Colombia | El pleito del ministro Daniel Palacios contra ETB

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El Espectador – Juan Laverde

El 19 de octubre de 2011, a las 7 de la mañana, mientras se desplazaba en su vehículo Audi por la Avenida Circunvalar, a la altura de la calle 73, un poste de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogota (ETB) súbitamente cayó encima del carro de Daniel Andrés Palacios Martínez, entonces asesor del comandante del Ejército. El hoy ministro del Interior se dirigía entonces al Club de Oficiales de la Fuerza Aérea para atender una reunión oficial. El poste aplastó el techo del Audi por el lado del conductor. Aturdido por el golpe y con la cabeza ensangrentada, el joven politólogo fue trasladado de emergencia a la clínica del Country, al norte de Bogotá, donde se dictaminó que había sufrido un trauma craneoencefálico severo, padecía un profundo dolor cervical y tenía deformidad física en el rostro que debió ser atendida mediante cirugía plástica.

“La preocupación mía es que la cabeza la sentía demasiado grande y con demasiada sangre (…) Ya llego a la clínica, me hacen una resonancia magnética, llega el neurocirujano, tengo pedazos del sunroof (techo corredizo) adentro del cráneo y el cráneo lo tengo aquí partido, pues tengo una cirugía que me hacen ahí, una cirugía plástica”, declaró Palacios Martínez, siete años después, ante el Juzgado 38 Administrativo del Circuito de Bogotá. Minutos después del accidente, el esquema de seguridad del comandante del Ejército arribó al lugar para “asegurar” el teléfono de Palacios Martínez y los documentos reservados y confidenciales que tenía en su carro. En ese momento, los militares le informaron que, al otro lado de la vía, en sentido sur-norte, un bus del colegio Nueva Granada que transportaba 34 niños, también se había accidentado.

Al parecer, el bus haló la red telefónica aérea que cruza por ese sitio, lo que ocasionó que los pilotes que sostenían la red se fracturaran, cayeran al piso y golpearan el vehículo de Palacios Martínez, que fue declarado como pérdida total por Liberty Seguros. En esa época, el hoy ministro cursaba una maestría en gobierno y relaciones internacionales en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos y, como asesor del comandante del Ejército, tenía que desplazarse a distintas ciudades del país para acompañarlo. Además, debía viajar a Boston para atender sus obligaciones académicas. Sin embargo, la orden de los médicos que lo valoraron tras el accidente fue que debía cancelar todos sus viajes a fin de hacerse controles médicos para monitorear algún tipo de secuelas en su cabeza, cuello o espalda. Por esa razón, se vio obligado a suspender ese semestre en Harvard.

Debido a todos estos traumatismos y a la angustia que provocó este episodio en su entorno familiar, el 18 de diciembre de 2013 Daniel Palacios Martínez demandó a la ETB y tasó los daños y perjuicios materiales y morales en casi $152 millones. En su demanda discriminó todos los gastos en los que incurrió por cuenta del poste que casi lo mata. Por ejemplo, el valor deducible del seguro del Audi que perdió, los sobrecostos en la póliza, matrícula y registro del nuevo vehículo que compró y los costos del transporte durante dos meses para atender sus terapias. En su reclamo, también incluyó los $12 millones del arriendo de su apartamento en Boston durante los meses que no pudo asistir a la universidad y los $8 millones más de la matrícula del semestre en Harvard. Así mismo, exigió una compensación económica para su papá, su mamá y su hermana.

Paralelamente a su vertiginoso ascenso en la política, que hoy lo tiene como ministro del Interior de Colombia, la demanda contra la ETB fue avanzando en el Juzgado 38 Administrativo de Bogotá. Desde el primer momento la ETB se opuso a estas pretensiones de indemnización y advirtió a través de sus abogados que fue un tercero y no la empresa el responsable del accidente. Se refería en concreto al conductor del bus del colegio Nueva Granada, que, según dijo, no había tenido la precaución suficiente para que el vehículo no se enredara con los cables de la empresa en esa zona. Es más, concluyó el representante de la ETB, el colegió canceló en su momento casi $1 millón de pesos para restituir el poste caído en el accidente de tránsito. Erik Howard, representante legal del plantel educativo, también dio su versión en el proceso y explicó lo ocurrido.

A través de una carta señaló que el bus del colegio terminó accidentado porque delante de él circulaba un vehículo de carga que llevaba colchones, el cual, por su altura, “se enredó en un cable que haló el poste del costado occidental”. No obstante, ese camión de carga se fugó del lugar y el colegio decidió pagar los daños ocasionados por el poste caído. El 7 de junio de 2018, durante una audiencia probatoria en el juzgado, Daniel Palacios Martínez contó su propio drama. En primer lugar, lamentó la pérdida del Audi, pues, dijo, había sido el regalo de sus padres cuando se graduó como politólogo. Además, sostuvo que se atrasó un semestre en Harvard, que perdió la matrícula de ese año, que le tocó incurrir en muchos gastos en Estados Unidos y que quedó por mucho tiempo con una sensación de miedo de que algo le fuera a caer encima otra vez.

“Yo me acuerdo que a los tres meses, cuando ya pude volver a viajar, fui a San Andrés y en un carrito de golf se cayó un mango encima del techo y quedé totalmente congelado por 20 minutos, no me podía mover”, contó el hoy ministro en la audiencia. Añadió que el accidente le dejó un trauma con las alturas y dolores físicos que todavía mantiene. Según recordó Palacios, el neurólogo Remberto Burgos, que lo atendió en 2011, le dijo que no sabía cómo se había salvado de quedar parapléjico. Al margen de la buena suerte, el alto funcionario agregó que debe acudir a terapias muy seguido. “Me toca estar haciéndome masajes constantes en la espalda, no puedo alzar peso muerto, no puedo hacer ejercicios de espalda que sean fuertes, hay ciertas actividades físicas en las que debo tener cuidado porque la espalda se me bloquea”, relató.

El ministro de la Política, clave en el andamiaje del gobierno Duque, añadió: “Tengo que dormir con un colchón especial que me recomendó el neurólogo. Esto me ha generado una desestabilidad en la estructura muscular y que todo el tiempo tenga que tomar pastillas para el dolor de espalda. En las mañanas a veces levantarme es supremamente difícil porque la espalda no me da, se me bloquea (…) La única cura es hacer ejercicio, pero un mal ejercicio me deja tirado en una cama una semana, inclusive una mala dormida para mí es desastroso. Yo soy suboficial de la reserva activa y casi no puedo entrar por la condición que tengo en la espalda. Ahorita, su señoría, me toca estar sentado largas horas en las plenarias, en las comisiones (del Concejo de Bogotá) y eso me genera un problema de espalda. En donde todas las sillas son uniformes me toca pedir una silla especial”.

Daniel Palacios Martínez manifestó que la silla que tenía en su oficina en esa época era especial y que si debía tomar un vuelo de más de dos horas y media de duración le toca irse en primera clase porque, de lo contrario, “llego con la espalda absolutamente destrozada”. Antes de concluir su intervención aseguró: “Aparte de cualquier tema económico yo creo que en una ciudad como Bogotá no pueden estar cayéndole a uno postes en la cabeza”. Seguidamente, tras recordar que su madre ha perdido a tres de sus hermanos en accidentes de tránsito, Palacios Martínez tuvo que interrumpir su declaración porque no pudo contener el llanto. “A mi abuelo todos los hijos varones se le mataron en accidentes de transito y eso genera mucho más trauma (para la familia)”. Por último, indicó que, como secuela, desarrolló entumecimientos repentinos en sus extremidades.

El 12 de mayo de 2020 el juez Asdrúbal Corredor Villate le dio la razón al ministro Palacios y condenó a la ETB. El fallo determinó que los cables aéreos de telefonía no tenían la altura correspondiente en la zona del accidente. En ese sentido, aunque hubiese sido el bus del colegio Nueva Granada o un camión de carga los que se hubieran enredado con los cables al otro lado de la vía, lo cierto es que la baja altura de estos provocó la caída del poste sobre el Audi modelo 2010. El juez no ordenó indemnizar el valor del carro ($76 millones) pues éste estaba asegurado y tampoco accedió a reconocer perjuicios morales a la familia del ministro por un error procesal. Al final, aunque Palacios reclamaba casi $152 millones, el juez Corredor tan solo ordenó que debía pagársele por los daños a su salud 20 salarios mínimos mensuales legales vigentes, algo así como $20 millones.

La ETB apeló el fallo el pasado primero de julio y le achacó toda la responsabilidad al colegio Nuevo Granada. Lo mismo hizo La Previsora, la compañía de seguros de la ETB, a quien el juzgado dispuso que debía cancelar el dinero de la indemnización a Palacios Martínez. El expediente pasará en los próximos días al Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Consultado por El Espectador sobre este caso, el ministro del Interior manifestó: “Yo no estoy en este pleito por un asunto de dinero, lo que yo quiero es que exista la conciencia de la responsabilidad del mantenimiento preventivo de los cables de la ETB, porque fácilmente alguien puede morir si eso no se hace bien. Yo me salvé de chiripa. No son muchos los que pueden echar esta historia. Es que se me abrió la cabeza entera. Hoy todavía debo hacerme terapias en la espalda cada semana”.