Chile elige presidente: esto proponen los candidatos en materia digital

El próximo 21 de noviembre la ciudadanía chilena votará en las urnas por el nuevo presidente o presidenta. En la preferencia electoral, destacan dos candidatos, de izquierda y derecha, con propuestas de gobierno para impulsar a las TIC y telecomunicaciones como palancas en el desarrollo del país, pero con visiones distintas acerca de cómo lograrlo.

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*Por Violeta Contreras y Nicolás Larocca

Siete candidatos se medirán en las urnas el próximo 21 de noviembre en la carrera por la presidencia de Chile. Aunque existen serias diferencias entre las encuestas previas, hay coincidencia en que habrá segunda vuelta entre el candidato de extrema derecha, José Antonio Kast (Partido Republicano), y el de izquierda, Gabriel Boric (Convergencia Social). El ganador asumirá el 11 de marzo de 2022, por un plazo de cuatro años.

La reglamentación local marca que habrá segunda vuelta, a disputarse el 19 de diciembre próximo, si ninguno de los involucrados consigue mayoría absoluta (50% + 1). En la primera jornada se votarán otros cargos, pues se renovará la Cámara de Diputados, parte de la Cámara de Senadores y también se elegirán consejeros regionales. En Chile el voto es optativo: esta es una de las causas de la incertidumbre que prevalece sobre los resultados finales.

Así las cosas, Kast o Boris se impondrían en primera vuelta, según se desprende de los sondeos previos ―por la ley local, sólo podían hacer proyecciones hasta el 7 de noviembre―, y el voto de los indecisos inclinará la balanza. Algunas encuestas registraron que triunfará el primero, y otras que será el diputado de 35 años de edad; todas pronosticaron balotaje. También hubo consenso en que el tercer lugar será ocupado por Yasna Provoste (Demócrata Cristiano) o Franco Parisi (Partido de la Gente) y que el candidato oficialista Sebastian Sichel quedará fuera del podio.

Visiones de política digital

Cada uno de los cinco candidatos que encabezan la preferencia de los electores busca impulsar una visión de gobierno distinta, pero con algunas convergencias. Todos contemplan en sus programas impulsar las TIC y la economía digital como una palanca para el crecimiento de Chile, en un contexto de aceleración digital a raíz de la pandemia por la Covid-19, de recuperación económica y revolución tecnológica.

Gabriel Boric, candidato de izquierda, es un perfil político joven que abraza, por lo menos en el papel, la diversidad de luchas sociales contemporáneas: la igualdad de género, el feminismo, el combate al cambio climático y a la desigualdad social.

En materia digital, Boric destaca por su convicción de democratizar el acceso a las tecnologías, abatir las brechas digitales de toda índole (género, clase, edad) y promover una ola de derechos digitales para responder al impacto que ha tenido la evolución tecnológica sobre el ejercicio de derechos tradicionales y nuevos.

Precisamente, en la Convención Constitucional, que está diseñando la nueva Constitución, hay un grupo de representantes ―además de especialistas y académicos que respaldan el tema desde fuera― que apoya la incorporación de derechos digitales en la Carta Magna.

Al mismo tiempo, el aspirante presidencial apunta a la creación de una empresa estatal de telecomunicaciones, que opere una red troncal y fibra óptica. Si bien todavía no hay detalles sobre esa idea, este punto puede ser escabroso, pues las paraestatales de este tipo han mostrado un camino de fracasos, modelos obsoletos y problemas financieros en otros países de América Latina, como la red dorsal de fibra de Perú y la Red Compartida de México.

José Antonio Kast encarna la antítesis de Boric en la ideología política. Su visión digital se enfoca más en la institucionalidad que en lo social: quiere propiciar un Estado digital, reforzar a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, coordinarse con los gobiernos municipales y operadores, crear una institución de investigación TIC, y mejorar las condiciones de infraestructura y competencia en el mercado de telecomunicaciones.

Aunque no se refiere a los derechos en la era digital, como Boric, expande sus propuestas a diferentes áreas: la telemedicina, la salud digital, la seguridad pública, y la transformación digital del aparato productivo (las diferentes industrias y las pymes del país).

La política digital que pretende empujar Kast abarca elementos puntuales para mejorar el entorno del desarrollo de las telecomunicaciones, la infraestructura y el acceso al espectro radioeléctrico, pero no profundiza en el cierre de brechas digitales y una agenda digital que dé continuidad a los proyectos de conectividad en zonas rurales y remotas.

Yasna Provoste coincide con Kast en su búsqueda por digitalizar la economía y la nación, y con Boric en el replanteamiento de los derechos de acuerdo con la nueva realidad tecnológica. Es la más enfática en plantear que el acceso a Internet debe ser reconocido como un servicio público, como se ha discutido en el Senado. Otros candidatos aluden a ello, aunque con diferentes términos y no necesariamente a través de una ley.

Provoste no desarrolla todas sus cartas en materia digital. Formula que habrá una actualización de la normativa sectorial y del engranaje institucional, pero sin pincelar todavía hacia qué dirección. Similar a Boric, la candidata muestra que una de sus prioridades, en caso de ganar en la contienda electoral, será crear oportunidades y justicia social en el ecosistema digital, mediante un plan que ponga énfasis en zonas de conectividad deficiente y el fondo de servicio universal.

Sebastián Sichel, el candidato independiente, apunta a impulsar el gobierno digital en Chile para acabar con la burocracia del papel y trámites; a promover la compartición de infraestructura de todos los sectores susceptibles con el de telecomunicaciones (eléctrico, por ejemplo); fomentar las competencias digitales y expandir la conectividad universal; así como apalancar la productividad basada en tecnologías emergentes.

Es  uno de los aspirantes a la silla presidencial con la agenda más amplia en materia digital, pues contempla diferentes aristas del ecosistema: desde los operadores de telecomunicaciones hasta las fintech. Entre sus ideas más relevantes, está crear el Fondo de Conectividad con el pago por las licencias de espectro, lo cual podría garantizar que esa recaudación vaya directamente a expandir y mejorar el acceso a servicios de telefonía e Internet de calidad, en lugar de gastarse para otros fines.

También visualiza el acceso a Internet como un derecho, en este caso, “social”, pero sin señalar la promoción de una ley como se discute en el Senado. Su idea apuesta por llevar a cabo alianzas público-privadas para acelerar el despliegue de infraestructura, y convertir a las cooperativas eléctricas rurales en “concesionarios intermedios de servicios de transmisión de datos”.

Por el contrario, Franco Parisi tiene la propuesta de gobierno más sintética en los temas TIC y digitales. En el eje de conectividad, el proyecto de su partido (Partido por la Gente) plantea una militarización en el despliegue para llegar a las localidades rurales y de difícil acceso, al convertirse las Fuerzas Armadas en encargadas de la cobertura.

Su agenda es más limitada: no cuenta con una visión clara de transformación digital del Estado, las instituciones y la economía, ni del impacto de las tecnologías en todos los ámbitos de la vida de la sociedad chilena.

José Antonio Kast: una visión institucional y de competencia

Kast es, al menos desde la información pública, uno de los candidatos con una mayor cantidad de propuestas en materia digital, con un documento que abarca distintos frentes y segmentos susceptibles de aprovechar los beneficios de la tecnología. Sus objetivos están dispersos en su programa oficial, pero podrían sintetizarse en estas 10 ideas:

  1. Convertir el anacrónico Estado actual en uno digital.
  2. Coordinar y generar una estrecha relación entre el sector y las municipalidades para fomentar el despliegue y compartición de infraestructura.
  3. Generar un sistema de otorgamiento y concesiones en términos genéricos y no por cada tipo de servicios.
  4. Apoyar fuentes de financiamiento internacional a empresas de telecomunicaciones.
  5. Aprovechar el conjunto de herramientas tecnológicas en el sistema educativo.
  6. Implementar Big Data en la administración pública, desarrollar telemedicina en zonas remotas, con foco en sitios con falta de médicos, y aprovechar capacidades y talento para avanzar en la idea de “hospital digital”.
  7. Generar un censo nacional TIC y de aplicaciones interactivas.
  8. Adherir a la plena “Revolución Industrial 4.0”. Que el Estado actúe como articulador y ponga a disposición recursos públicos para implementar la digitalización de la industria. Subsidios, becas y acuerdos para fomentar la capacitación y aprovechamiento de las tecnologías en las industrias.
  9. Modificar el rol estatal en la difusión, financiamiento y regulación de la televisión pública.
  10.  Lograr que el 100 por ciento de las pymes se incorporen al mundo digital.

El representante del Partido Republicano es el único que habla de 6G. Señala que se estimulará la creación de materias “como 5G –el futuro, 6G–, Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, Blockchain, SD-WAN y otras del mismo orden”. En otro apartado expone que buscará “crear condiciones adecuadas para aumentar la competencia en servicios móviles” y fortalecer a los operadores móviles virtuales (OMV).

También propone crear el Instituto Milenio de Investigación y Desarrollo en TIC, con financiamiento estatal y privado, estimular especializaciones en nuevas tecnologías y generar nuevas herramientas e introducir avances tecnológicos para mejorar la gestión policial, con alternativas como la denuncia electrónica. Además, promete una red de fibra en todos los espacios culturales.

Gabriel Boric: ola de derechos digitales y una paraestatal

“Tras la irrupción y adopción masiva de tecnologías digitales, estas son parte de la vida diaria de una mayoría. Sin embargo, persisten brechas de acceso, uso y apropiación que dejan atrás a una parte significativa de la población (...) Siempre debemos buscar que la inversión deje nuevas capacidades, distribuidas equitativamente en nuestros territorios”, indicó el candidato de izquierda, más concreto que la mayoría. Su hoja de ruta digital podría resumirse en estas 10 propuestas:

  1. Hacer de Internet un servicio básico, lo que obligará a mejorar la cobertura y estándar de calidad de servicio.
  2. Crear una empresa estatal de redes de telecomunicaciones para ejecutar proyectos de infraestructura y operación de fibra óptica.
  3. Establecer un Registro de Conectividad para transparentar factibilidad técnica, servicios solicitados y velocidad de subida y bajada a nivel de domicilio, con garantía de los datos personales. Esto permitirá crear un mapa y abordar necesidades de las “zonas rojas”.
  4. Respecto de las tarifas, establecer mecanismos de subsidios para familias sin capacidad de pago.
  5. Crear una nueva regulación de compartición, en línea con lo realizado por la Unión Europea, modernizar la ley de telecomunicaciones para “que el espectro sea licitado y no entregado sin grandes requerimientos a las empresas, como se hizo durante gran parte de los últimos 30 años”, y reducir las licencias de 30 a 15 años.
  6. Priorizar el uso y cobertura de 5G para el uso educativo, de salud, domiciliario y empresarial en los lugares sin cobertura de fibra.
  7. Proteger la información y generar nuevos mecanismos de ciberseguridad, con especial atención al resguardo de los derechos digitales.
  8. Financiar, subsidiar y acompañar con menos impuestos el desarrollo de las pymes.
  9. Ampliar la cobertura de Internet, equipamiento y capacitación informática para todos los niveles educativos.
  10. Duplicar el presupuesto que entrega el Estado para Ciencias, Tecnología, Conocimientos e Innovación, avanzando a alcanzar una inversión del 1 por ciento del PBI en esta materia.

Con propuestas más enfocadas a aumentar el control y participación del Estado en materia TIC, Boric enlaza buena parte de su estrategia en lo que denomina Pacto para la Transformación Digital, que incluirá a entidades gubernamentales, empresas, sociedad civil y comunidad científica. El ahora diputado por Magallanes y la Antártida Chilena es quien más fuerza pone en la estrategia local para 5G: enfatiza en la relevancia de invertir en esa tecnología y en fibra, al tiempo que promete desarrollo de capacidades, soluciones público-privadas y más centros de investigación en la materia.

Entre las propuestas más blandas, su programa incluye acciones a favor de fortalecer “la curiosidad por los distintos tipos de conocimiento” e impulsar políticas públicas para aprovechar capacidades de investigación y desarrollo en todas las áreas de conocimiento e innovación. También considera relevante desarrollar “un nuevo sistema de medios públicos, más robusto que el actual, que incluya televisión, radio y multiplataformas”.

Yasna Provoste: Internet como un derecho para oportunidades digitales

La boca de urna pone a la candidata y senadora demócrata-cristiana en tercer lugar en intención de voto, en posición menos relevante en la primera vuelta que si existe balotaje entre Kast y Boris, pues su inclinación podría ser la llave para que alguno de los mencionados se acerque a la presidencia en la eventual segunda vuelta. Sus propuestas están desarrolladas por etapas en su programa; podrían resumirse en estos 10 ítems:

  1. Impulsar el reconocimiento de Internet de calidad como servicio público de telecomunicaciones.
  2. Crear un fondo de banda ancha universal para financiar servicios móviles y fijos al mundo rural, apartado, extremo y aislado, y en los sectores periféricos, con ayuda de un nuevo plan con foco en la conectividad de sitios no atendidos.
  3. Reducir costos de despliegue de redes.
  4. Desarrollar un plan de transformación digital hasta 2035 como una agenda estratégica que “despliegue la digitalización de la nación, de la economía, de la ciudadanía y de sus derechos: de los territorios, del sector público y privado.
  5. Actualizar la ley sectorial que quedó obsoleta.
  6. Desplegar una Agenda de Regulación de las Redes Sociales.
  7. Crear el Fondo de Oportunidad Digital con el ojo puesto en el desarrollo de habilidades y la alfabetización digital.
  8. Reformular el Plan Conectividad para la Educación 2030 para mejorar cobertura y conectividad de establecimientos a Internet.
  9. Complementar el proyecto Wi-Fi Gob con una red de acceso que contemple el uso de edificios públicos.
  10.  Apoyar la transformación digital de las pymes.

El seguimiento y ampliación de programas ya en ejecución, como el cable de fibra óptica austral, la fibra óptica nacional y proyectos de última milla destaca en el programa de la única mujer entre los candidatos. También habla de ciberseguridad, de avanzar hacia un plan de infraestructura digital, de mejorar el sistema de salud con uso de la tecnología y de una ley de transformación del Estado con igual objetivo.

La candidata destaca por señalar entre sus propuestas el concepto de economía colaborativa y poner especial foco en acciones a favor del emprendimiento y la innovación. En cuanto a los medios públicos, un tema presente en todos los programas, advierte como desafío “propiciar que TVN cuente con la gobernanza, el financiamiento y la autonomía para garantizar su independencia programática de contenidos y una clara autonomía del gobierno de turno”.

Sebastian Sichel: fondo de conectividad con pagos por espectro

El cuarto de la lista de presidenciables es, según la mayoría de las encuestas, el candidato oficialista, quien también propone un largo listado de acciones bajo la idea de transformación digital. Por su postura política, muchas de las propuestas se exponen con palabras como ampliar o intensificar en una idea de continuidad con las propuestas desarrolladas por el gobierno de Sebastián Piñera. Sus ideas podrían resumirse en estos 10 puntos:

  1. Hacer de Internet un derecho social para asegurar el acceso para toda la población con al menos 100 Mbps.
  2. Usar la tecnología para una relación más amigable entre el Estado y los ciudadanos, con especial atención a la implementación de la ley 21.880 de Transformación Digital del Estado, e impulsar la interoperabilidad de datos dentro del Estado con protección de la información sensible.
  3. Incorporar la identidad digital única.
  4. Crear el Fondo de Conectividad que cada año reciba el 100 por ciento del pago por la patente de uso de espectro radioeléctrico.
  5. Mejorar la cobertura y educación tecnológica.
  6. Convertir a Chile en centro digital con data centers de clase mundial para el Pacífico Sur.
  7. Apuntar a medios de comunicación libres e independientes.
  8. Digitalización 100 mil pymes por año y modificar la ley de I+D vigente para llegar a más empresas que actualmente no la conocen.
  9. Proteger el sistema tecnológico de Chile.
  10.  Potenciar el rol y las acciones del Hospital Digital.

Franco Parisi: conectividad a cargo de las Fuerzas Armadas

En un reducido listado de “otros”, el candidato del Partido de la Gente destaca en la quinta posición en la mayoría de las encuestas con pronósticos que lo ubican con posibilidad de alcanzar alrededor del 10 por ciento de los votos válidos. Parisi es ingeniero y llamó la atención de los analistas porque no vive en el país. Sus propuestas en materia digital podrían resumirse en estas cinco líneas de acción:

  1. Trabajar en programas para entregar acceso a Internet en zonas apartadas o pequeñas y que la cobertura de Internet en zonas limítrofes o de dificil acceso sea responsabilidad de las Fuerzas Armadas y de orden.
  2. Capacitar a personas encargadas de hogar, víctimas de violencia, adultos mayores o reos en alfabetización digital con foco en su incorporación o reinserción laboral.
  3. Desarrolla la ficha electrónica única nacional.
  4. Potenciar la telemedicina.
  5. Sobre los presupuestos de publicidad y comunicación del aparato de gobierno, se propone destinar al menos el 60 por ciento a los medios de comunicación pequeños de la región o zona de interés.

Con sus claras diferencias políticas, hay un consenso en las propuestas que se refieren a considerar a Internet como un derecho ―con diferentes matices según el candidato. Tres de los cinco aspirantes mencionados asumen ese compromiso, en línea con la vanguardia internacional.

Desde hace una década, la Organización de las Naciones Unidas declaró el acceso a Internet como un derecho humano. Y desde entonces, varios países, incluidos México y Colombia, han avanzado para respaldar este derecho en la Constitución y a través de una ley, respectivamente. Uno de los movimientos importantes en materia digital del siguiente presidente o presidenta podría ser seguir la misma dirección.

La pandemia provocada por la Covid-19 es otro tema relevante en las agendas. Los candidatos apuntan a impulsar la recuperación de la economía apoyándose en el efecto transversal que tienen las tecnologías y telecomunicaciones sobre otros sectores productivos.

También se aborda en las propuestas, desde diferentes enfoques, el desarrollo de nuevas tecnologías, especialmente 5G. El despliegue comercial de las redes de quinta generación también acontecerá en el próximo gobierno, pues en el mandato de Sebastián Piñera Chile se convirtió en el primer país de América Latina en licitar el espectro necesario para 5G.

Sin embargo, el nuevo presidente y los miembros de su cartera digital tendrán el desafío de generar condiciones propicias de política pública y regulatoria para atraer inversiones.

Además, la mayoría de los candidatos incluyen una visión digital en algunos otros ámbitos, como la salud, la seguridad pública, la educación, la cultura, el trabajo y los servicios públicos. Precisamente, uno de los debates más trascendentales en la Convención Constitucional, en materia digital, es elaborar una Carta Magna que exprese cómo la tecnología impacta en el ejercicio de los derechos tradicionales y, posiblemente, en la creación de nuevos derechos.

El inédito proceso constituyente, que busca diseñar una Carta Magna legítima y moderna ―contraria a la heredada por el régimen de Augusto Pinochet― surgió del estallido social de 2019. Para los chilenos, representa la oportunidad de sentar bases democráticas y generar cambios a favor de la igualdad social. Por eso, desde un ángulo incluso estratégico, los candidatos no pueden perder de vista cuáles son las discusiones que se desarrollan en la Convención.

Sobre todo, si se recuerda que en las elecciones de representantes constituyentes la ciudadanía le dio la espalda a los partidos políticos. Los independientes ganaron 30 de los 155 puestos en el organismo. En la Convención, la derecha no tiene mayoría suficiente para impulsar normas.

Quien triunfe en las elecciones deberá tomar las riendas en el futuro digital del país, del bienestar social digital y el camino local hacia 5G, cuya etapa de implementación será en marzo, y lograr la necesaria y tan recurrentemente mencionada cooperación público-privada para convertir oportunidades en realidad en un contexto de plena revolución digital.