#CLTD2021 | Hay que repensar la educación con tecnología para un aprendizaje adaptado al futuro

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La pandemia de coronavirus alumbró los desafíos que presenta América Latina en cuanto a la adopción de la tecnología para el aprendizaje. Los retos estaban sobre la mesa, pero se volvieron más urgentes en un contexto en el que 144 millones de estudiantes de la región estuvieron más de cinco meses sin asistir a clases por la Covid-19 y sus consecuencias. En este contexto, es obligatorio repensar la educación con la tecnología como elemento transversal habilitador para lograr un aprendizaje adaptado al futuro.

Una mesa redonda del Congreso Latinoamericano de Transformación Digital (CLTD 2021) debatió los resultados del estudio Hacia una agenda integral de la adopción de tecnologías para el aprendizaje 4.0 en América Latina, a cargo de CAF -Banco de Desarrollo de América Latina, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial de Colombia (C4IR) e Intel –disponible aquí–, que aborda entre sus conceptos la idea de “pobreza de aprendizaje” y la posibilidad de reducir brechas de la mano de la tecnología.

La educación virtual no fue posible para el 46 por ciento de los alumnos y hoy el 44 por ciento de las escuelas no tienen acceso a Internet. Nos enfrentamos a un riesgo real de exclusión digital que puede ampliar la vulnerabilidad social”, inició Carolina España, vicepresidenta Ejecutiva (e) de CAF, como marco de presentación del estudio que señala que sólo el 36 por ciento de las escuelas de América Latina considera tener los dispositivos digitales conectados necesarios, contra el 71 por ciento de promedio en los países de la OCDE.

La pregunta ya no es por qué usar la tecnología, sino cómo se ayuda con ella a disminuir las brechas de aprendizaje que se han visto aumentadas durante la pandemia y cómo prepararse para los desafíos del futuro, ahondó la ejecutiva y amplió que las brechas son mayores en mujeres, personas de escasos recursos y poblaciones rurales. El punto de partida es desafiante: “La mayoría de los países hacen escasos recursos de las tecnologías en la formación educativa”.

Luego fue el turno de Sebastian Cabello, presidente de SMC+, quien en su keynote introductorio consideró que “América Latina tiene una oportunidad única para resolver problemas estructurales en el aprendizaje desde la tecnología” y mencionó los elementos que deberían tener las políticas públicas al respecto: programas integrales en educación virtual, equipamiento, formación docente, autoevaluación y soporte técnico, todo esto apalancado sobre conectividad, que se traduce no sólo en acceso, sino en acceso de calidad.

Hay cuatro habilidades que todo alumno en la educación básica debe saber para saber usar tecnologías 4.0, dijo Cabello y amplió, siempre basado en las conclusiones del estudio: manejo y gestión de grandes cantidades de datos –ciencia de datos–, pensamiento lógico y de resolución de problemas, producción de contenidos en distintos formatos, y competencias socioemocionales y trabajo colaborativo.

La necesidad de cooperación y de tomar casos de éxito para replicarlos, aunque con visión local, fue un tema recurrente en el panel que contó con la moderación de Carlos Rebellón, director de Gobierno y Políticas para el territorio de las America de Intel. El ejecutivo señaló que “la cuarta revolución industrial es altamente exigente en materia tecnológica”, y habló justamente de la importancia de colaboración entre autoridades territoriales, provinciales y estatales para la generación de política pública.

La Viceministra Académica del Ministerio de Educación Pública en Costa Rica, Melania Brenes Monge, se mostró satisfecha por la evolución local en la materia y recordó que este año el país presentó una nueva política pública que tiene como componentes un modelo de gestión educativa que incluye a las TIC, mayor uso e involucramiento por parte de docentes y alumnos, y desarrollo de habilidades. La ejecutiva también pidió networking entre países e hizo hincapié en que “las decisiones no estén apalancadas sobre modas pasajeras”.

En su alocución, en tanto, la exministra de Educación de la provincia de Jujuy (Argentina), Isolda Calsina, puso foco en que las estrategias contemplen la capacidad de respuesta de los sitios y sectores a los que atacan, y apuntó a “la necesidad de corregir rápidamente la vulnerabilidad que tiene un estudiante frente a la pantalla” y generar acciones a favor de que los jóvenes estén preparados para el futuro.

Luego fue el turno de Dalila Saldanha, secretaria de Educación del Municipio de Fortaleza (Brasil), quien indicó que allí hay 240 mil alumnos registrados –de enseñanza infantil y primaria– y el 40 por ciento viene de familias vulnerables, por lo que se aplicaron distintos programas con el objetivo de atender las necesidades educativas durante la pandemia. “Avanzamos con el programa Fortaleza Digital, con foco en fibra, también dimos datos a estudiantes, repartimos tabletas” y se generaron asociaciones para asegurar la conectividad de los sitios más afectados.

Andrés Muñoz, Jefe de la Oficina de Innovación Educativa del Ministerio de Educación Nacional de Colombia, indicó que se inició el trabajo “para diseñar un plan nacional de talento para la cuarta revolución industrial” y pidió “no mirar a la tecnología como un instrumento aislado, sino como transformador de los ambientes” que sirva para el aprendizaje del futuro, y considerar “que los niños aprenden a tiempos distintos y tienen intereses diferentes”.

Carlos Kan, director Nacional de Innovación de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (ANIG) de Panamá, dio un pantallazo de lo que ocurre en ese país de Centroamérica: “Un tercio de las 3 mil escuelas que hay no tiene acceso a Internet”. El ejecutivo pidió adaptación en la regulación para que favorezca la adopción transversal de tecnología en procesos pedagógicos y resaltó la importancia de “datos de calidad, accesibles, fiables, oportunos y abiertos” para tomar decisiones correctas.

A modo de cierre, Carolina Valencia, directora de Política Pública del Centro para la Cuarta Revolución Industrial, recordó la suma importancia del desarrollo de competencias digitales en la educación y pidió sostenibilidad de las políticas públicas y regulación moderna para lograr cambiar oportunidades por una mejor realidad pedagógica de la mano de la tecnología. Para eso, amplió, hay que asumir los retos y sumar los esfuerzos de todos los implicados.