Cisco anunció un recorte de su fabricación en China, como prevención ante el aumento de los aranceles comerciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre las importaciones chinas.

Cisco declaró que había estado reduciendo su fabricación en China en previsión del último movimiento de la Casa Blanca, que el presidente Donald Trump había estado amenazando durante algún tiempo.

Este es el segundo movimiento del gobierno de Trump, que inició una guerra de aranceles comerciales con contrapartes en China a fines del verano pasado. Por lo tanto, tras el impuesto de 10 por ciento en septiembre, Cisco reaccionó elevando sus propios precios en un promedio de 7.8 por ciento, aunque algunas líneas se movieron en menos de 5 por ciento, y el sector de mensajería aumentó un 25 por ciento.

El presidente y CEO de Cisco, Chuck Robbins, junto a la gerente de Finanzas Kelly Kramer, declaró que la compañía estaba preparada para el aumento en los aranceles a 200 mil millones de dólares en productos chinos, haciendo que el aumento sea “relativamente irrelevante y se adecue a lo previsto”.

Por su parte, en represalia por los movimientos del gobierno estadounidense, China anunció sus planes para elevar las tasas arancelarias de 60 mil millones de dólares en productos de Estados Unidos.