¿Cómo ha funcionado la educación virtual en Cuba?

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Ipscuba,

La educación en línea aún no es una alternativa con alcance universal para Cuba, debido a los costos de la conexión a Internet. Por esta razón, ante el aislamiento social establecido a finales de marzo a causa de la covid-19, el curso escolar continuó con clases televisadas.

En esta etapa, el acceso a Internet y a las tecnologías de la comunicación se mostró como una necesidad para complementar los contenidos y disponer de herramientas más interactivas.

“Hasta ahora no le han mandado directamente a buscar nada en Internet, pero siempre hay que hacerlo, porque si todo está cerrado no hay de dónde más sacar la información para los trabajos de clase”, comenta Claudia Rodríguez, madre de un alumno de 6to grado.

En las plataformas digitales desarrolladas por el Ministerio de Educación también se encuentran recursos educativos como software, diccionarios y juegos.

“Las teleclases hay que grabarlas porque no da tiempo a hacer los ejercicios mientras las transmiten. Los días que no he podido hacer esto, las descargo”, explica por su parte Dianelys Pérez, madre de dos niños en edad primaria.

Alrededor de siete millones de los 11,2 millones de habitantes en la nación caribeña acceden a Internet por alguna vía, de acuerdo con datos de 2019; aunque algunas variantes de acceso utilizadas con frecuencia, como centros de trabajo, escolares y Joven Club de Computación, estuvieron cerradas durante los meses de la pandemia.

Los clientes de datos móviles llegaron a 3,4 millones en mayo de este año. Para este tipo de conexión las tarifas más baratas son de cinco dólares por 400 megas para la conexión 3G y cuatro dólares por un gigabyte para la 4G, solo accesible para alrededor de 650.000 usuarios.

Por otra parte, solo el cuatro por ciento de los 3.800.000 domicilios del país cuentan con el servicio de Nauta Hogar, que es banda ancha.

Mientras el uso de las zonas wifi, una de las formas de acceso más extendidas y económicas, fue limitado por las medidas restrictivas aplicadas durante el mes de septiembre, en La Habana. El decreto 14 de 2020 dispuso multas de 2.000 pesos cubanos (equivalentes a 83 dólares) a quien utilizara y permaneciera en áreas de estar y parques, a donde concurren frecuentemente las personas a conectase.

Necesario acompañamiento

Con las clases televisadas, el acompañamiento lo llevan las familias, muchas veces necesitadas de asesoría.

En el portal digital Cubaeduca, desde el cual pueden descargarse las teleclases y los programas de cada enseñanza, también están disponibles varios recursos de ayuda para estudiantes y padres.

Por lo que puede apreciarse en la sección de comentarios del propio sitio web, estos materiales de ayuda son los que han solicitado las personas asiduas al espacio.

Desde esta plataforma virtual también se accede al repasador en línea, un servicio lanzado en octubre de 2019 y que, a partir de la situación epidemiológica, comenzó a ser gratuito.

Creado por la Empresa de Informática y Medios Audiovisuales del Ministerio de Educación, enlaza una red de profesores que responden preguntas puntuales de la enseñanza, desde la primera infancia hasta el bachillerato.

“Al repasador virtual me apunté, pero solo escribí por una duda que tenía sobre unas indicaciones de una tarea que no estaban claras y me remitieron a la teleclase. En ese caso no me fue de mucha ayuda”, dice Pérez.

Claudia Rodríguez, por su parte, solo ha accedido a la plataforma de Cubaeduca para descargar los libros de texto.

Para ambas madres hubiera sido útil mantener un contacto sistemático con las maestras de sus hijos mediante un grupo de WhatsApp, por ejemplo, pero en ninguno de los dos casos estas disponen de Internet.

“Si al menos que, en un horario después de las teleclases, las maestras se conecten con el grupo para aclarar las dudas, hablar de los contenidos que se impartieron y ver otros ejercicios”, dice Pérez.

Algunas iniciativas de la sociedad civil han utilizado estos recursos en sus acciones de apoyo.

Como parte del proyecto Cuesta Arriba Educa, el Centro católico Loyola de Reina, en La Habana, ha organizado grupos de debate en la red social WhatsApp que sirvan a adolescentes de la enseñanza pre-universitaria para su orientación vocacional y de preparación para las pruebas de ingreso a la universidad.

Profesores privados mantuvieron clases de inglés por esta red social muy popular en Cuba, pero a precios mayores por hora que en tiempos de normalidad. Incluso, las casas de repasos llegaron a articular cursos de aprendizaje en el hogar a través de aplicaciones como Seesaw, lo que resulta resiliente y novedoso en Cuba.

Según una nota de prensa de agosto, entre las acciones de cooperación para el período 2020-2024, la Unesco –único organismo de las Naciones Unidas especializado en educación– trabajará con la cartera educativa para promover un incremento y mejora de la calidad de los servicios educativos por medio de las plataformas online.

También es parte de los objetivos desarrollar estrategias destinadas a fomentar conocimientos, habilidades y competencias de la ciudadanía para la inserción plena en la sociedad de la información y el conocimiento.

De esta forma, cualquier iniciativa o avance que se haga en el proceso de informatización podrá tener un mayor alcance. (2020)

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