Colombia | El 82% de alumnos en el país estudiaron por WhatsApp

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El retorno a la presencialidad en las instituciones educativas del sector oficial solo alcanzó un nivel de 76,2 % hasta octubre de este año, según el Observatorio de Empresarios por la Educación.

Esta transición se dio de manera lenta en el primer trimestre de este año, en el que el 62,5% de los estudiantes no tuvieron acceso a la educación presencial, de acuerdo con el informe ‘Afectaciones de la pandemia en la educación de los niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica: el caso de Colombia en colegios oficiales’, realizado por la Universidad de los Andes en asociación con el Banco Interamericano de Desarrollo y la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo.

Adicionalmente, del 37,5% de estudiantes que tuvieron la opción de asistir a sus instituciones, menos de la mitad lo hizo. De modo que sólo el 15% de los alumnos a nivel nacional, en el sector oficial, tuvo algún tipo de regreso a la presencialidad.

Este estudio, que tomó como muestra 1.234 estudiantes de colegios públicos, reveló adicionalmente que la modalidad de educación más usada durante el periodo analizado- primer trimestre del presente año- fue el envío de guías por WhatsApp, con 83,7% de los estudiantes que cursan primaria, y 80,9% de la población estudiantil en secundaria. Lo que promedia un 82 % para los dos niveles educativos.

Por otro lado, el uso de guías impresas también fue uno de los más frecuentes, pues el 62% de los estudiantes matriculados en el sector oficial accedieron a la educación a través de este recurso. Esta estrategia prevaleció más en primaria y preescolar, con el 80,5% de sus alumnos, mientras que en secundaria solo el 56% aprendieron de esta manera.

Este panorama, planteado por el estudio, permite ver que solo el 59,2% de la población de estudiantes del sector oficial tuvo clase presenciales con el profesor. Por otro lado, el acceso a las plataformas fue limitado, solo el 48% de los niños, niñas y jóvenes accedieron a este tipo de modalidad virtual de aprendizaje, siendo los estudiantes de primaria y preescolar los que menos pudieron adoptar este modelo, con solo el 39,4% de los estudiantes.

Aparte de la diferencia notable entre las prácticas más usadas, siendo las impersonales las de mayor frecuencia, el estudio también reveló la brecha que hay entre la zona rural y urbana del país. En el caso de los niños, niñas y jóvenes que estudian en colegios públicos de estas regiones, las estrategias de aprendizaje se centraron en las guías enviadas por WhatsApp a sus maestros. Además el informe destacó que mientras que el 53,5% de los estudiantes que viven en ciudades acceden a plataformas educativas, solo el 31,7% de los alumnos en la ruralidad pueden hacerlo, demostrando que existe una brecha del 65%.

Esto mismo ocurre con el acceso a clases en vivo. En las zonas rurales, solo el 46% de los niños, niñas y jóvenes tuvieron un contacto directo con su maestro. La única modalidad en que la brecha entre el campo y la ciudad no está tan diferenciada es la de clases grabadas. En este caso el 50% de estudiantes que residen en el campo colombiano accedieron de esta manera a la educación, dato que varía solo 4 puntos básicos (50,4%).

Una de las consecuencias de la pandemia, y la lenta transición a la presencialidad fue el limitado acceso a la educación que tuvieron los niños en el país. Este estudio demostró que el 5% de los niños matriculados no realizaron ninguna actividad escolar una semana antes de la encuesta.

En suma, la cifras de deserción escolar durante la pandemia generan incertidumbre sobre todo en el sector rural, en el que este fenómeno fue 50% mayor que en las ciudades. A nivel nacional, 4,4% de los hogares con al menos un niño, niña o adolescente desertó.

Ahora bien, respecto a la calidad de la educación, una de cada cuatro cuidadores reportaron que su niño o niña no aumentó sus conocimientos y una de cada 10 señaló que este aprendizaje decreció “significativamente”. Además, los acudientes señalaron que el proceso de lectoescritura se estancó o empeoró para 75% de estudiantes de ocho a 10 años, y para el 44% de estudiantes entre cinco y siete años.

Otro de los puntos a destacar son las consecuencias de esta adopción de estrategias que desvinculan al estudiante de la cercanía con su profesor y de su sitio de aprendizajes. Los investigadores Dario Maldonado y Sandra García destacaron que “las señales de alarma sobre el estado de los estudiantes no se reducen a los niveles de aprendizaje, ya que su motivación y bienestar emocional también han estado comprometidos”.