Colombia | El último suspiro de Une-EPM: Ningún responsable

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La Silla Llena – Guillermo Maya

Cuando se observa la historia de EPM en telecomunicaciones en el siglo XXI, el observador no deja de sorprenderse, no solo por los errores sino por las ingenuidades que han cometido sus directivos de mano del alcalde de turno, que no son comunes en el entorno empresarial antioqueño, al entregar el control de las empresas de telecomunicaciones de EPM a un tercero.

Incluso, el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) surgió de la necesidad de evitar la pérdida del control accionario y empresarial de las empresas que buscaba el grupo bogotano Grancolombiano liderado por Jaime Michelsen Uribe y otros.

El empresariado paisa veía “con preocupación cómo las compañías emblema de la región iban quedando en poder de los capitalinos, quienes de manera astuta y con mucho dinero en el bolsillo, iban comprando acciones para hacerse a un porcentaje considerable de la participación accionaria, que posteriormente les daría la mayoría en esas empresas”.

La respuesta fue el enroque paisa “con el cruce de acciones de varias compañías, lo que evitaría que los tentáculos de los conglomerados foráneos se apropiaron de las firmas”.

Por otro lado, a EPM le ha ido como a los perros en misa con la pérdida del control en tres empresas: En Hidroituango (2006), en OLA (2006), y en UNE (2014). Sin embargo, en este escrito solo nos interesan la segunda y la tercera, para analizar la venta de lo que queda de UNE en 2021.

Primer error: El control de Ola se entrega a Millicom y hay que “prestarle plata para el bus”

En 2003 surge OLA, una empresa conjunta entre ETB y EPM, para prestar el servicio de telefonía celular bajo la alcaldía en Medellín de Luis Pérez.

En 2006 se privatizó el 50 % +1 de las acciones y el control de OLA se le entregó a Millicom International Cellular, siendo Juan Felipe Gaviria el gerente de EPM y Sergio Fajardo el alcalde. OLA se convirtió en Tigo Colombia Móvil.

Millicom venía de ser socio de la empresa de telecomunicaciones Celcaribe, que se vendió en 2003, y de la que sacó 125 millones de dólares.

¿Quién es Millicom? Millicom está radicada en el paraíso fiscal luxemburgués que, según el prestigioso semanario The Economist, “tiene un pobre historial en materia de transparencia fiscal y de lucha contra la delincuencia financiera”.

¿Por qué una empresa se radica en un paraíso fiscal? Para evadir el escrutinio público en su país de origen, y para beneficiarse de las ventajas que da un paraíso fiscal, como la evasión de impuestos, por ejemplo.

Millicom, en general, es una empresa de medio pelo en el concierto internacional. No es ningún líder global en nada, ni financiero, ni tecnológico, ni tampoco en cultura empresarial. Millicom opera en países marginales, de ingresos bajos en Latinoamérica y África, basando su fortaleza en productos de bajo valor agregado, como el servicio de telefonía móvil prepagada.

En la venta de OLA, según Alejandro Ceballos Zuluaga, el primer gerente de UNE-EPM, en declaraciones a El Colombiano, Millicom debía pagar un total de 1 millón 146 mil millones de pesos, correspondientes al 50 % más una acción de OLA.

Sin embargo, ETB y EPM resultaron prestándole dinero para el bus a Millicom.

No habían pasado 30 días de la subasta con postor único a favor de Millicom, cuando en octubre 2 de 2006 se suscribe una deuda de Tigo-Colombia Móvil con los dos socios restantes: con ETB por 203.996 millones de pesos y con EPM 201.596 millones, mucho más que los 300 mil millones por la entrada de Millicom al negocio.

En cuanto a los resultados obtenidos por Millicom al frente de Colombia Móvil (Tigo), el Informe de la Contraloría de Bogotá (noviembre de 2011) resalta las pérdidas acumuladas a 2010 por casi un billón de pesos durante cinco años, que se reparten entre Millicom, ETB y EPM.

Tigo “destruye valor para los accionistas”, dice el informe. Solo en 2011, Tigo-Colombia Móvil muestra una rentabilidad de 57.667 millones cuando ya el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, tenía entre sus planes la fusión de UNE. Los resultados empresariales en 2011 se consolidan e informan en 2012.

Segundo error: EPM entrega el control de UNE a Millicom. El alcalde de Medellín demuestra que se puede tropezar dos veces en la misma piedra.

La fusión buscaba que una empresa como UNE, fuerte en los servicios de banda ancha de internet y TV se uniera con una empresa que tuviera movilidad, en telefonía y datos.

Esta empresa resultó siendo Tigo, casi a dedo, en la que EPM también era socia con el 25 por ciento de las acciones.

Sin embargo, dada esta participación accionaria en Tigo, EPM podía a través de la plataforma de esta empresa ser un operador móvil virtual sin ser necesaria la fusión y mucho menos perdiendo el control de la empresa.

La fusión entre UNE-EPM y Millicom (Tigo 50 % +1) fue aprobada en 2013 por el Concejo de Medellín y realizada en 2014.

Millicom tomó el control de la empresa fusionada, siguió desinvirtiendo con la venta de las torres de la empresa, así como lo hizo en Tigo-OLA, al mismo tiempo que hacía inversiones con créditos tomados bajo la sombrilla de la calificación de riesgo de EPM, otorgada por las agencias calificadoras, y como codeudor de estos.

Incluso, debido a las prácticas poco transparentes, el ingeniero Luis Fernando Múnera López señaló en 2015 que Millicom en “UNE viene contratando con empresas del grupo Millicom los servicios de publicidad, instalaciones, infraestructura y asesoría, para desviar a su favor dineros de la empresa, aumentando costos y disminuyendo utilidades para EPM. Es el mismo camino recorrido en Colombia Móvil”.

¿Qué pudo pasar con Tigo y qué podría estar pasando ahora con las operaciones internacionales de UNE-Tigo en pagos de “licencias, derechos de autor, patentes o derechos de comercialización”?

En cuanto a los resultados, la concejal María Paulina Aguinaga ha señalado varios:

  • “Pérdidas por 703 mil millones entre 2015 y 2020 cuando se habían prometido ganancias por 800 mil millones. Es decir, un desfase de 1.503.000 millones”. Pagos de extravagantes bonificaciones a directivos de UNE- Millicom por 17.477 millones a pesar de reportar pérdidas por 145.539 millones en 2016.
  • Incumplimiento de compromisos laborales con los trabajadores de UNE: Sustitución patronal de 600 trabajadores que pasaron a Huawei, 94 despidos sin justa causa, y 196 retiros “voluntarios” en 2016.
  • Fue UNE quien apalancó a Millicom para obtener créditos y el uso de la mejor infraestructura del país.
  • Venta de activos estratégicos, como torres por 360 mil millones de pesos y tiene en venta el edificio Edatel.

Igualmente, la Contraloría de Medellín ha concluido que: “Los resultados financieros registrados por UNE en el periodo 2011–2013 sugerían que había que tomar decisiones gerenciales al respecto; no obstante, lo que se concluye a la luz de este diagnóstico, es que la fusión con Millicom Spain Cable no ha sido la más acertada, en atención a las cifras reflejadas en el presente estudio” (Análisis Financiero UNE 2013 – 2016 Producto de la Fusión UNE-Millicom, octubre de 2017).

Sin embargo, Marc Eichmann, exgerente de UNE, nombrado por Aníbal Gaviria para llevar a cabo la fusión, la defiende.

“La fusión en su momento tenía sentido, dado que UNE, antes de planteada la transacción, no generó dividendos significativos a EPM”.

Además, Eichmann no revela en esa columna que fue el Gerente de UNE quien hizo la fusión, falta de transparencia.

Entonces, ¿cómo es posible que esa regla no se hubiera aplicado a Millicom que había perdido un billón de pesos en OLA-Tigo CM?

Entre 2006 y 2020, Millicom como controlante, primero de OLA-Tigo y luego de UNE, no ha generado las ganancias esperadas, y de los 15 años apenas habrá entregado dividendos en dos años como máximo.

En conclusión, con esta segunda pérdida de control de EPM sobre OLA y UNE a favor de Millicom, los beneficios han sido para el controlante y no para EPM.

La propuesta de venta del 50 % +1 de UNE por parte de la alcaldía de Quintero

El alcalde de Medellín, Quintero Calle, ha decidido poner en venta la parte restante de UNE mediante el Proyecto de Acuerdo 65, que está en estudio en el Concejo de la ciudad.

Quintero Calle llamó a EPM el socio “bobo” de Millicom en UNE y lanzó el grito infantil de “nos compran o les compramos”. Nunca tuvo la intención de comprar.

Por otro lado, hay dos factores, uno de orden natural-técnico: la contingencia de Hidroituango, y otro de orden oportunista-político: la compra de la parte del chicharrón, de Electricaribe, que va a poner las finanzas de EPM en jaque mate.    

Mientras el primero elevó los sobrecostos de la represa siete billones de pesos para un total de 18 billones, el segundo factor -la compra de la mitad de Electricaribe (Llamada hoy Afinia) que se compró en un estado comatoso, y con infraestructura casi obsoleta y sin mantenimiento de muchos años- requiere de inversiones de cerca de diez billones de pesos.

Es decir, 17 billones de pesos en total, o cerca de 4.200 millones, que requiere financiación y que, por lo tanto, aumenta el endeudamiento de EPM, aumenta la exposición al riesgo, y desmejora la calificación de su deuda.

Además, debido a los cambios gerenciales en Afinia-EPM, cambiando a Martha Liliana Ruiz -una tecnócrata de las entrañas de EPM- por un miembro de la clase política tradicional de la región costeña, cediendo a sus presiones, aumenta la incertidumbre sobre los resultados de la gestión al frente de una empresa que como Afinia requiere un manejo muy cauteloso con la contratación de las enormes inversiones que habrá por realizar.

No hay que olvidar que la desaparición de la mayor parte de las empresas de servicios públicos en la costa atlántica fue el resultado del comportamiento depredador de la clase política tradicional costeña, y Afinia probablemente no será la excepción. El problema no es quién es el propietario sino quién controla.

Ahora, ¿cuánto vale el 50 % +1 de UNE? La condición de ser una empresa bajo el control de Millicom valorizó la empresa para poner en venta la participación de EPM.

Las consecuencias de vender el control tenían que saberlas quienes firmaron la fusión en agosto de 2014, para que el exgerente Eichmann venga a decir hoy que “se debió vender toda la empresa”.

Si precisamente ese no fue el proceso el exgerente y su grupo de asesores escogieron sino el de la fusión con pérdida del control.

Si tenemos como referente los valores de las firmas que se acordaron para la fusión, según el Memorando Vinculante de Entendimiento entre Millicom y EPM “la negociación reconoció un valor firma para UNE y filiales de aproximadamente 2,100 millones de dólares, incluyendo una prima de control por 150 mil millones y un valor firma para Colombia Móvil de 1,300 millones. EPM espera recibir un dividendo de 1.3 billones de pesos para transferir al municipio de Medellín”.

En este sentido, EPM puso en la empresa fusionada con UNE 2.100 millones de dólares (cerca de seis billones de pesos, considerando una tasa de cambio en 2013 de 1.900 pesos por dólar) más 240 millones de dólares (456 mil millones de pesos) en la compra a ETB por su participación accionaria en Tigo para un total de 2.340 millones de dólares, y le entregan en dividendos 1.4 billones de pesos.

Es decir, haciendo sumas y restas, quedan unos cinco billones de pesos.

¿Cuánto valen esos 5 billones hoy, sumando las famosas “sinergias” que recibiría la empresa fusionada? Además, hay que tener en cuenta que el 50 % de Tigo, con un valor firma de 1.300 millones de dólares, después de la compra a ETB eran de EPM.

Según Marc Eichmann, no hay condiciones para lograr esos cinco billones de pesos como precio de venta, dados los márgenes reducidos por la competencia y como mucho “la transacción debería seguir adelante en la medida que el precio que se logre por el 50 % de participación esté alrededor de tres billones de pesos” (agosto 3 de 2021).

Vender a UNE por tres billones, a pesar de las inmensas inversiones que, según Eichmann, Millicom ha llegado a cabo en UNE por cerca de “cinco billones de pesos realizadas en redes entre 2014 y 2020”, mientras “su deuda asciende a 2.75 billones” que deja un aumento patrimonial de 2.25 billones no parece razonable.

¿Vender por tres billones sin incluir el aumento patrimonial? ¿En dónde están las sinergias de más de un billón de pesos que se obtendrían con la fusión?

Precisamente, aquí es el momento para reflexionar sobre el papel que realizan la banca de inversión, las agencias calificadoras de riesgo, y expertos que son jugadores en la red extensa del sistema financiero internacional, cuyos intereses son maximizar los ingresos de sus firmas, sus bonos corporativos, y los de su club (Wall Street).

Estos “ángeles guardianes financieros” tienen intereses creados en las propias valoraciones que hacen y cobran por ellas, como las agencias calificadoras de riesgo tuvieron un comportamiento rayano en la corrupción durante la burbuja de los precios de la propiedad raíz que llevó al traste la economía mundial en 2008-2009.

Según Jerome Ravetz, “en Estados Unidos las hipotecas de alto riesgo fueron vendidas de manera corrupta, fueron valoradas de manera corrupta, y sus empacamientos y titularización fue atravesada por la corrupción. Lo que era nuevo en este caso fue que las agencias de calificación crediticia se convirtieron en una parte integral del juego. La calidad en sí se corrompió cuando la “inflación de notas” se convirtió en la norma”.

El mismo presidente de la Reserva Federal confirma esta apreciación: “Las agencias calificadoras sirvieron para hacer el trabajo de evaluación del riesgo, pero confirieron calificaciones triple A a productos financieros altamente tóxicos”.

En el caso de Adasa (Aguas de Antofagasta), EPM compró un paquete chileno asesorado por la banca de inversión chilena South Andes Capital. Por esta razón, la Contraloría General de Medellín abrió una investigación en diciembre de 2016, después de determinar que “el valor pagado por EPM en la adquisición de la chilena Aguas de Antofagasta (Adasa) tuvo un sobreprecio de al menos 30 %, lo que es igual a 562 mil millones o 136.717 millones de pesos chilenos”.

Sin ir muy lejos, “la Contraloría General de la Nación profirió un fallo con responsabilidad fiscal contra Electricaribe y su revisoría fiscal por 211.755 millones”.

Además, “la Contraloría dijo que en forma solidaria con Electricaribe se falló con responsabilidad social contra PricewaterhouseCoopers Ltda. Y tres de sus colaboradores, en calidad de revisores fiscales de la empresa” (agosto 17 2021), que permitieron el desvío de los recursos públicos: ¡cuándo la sal se corrompe!

También, en la compra de Orbitel, EPM asesorado por Inverlink Colombia pagó un sobreprecio: “la Contraloría General de Medellín, en cabeza de Martha Cecilia Vélez, una mujer de armas tomar, y que no se deja amilanar por la prepotencia de los súper gerentes, en defensa del patrimonio público y basada en el estudio que contrató con Signals Telecom Consulting, señala que el precio que EPM debería haber pagado por Orbitel es de 33.1 millones de dólares, lo que representa un menoscabo patrimonial para el municipio de 51.9 millones de dólares, sí se considera el precio que se pagó de 85 millones de dólares” (agosto de 2006).

¿Cuál es la responsabilidad de un comisionista, banca de inversión, y otros, cuando sus pronósticos son un fracaso? ¿Cuánto pagó Inverlink por el monumental error de cálculo del 96 %? Nada.

Además, ¿Cuál es el papel de los “ángeles guardianes financieros” en la valoración de los activos? Darle legitimidad a una transacción y blindar jurídicamente a quienes toman las decisiones. Mientras tanto, todos los operadores salen con su prima de éxito, acordada en muchos casos, en otros no, pero para eso están los paraísos fiscales.

Por lo tanto, en el caso de UNE: ¿Qué significa subvalorar el activo de EPM en la empresa UNE-Millicom por parte de su exgerente Marc Eichmann? Contribuir a la disminución de las expectativas de un precio más alto y que al final, el controlante o alguien cercano, pague menos por el activo, y todos queden felices.

¿Vender?

¿Vender? ¿Qué otras opciones dejaron quienes alegremente entregaron el control de las empresas de comunicaciones de EPM, OLA (2006) y UNE (2014)? ¿Qué empresa puede decir que llegó a Medellín para que “le dieran para el bus” y ahora se queda con dos empresas (OLA y UNE) que hicieron los ingenieros y los trabajadores colombianos?

La estrategia del Grupo Empresarial Antioqueño fue correcta y exitosa para evitar la toma del control de sus empresas.

La estrategia de los Alcaldes de Medellín y de los gerentes de EPM fue entregar el capital público, acumulado con el trabajo de todos los antioqueños y colombianos, a un grupo extranjero, que no tiene músculo financiero ni tecnológico, y que fue de muy mal desempeño en Ola-Tigo. Y posteriormente sus resultados en UNE no dejan de ser peores. ¡Qué fracaso ha sido la clase directora colombiana!”.