Para el ecosistema #5G que Chile debe desplegar en los próximos años será clave una estrategia país para encontrar un lugar en las nuevas cadenas de suministro de productos y servicios digitales.

Hay un avance constante, notorio y significativo en el despliegue de la infraestructura digital. Un sector activo en la inversión de nuevas redes de fibra óptica y sistemas radiantes que permiten a los operadores de servicios mejorar acceso, cobertura, calidad, penetración y usos.

Así se refleja en el más reciente reporte de las velocidades de Internet de banda ancha móvil y fija de Speedtest, donde Chile asciende un puesto en el ranking Global de Ookla, ubicándose en el lugar número ocho a nivel global y primero en Suramérica en conexiones fijas de Internet.

Lo condición habilitante es primero construir una red 5G, dada la densidad y capilaridad que implica su despliegue, por la inversión involucrada que supera en 5 veces la inversión anual del sector, implica una alta inversión para pasar de 23 mil a 50 mil sitios, entre BTS, small cell, poste multifuncional, DAS, infraestructura outdoor/indoor; gasto de inmobiliaria y arriendo de sitios; nuevos equipos de radio, más el mantenimiento, equivalen a 3 mil 500 millones de dólares en 5 años.

Más toda la inversión paralela en fibra óptica que implica una inversión de 2 mil 500 mdd. Estamos hablando de una inversión cercana a los 6 mil mdd en el próximo quinquenio.

Esa es la red, la pregunta es con este esfuerzo ¿qué valor agregado podemos aportar como país a este nuevo ecosistema?

Contando con una buena infraestructura de Internet de banda ancha, la clave será encontrar un lugar en las nuevas cadenas de suministro de productos y servicios digitales para el universo 5G.

Será definitorio si sólo nos asumimos como usuarios pasivos o como actores activos de alto valor agregado en esta transición de la economía conectada a la transformación digital y a la economía digitalizada, que requiere de tecnologías digitales (en particular, de soluciones de Inteligencia Artificial) en los modelos de producción, organización y consumo del conjunto de la economía, en particular en las industrias tradicionales (Cepal, 2021).

Chile puede tener un papel si se plantea llegar a este entorno con una marca país de killers interfaces, “Chile el gran interfaz killer para 5G”, capaz de generar y potenciar una red de actores del emprendimiento, de la institucionalidad y del entorno tecnológico que sostienen vínculos y relaciones dentro de una serie de procesos para desarrollar y producir soluciones en este nuevo ambiente y que habiliten nuevas posibilidades de negocios en otras y diversas industrias, aportando una serie de herramientas y aplicaciones esenciales para el ecosistema 5G (rescatando la noción de interfaz de Scolari)

Chile, como una gran interfaz killer lo suficientemente innovadora como para influir en las tendencias del entorno de la quinta generación móvil, superar a otros países en esta competencia, estimular las ventas de un mercado TIC que tiene un peso cada vez mayor en el sector exportador nacional e impulsar un rápido crecimiento de una plataforma país con base tecnológica y de innovación.

Estamos ante una oportunidad para desplegar servicios digitales evolucionados que constituyan una fuente de ventaja competitiva, que desde el pilotaje y la experimentación asciendan a casos y modos de usos y de negocios en verticales e industrias estratégicas, como en la astronomía, logística, minería, agricultura, transporte, entretenimiento, con aplicativos concretos como hologramas para medicina soportados en 5G, virtualidad masiva aplicada a los centros comerciales, aplicaciones para la seguridad en minas subterráneas, control logístico del e-commerce, más soluciones GovTech, FinTech, MediaTech, Future Industries, InsurTech y otras.

Que finalmente los drivers terminen accediendo a una red 5G porque es ahí donde puede acceder y usar esa aplicación.

Por lo pronto, tal como viene observando Ericsson hace rato (reporte Five ways to a better 5G), en los países donde se han comenzado a comercializar planes de datos 5G, los usuarios están satisfechos con las velocidades de red; sin embargo, insatisfechos con las aplicaciones innovadoras y servicios digitales incluidos en su plan 5G.

Muchos proveedores están agrupando servicios digitales con tarifas 5G (en promedio planes superiores entre 20% a 70% de uno 4G ) para convencer a los consumidores del valor de esta nueva plataforma de red. Para ello, se observa una alianza entre proveedores de servicios junto con otros actores de ecosistemas adyacentes, acelerando el modo “beta” e intentando agregar valor al servicio y que marque una diferencia notoria con las actuales redes 4G LTE.

Si sumamos los seis pilares de negocios proyectados a corto plazo: banda ancha móvil mejorada; entretenimiento; juegos y AR/VR; hogar inteligente e Internet de las Cosas (IoT); automoción; compras y comunicaciones inmersivas, deben expandir la aceleración comercial de los “pilotos probados”, los que técnicamente son viables pero que necesitan ser viabilizados comercialmente, sacados de los showroom y llevados al cliente.

Así se considera que un plan 5G premium, teniendo la interfaz del smartphone, debe ser capaz de albergar productos exclusivos de bajo y largo impacto como zonas calientes 5G; música Hi-Fi espacial; juegos en la nube; llamadas interactivas; streaming de deportes en primicia; juegos ar multijugador; experiencia de eventos en el lugar de celebración; experiencia de eventos en el mejor de los asientos; RV social; AR remota; transmisión en directo de vídeos de 360 grados; aprendizaje inmersivo; portátil de salud; bienestar virtual; AR transitable; compras VR; entretenimiento 5G en el coche; coches transparentes con 5G; llamadas con hologramas 3D; ciudad AR en la nube; entretenimiento mejorado con sensores; juegos VR en la nube; entretenimiento VR para pasajeros; ventanas AR; Reunión virtual.

Lo concreto, lo que el sector ha ido modelando en sus paquetes de ofertas comerciales al usuario móvil, están las nuevas experiencias inmersivas en apps deportivas, experiencia 360º, videojuegos multijugador, los servicios AR contextual en tiempo real, VR, XR, plataformas metaversos (la coreana Ifland inició la carrera), servicio 5G FWA incluido 5G TV, ultra streaming, ofertas adicionales y exclusivas en experiencias de eventos con el mejor asiento, híper personalizada, 4K 8K, ultravisualidad para deportes y conciertos, ángulos de cámara exclusivos, repeticiones multidispositivos, información exclusiva y reportes de acontecimientos musicales, deportivos y tecnológicos…

Por lo pronto, la transición de la monetización de 5G en sus planes de datos al usuario final se realiza con una suscripción combinada entre servicios de video bajo demanda y también servicios y eventos inmersivos.

Acelerar la comercialización de los nuevos casos de uso, proporcionar valor según las expectativas que los consumidores esperan de una nueva red y garantizar calidad de servicios y experiencia de usuario en ambientes indoor y outdoor, son parte de los desafíos a corto plazo para atender al ciudadano de a pie.

En el caso de Chile, la nación digital debe observar en qué parte de la cadena de valor de esta nueva red tiene la capacidad de convertirse en un actor para ser considerado por el ecosistema global.

Actualmente, en nuestro país 446 por ciento de las exportaciones son servicios no tradicionales; de éstos ,los servicios TIC representan 34 por ciento. La institucionalidad, encadenamiento y la transferencia tecnológica es clave para fomentar aplicaciones, servicios y desarrollos tecnológicos asociados a #5G y aportar de manera concreta a i+D+i+e.

5G más allá del fetiche de algunos, implica dos desafíos país. El primero es fomentar un ambiente para la innovación y soluciones digitales en toda la cadena de valor de industrias verticales contando con un Estado emprendedor, creativo y articulador y, la segunda, definir una política de transferencia tecnológica donde aprendizaje, innovación y conocimiento quede y se expanda por todo el país sin discriminación.