#CLTD2021 | Consenso y medición de impacto son la llave para avanzar hacia una verdadera regulación inteligente

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Diálogo y más diálogo es fundamental para construir agendas afines a una transformación sin contraindicaciones, que no genere nuevas brechas y contemple a todos, coincidieron los participantes de la mesa redonda en la que se discutieron las claves para crear regulación inteligente en América Latina, en el marco del Congreso Latinoamericano de Transformación Digital (CLTD 2021).

La importancia de la medición de impacto que trae consigo una nueva regla para el sector fue otro de los puntos de consenso en un panel en el que, al unísono, se dejó claro que no alcanza sólo con la flexibilidad del regulador para crear reglas claras y favorables a la inversión, sino que es necesario un entendimiento de todas las autoridades para agendas país a largo plazo, independiente de gobiernos.

El contexto no es sencillo y, aunque hay cuestiones particulares de cada sitio, es posible encontrar factores comunes a todos: es relevante que los reguladores sean autónomos y robustos para “atraer y dar certezas a las inversiones necesarias para la transformación digital”, inició el comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Arturo Robles Rovalo.

El funcionario reforzó la idea de que lo que viene es complejo, recordando que, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), hay 3 mil millones de personas de más de 10 años de edad sin acceso ni conexión a Internet y que se requieren 428 mil millones de dólares para conectar a todos en 2030. En este contexto, dijo, “el regulador debe ser habilitador” para lograr los objetivos.

De la mirada de los operadores habló Hernán Colombo, gerente de Regulación y Negocio Mayorista en Telecom Argentina, quien enfatizó sobre la importancia del diálogo público-privado y dar previsibilidad y certezas a un mercado que ha demostrado ser clave durante la pandemia. También pidió “actualizar agendas” y que estas no sean coyunturales, sino de largo plazo.

Casi de paso, el ejecutivo volvió a tildar al DNU 690 –por el que se declaró a las TIC servicio público y se puso límites de precios al sector en Argentina– como una “mala experiencia” que está bajo revisión judicial. “Cambió las pautas y tuvo un impacto regresivo para el desarrollo del país”, disparó para luego pedir menos presión fiscal y reglas afines al desarrollo de infraestructura.

En el tiempo de los reguladores, la Presidenta de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones de Uruguay (Ursec), Mercedes Aramendía, reforzó que estas entidades deben ser “creativas, independientes y fuertes”, y consideró fundamental trabajar en “una regulación inteligente: escuchar, ajustar, ejecutar, medir y rever constantemente”.

Liziana Pérez, secretaria Ejecutiva de la Comisión Técnica Regional de Telecomunicaciones (Comtelca), dijo que hay que revisar políticas regulatorias, pero también leyes que corren para el sector porque “no se puede permitir que el despliegue tecnológico del futuro se vea limitado por las reglas del pasado”. Para Pérez, es clave “un punto de vista nuevo, más agnóstico y flexible en donde lo innecesario sea desechado y todos participen en igualdad de condiciones”.

En su turno, Nicolás Silva Cortés, de la Comisión de Regulación de Comunicaciones de Colombia (CRC), consideró que la clave es acompañar todas las etapas de una regulación, entre ellas: evaluación, formulación, inicio y monitoreo, y que “el regulador no sólo esté al tanto de las tendencias, sino que las utilice”. Para adaptarse, Colombia aplicó conceptos como medición de impacto, eliminación de normas obsoletas y sandbox regulatorio.

Juan Vázquez Zamora, jefe Adjunto para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la OCDE, apuntó que “la transformación digital debe ser justa, no dejar a nadie atrás”, y señaló que, para lograrlo, es clave generar consensos y entender las necesidades de cada involucrado. En este contexto, amplió, las entidades deben ser transparentes, eficientes e innovadoras, con miradas de largo plazo.

Así las cosas, la regulación inteligente es una necesidad, pero no se logra de la noche a la mañana, se requiere consciencia de las autoridades para agendas claras que favorezcan la inversión. Los reguladores tienen que ser flexibles, eliminar lo obsoleto y conversar con los involucrados para que la transformación digital no tenga contraindicaciones. Todo esto será más fácil, claro, si se logra pasar a acción la idea del usuario en el centro.