A pesar de las inversiones de la industria de telecomunicaciones en América Latina, la mitad de la población aún está desconectada. “No podemos seguir pensando que el sector privado va a resolver esta falla de mercado”; el sector público debe intervenir y apoyar a los operadores para aumentar la conectividad, advirtió Antonio García-Zaballos, especialista principal en Telecomunicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el marco del evento virtual Colombia 5G, organizado por DPL Group, el representante del BID explicó que esto no implica duplicar esfuerzos, sino que el gobierno necesita respaldar la expansión del acceso a servicios como Internet, a través de los recursos de los fondos de Servicio Universal, con condiciones de cobertura en las licitaciones de espectro o esquemas de subsidios.

Si en los últimos cinco años la industria por sí sola no ha podido zanjar la brecha digital, difícilmente lo hará ahora cuando los ARPUs (ingreso promedio por usuario) son tan bajos en la región, destacó el experto.

García-Zaballos identificó cuatro retos en materia de telecomunicaciones para América Latina: continuar el proceso de inversión y modernización de infraestructura; promover el desarrollo de habilidades digitales; renovar la regulación y política pública, actualizando normativas relacionadas con la gestión de espectro y la compartición de infraestructura; así como trabajar en el enfoque de gobernanza, partiendo de que existe una corresponsabilidad entre industria y gobierno para impulsar la digitalización.

Durante su participación en el foro, el Vicepresidente de Asuntos Externos y Regulatorios de AT&T DirecTV en la región, Ángel Melguizo, dijo que la transformación digital es parte de la solución para enfrentar la pérdida de dinamismo económico que ha generado la pandemia de Covid-19, pues entre febrero y marzo la actividad productiva retrocedió cuatro años y tardará en recuperarse.

Melguizo expuso que, en el contexto de digitalización, se puede adoptar una “regulación inteligente”, recordando que los usuarios quieren consumir servicios y contenidos en diferentes lugares y formas. En ese sentido, recomendó aplicar una neutralidad regulatoria, en cargas a las empresas, bajo una visión de globalidad con reglas más internacionales y con enfoque de innovación.Un ejemplo de medida disruptiva es el sandbox regulatorio que está implementando la Comisión de Regulación de Comunicaciones de Colombia, un modelo que permite a las compañías explorar nuevos modelos de negocio en el entorno digital, con normativas flexibles, destacó el vicepresidente.

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