Colombianos crean la primera moneda digital sostenible

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En los años recientes, las criptomonedas han adquirido especial popularidad, tanto que ya pueden ser usadas para comprar tiquetes, hacer reservas de hotel o pagar la cena en un restaurante. Así mismo, se han convertido en un complemento de los planes de ahorro de muchas personas; de acuerdo con el Índice global de Criptousuarios 2021, el 55 % de los usuarios utilizan este activo para dicho fin.

Bitcoin, Ethereum, Binance y Dogecoin encabezan el listado de las criptodivisas de mayor capitalización. Sin embargo, hay algo que ellas no tienen: un árbol de respaldo.

Sí, tal cual, esa es la propuesta de dos emprendedores colombianos que lanzaron Treecoin, una moneda digital que, a diferencia de las más reconocidas, está respaldada por un subyacente real (un árbol plantado) y no únicamente por un banco central. Además, su valor no solo está representado en credibilidad y confianza, como lo exigen hoy las criptomonedas, sino también en un elemento tangible.

Esta moneda digital fue desarrollada por Juan David Almansa y Daniel Salinas, creadores de Treelife, una aplicación colombiana que siembra árboles por la cantidad de ejercicio que hagan sus usuarios.

¿Qué es Treecoin?

Treelife nació de los esfuerzos de dos estudiantes colombianos, Juan David de 19 años y Daniel de 18, quienes buscaban ayudar a reducir la deforestación. Para ello, desarrollaron una aplicación con la que, por caminar, hacer ejercicio, pedalear en bicicleta o hacer yoga, los usuarios pueden “plantar” sus árboles y contribuir con la reforestación del planeta.

Pero se dieron cuenta de que, bien sea por falta de tiempo o de disciplina, había muchas personas que no realizaban ejercicio y sí querían aportar su granito de arena. Fue entonces cuando estos jóvenes empresarios decidieron lanzar Treecoin, una moneda digital que reciben los usuarios por su ejercicio y que es intercambiable por productos de Amor Perfecto, descuentos en gimnasios como Bodytech o de la app Fitpal, así como también pueden ser usadas como Rappi créditos.

En el caso de quienes no pueden hacer ejercicio, tendrán la alternativa de comprar la moneda y, por cada una de esas que adquiera, se sembrará un árbol.

Daniel Salinas afirma que “somos una moneda digital y no una criptomoneda porque detrás de la tecnología blockchain se gasta mucha energía y esto genera calentamiento global. Es insostenible. Ese gasto energético hace mucho más daño al medio ambiente y nosotros nos proponemos como la solución a un problema que en el futuro causará mucha discusión”.

Y es que, de acuerdo con el Bitcoin Electricity Consumption Index de la Universidad de Cambridge, se estima que esta criptomoneda consume cerca de 143 teravatios por hora (TWh) de electricidad al año, una cifra superior al gasto energético de muchos países y empresas. “De hecho, si el bitcoin fuera un país, sería la 27ª nación con mayor demanda energética del planeta”, agrega el portal de estadísticas Statista.

¿Cómo funciona?

Los creadores de Treecoin le apuestan a que esta moneda digital se convierta en una oportunidad de inversión sostenible para los usuarios de su aplicación, quienes no solo estarán contribuyendo con la protección del medioambiente, sino que también gozarán de un activo que podrán utilizar en almacenes aliados o, incluso, negociar con él.Uno de los compromisos de las empresas es garantizar que su negocio garantiza la sostenibilidad de su entorno. – Foto:

Y es que Juan David y Daniel esperan que Treecoin empiece a negociarse como cualquier otra criptodivisa o inversión en el mercado. Así pues, los usuarios podrán esperar a que la valorización de su moneda digital (que hoy se cotiza en $7. 000) aumente y hacer operaciones con otros miembros de la plataforma.

“Es decir, si una persona compró su primera Treecoin en $7.000, al cabo de unos meses podría valer $10.000 y adquirir más Rappi créditos o vender sus Treecoins a otro postor que quiere aprovechar los beneficios de usar los gimnasios de Bodytech o Fitpal”, explican.

Una de sus ventajas, destacan los emprendedores, es que esta moneda digital no tiene el mismo nivel de riesgo que las criptomonedas tradicionales, puesto que estarán resguardadas en la base de datos de la aplicación Treelife.

Refiriéndose a su objetivo principal, Juan David Almansa cuenta: “por un lado tenemos la visión de lograr generar transaccionalidad, pero a través de un objetivo ambiental”.

“El llamado acá es a convertir ese consumo del capitalismo en un consumo enmarcado en nuestro actual modelo económico, pero con sostenibilidad y pensando en cuidar nuestro medio ambiente”, agrega.

Actualmente, disponen de 35.000 Treecoins y esperan alcanzar las 500.000 luego de un año, a su vez que proyectan convertirse en una alternativa de inversión verde y sostenible.