del proyecto de ley de neurotecnología

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La Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI) solicitó mayor debate en el proyecto de ley de neurotecnología, que se debate en Chile. El proyecto actualmente está siendo revisado bajo la denominación de urgencia simple. “Chile se merece una discusión más amplia para fortalecer el liderazgo que mostró en el tema”, señaló el Director Ejecutivo de la Asociación, Raúl Echeberría.

El ejecutivo consideró que la motivación del proyecto es “loable” y que con su puesta a debate Chile ya dejó claras sus intenciones de ser pionero en el tema, pero ahora el objetivo debe ser un texto sólido, que logre los objetivos y no deba ser revisado luego. “Es difícil sostener que los neuroderechos sean un tema para debate urgente. Es bueno ser pionero, pero aún más es serlo por un buen producto”, sintetizó.

Echeberría basó su petición en cinco puntos:

1. El proyecto “asume que la tecnología va a evolucionar en un sentido específico y esto no es claro, por lo que la presunción es arriesgada”.

2. “Hay actores potencialmente afectados que todavía no están en la discusión porque no fue una prioridad para ellos. Por ejemplo, la investigación o públicos que pueden ser beneficiados, como asociaciones de personas con discapacidad”.

3. “El texto presenta problemas específicos: tiene definiciones y alcances demasiado amplios que podrían regular productos e industrias por fuera de lo que propone”.

4. “Presenta atribuciones para agentes, como el Instituto de Salud Pública, que están muy por fuera de su alcance actual”.

5. Es un error la no contemplación de la variedad de leyes que ya existen o se encuentran en discusión para el logro de objetivos similares, como la de Protección de Datos Personales.

El proyecto de ley en discusión (disponible aquí) tiene fecha de ingreso el 7 de octubre de 2020 y fue iniciado en moción del senador Guido Girardi y otros con el ojo puesto en “regular satisfactoriamente el contenido de la reforma constitucional que consagra la protección de la integridad y la indemnidad mental en relación al avance de las neurotecnologías o neuroderechos”. Luego señala que este concepto puede entenderse en el aspecto de privacidad mental y en el de derecho a la identidad.

Presenta entre sus objetivos el de proteger la integridad física y psíquica de las personas, fomentar la concordancia entre el desarrollo de neurotecnologías e investigación médica-clínica con principios éticos y garantizar la información a usuarios de neurotecnologías sobre sus posibles efectos negativos. Inmediatamente después da una serie de definiciones, cuestionadas por la asociación.

El título II menciona las medidas para proteger la integridad y privacidad mental. En su articulado se prohíbe cualquier intromisión o forma de intervención de conexiones neuronales o intrusión a nivel cerebral, mediante el uso de neurotecnología, interfaz cerebro-computadora o cualquier otro sistema o dispositivo que no tenga consentimiento libre, expreso e informado del usuario”. Señala también formularios de consentimiento, recopilación y almacenaiento de datos.

El último título propone expresamente que cualquier avance científico en la materia tendrá como límite “las garantías fundamentales, en especial la integridad física y psíquica de las personas”, y señala al Estado como el responsable de velar por la promoción y acceso equitativo a los avances que se generen, así como de propender el desarrollo de una investigación beneficiosa que generen oportunidades “socialmente deseables”.

La respuesta inmediata al pedido de ampliar el debate de ALAI fue que existe obligación legal de analizar el texto que ya fue despachado por el Senado, por lo que se le dará continuidad aportando las modificaciones que se consideren pertinentes. Justo antes, Echeberría señaló que como “plan B o C” –el A es ampliar el tiempo de discusión–, ALAI está dispuesta a presentar sugerencias específicas para “mitigar los problemas que tiene”. El debate continuará.