La participación pública en operadores de telecomunicaciones genera asimetrías en la competencia y la regulación, explicó el economista Ernesto Flores Roux, presidente del consejo consultivo del Instituto Federal de Telecomunicaciones mexicano. Fue durante su participación estelar en el evento Colombia 5G, realizado ayer de manera virtual.

Según Flores Roux, la participación del Estado en las compañías del sector trae candados públicos para operar, pasivos laborales y dificultades para garantizar la neutralidad competitiva. En Colombia, las empresas que tienen participación pública son Telefónica, TigoUNE, ETB y Emcali.

Otro de los elementos que para el especialista perjudica al mercado de telecomunicaciones colombiano es la alta fragmentación, ya que existen entre cuatro y cinco grandes empresas y varias empresas pequeñas. “Esto hace perder las economías de escala en inversión, en operación, en mercadotecnia o en compras”, aseguró.

También alertó que hay que mejorar el ingreso de los operadores para sostener la inversión en nuevas redes. Y es que el ARPU (promedio de ingresos por usuario) en telefonía móvil es uno de los más bajos de la región: 2.6 dólares.

Destacó que la penetración de Internet en Colombia “va bien” y que, en comparación con los datos de los países de la OCDE, la adopción de servicios crece más rápido: en seis años el aumento de los accesos de banda ancha fija y móvil se elevaron hasta casi alcanzar la media de las naciones del grupo.

Otro de los elementos que resaltó el especialista fue que mejoró la asequibilidad de la banda ancha fija: en 2017, el servicio representaba el 9.9 por ciento del PIB per cápita, mientras que en 2019 fue de 4.5 por ciento.

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