Ciberadicción: cuando el uso de las tecnologías es irresponsable

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De acuerdo con información de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (2019), se estima que 20.1 millones de hogares disponen de Internet y que los tres principales medios para la conexión son por medio de celulares inteligentes (95.3%), computadora portátil (33.2%) y computadora de escritorio (28.9%).

Por lo que no es de sorprenderse que México ocupe el 10° lugar en el “Top 10 Countries by Total Internet Users”, con 86.9 millones de usuarios de Internet. Debido a la emergencia sanitaria por Covid-19, se estima que el uso de Internet se incrementó 42 por ciento, siendo los jóvenes los principales usuarios y los más propensos a desarrollar algún tipo de adicción.

La tecnoadicción es un uso compulsivo, repetitivo y prolongado con incapacidad para controlar o interrumpir su consumo y con consecuencias sobre la salud, la vida social, familiar, escolar o laboral.

Sin embargo, no es un fenómeno nuevo, pero ha tomado mayor relevancia hoy en día como consecuencia del desarrollo tecnológico de aplicaciones y mayor acceso en edades tempranas a los dispositivos.

Esta adicción se encuentra con mayor frecuencia en aquellas personas nacidas después de los años 80 (Millennials y Centennials), quienes se encuentran “sumergidos” en el uso de la tecnología y reportan una necesidad incontrolable de permanecer actualizados y estar al pendiente de las redes sociales.

La tecnoadicción se puede considerar como una adicción conductual y se manifiesta cuando el uso de dispositivos y/o el acceso a la red se incrementa sin control y se producen periodos de ansiedad cuando no se está “conectado” la mayor parte del tiempo y en cualquier lugar.

Para saber si alguien es adicto, es preciso saber que esta conducta se manifiesta de diversas maneras, por ejemplo:

·   Mentir sobre cuánto tiempo se usan las TIC.

·   El surgimiento de estados de ansiedad cuando se baja la batería del celular.

·   Regresar a casa cuando se olvida el celular.

·   Presentar alucinaciones o vibración fantasma, es decir, creer que se reciben notificaciones cuando no es así.

·   Ansiedad por no poder usar el celular.

·   Dejar responsabilidades por pasar revisando el celular.

·   Dificultad para la interacción interpersonal.

Entre los fenómenos más conocidos relacionados con la ciberadicción se encuentran:

1. Síndrome FOMO: temor de “perderse algo”, es decir, la obsesión de estar en todo momento conectado y al día de lo que sucede en las redes sociales o en el WhatsApp.

2. Generation Mute: la actual generación de usuarios de dispositivos móviles que realizan una proporción importante de sus interacciones a través del teléfono móvil y evitando la comunicación oral.

3. Adicción al WhatsApp: patrones reiterativos de conductas relacionados con el uso de esta app que interfieren con el funcionamiento “normal” de la persona.

4. Infoxicación: exceso informacional en la cual se tiene más información de la que humanamente se puede procesar, causando ansiedad y miedo.

5. Sleep-texting: persona que estando en una fase de sueño determinada y teniendo el móvil a lado, establece conversaciones con otras sin ser consciente.

6. Phubbing: ignorar a alguien que está a lado por prestar atención al móvil.

7. Selfitis: necesidad obsesiva de tomarse una selfie y compartirla en redes sociales.

Otros trastornos relacionados con la ciberadicción son:

·   Info Surfing: navegación continua y prolongada por Internet sin objetivos claros.

·   Oniomanía: compra compulsiva online.

·   Nomofobia: miedo irracional a permanecer un intervalo sin el teléfono móvil

Las afectaciones de estos trastornos en niños y jóvenes pueden ser graves para la salud mental, afectando procesos como la atención, el aprendizaje, provocando hiperactividad, pérdida de memoria, disminución en la capacidad de retención, así como problemas oculares como sequedad ocular debido a la disminución en el parpadeo y una considerable reducción en el tiempo de interacción física con otras personas.

Conforme la dependencia avanza, el individuo se aísla y algunos estudios aluden incluso a factores biológicos que determinan la tendencia a la adicción.

Ahora bien, algunas de las medidas para prevenir alguna adicción relacionada con la tecnología son limitar el tiempo de exposición a pantallas. Sin embargo, el mejor tratamiento es la prevención, por lo tanto, los esfuerzos deben ir orientados a educar desde la infancia en el uso adecuado y controlado de las TIC, fomentar el desarrollo de otras actividades lúdicas, e.g. deporte, lectura, aficiones; educar en el uso de Internet como fuente de información y formación, autorregular las aplicaciones utilizadas y/o el tiempo invertido en ellas y, lo más importante, reflexionar si el exceso de uso obedece a carencias o dificultades interpersonales.

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