¿Cómo puede Colombia convertirse en el líder 5G que aspira a ser?

En entrevista con DPL News, la analista Sonia Agnese explica cuáles son los desafíos y oportunidades del país para avanzar en la implementación de 5G en un entorno complejo para las inversiones.

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Colombia quiere ser uno de los primeros países en América Latina en adoptar 5G como un impulsor de la transformación digital. El gobierno y el órgano regulador se muestran entusiasmados por la llegada de esta tecnología, que podría aterrizar de manera comercial en 2022.

Por ello, las autoridades están planteando y calculando planes de política pública y normativa que permitan tener redes de quinta generación de forma oportuna, como parte de la estrategia de reactivación económica tras los estragos de la pandemia de Covid-19.

La licitación de espectro radioeléctrico para el desarrollo de 5G en el país está prevista para el próximo año, en un contexto en el que probablemente los operadores de telecomunicaciones se seguirán recuperando de la crisis y sólo dos años después de haber comprado frecuencias para 4G en la subasta realizada en diciembre de 2019.

Si bien existe voluntad en la nación sudamericana por avanzar hacia el ecosistema 5G, tanto el gobierno como el regulador deben generar condiciones que faciliten casos de negocios factibles para las empresas del sector, pues aún es incierto cuáles serán muchas de las aplicaciones que traerá 5G, explicó Sonia Agnese, analista senior de Omdia para América Latina, en entrevista con DPL News.

Diferentes estudios prevén que surjan aplicaciones de Industria 4.0, Inteligencia Artificial o Internet de las Cosas, o que el acceso inalámbrico fijo (FWA) iguale a la banda ancha fija de alta velocidad. Sin embargo, puntualizó la experta, aún no se puede conocer con seguridad quiénes monetizarán la nueva generación móvil, como con 4G no se predijo que las más beneficiadas terminarían por ser las empresas de Internet.

“Los operadores se encuentran en una situación bastante compleja, que se da en un contexto de alto crecimiento de sus servicios, donde la conectividad es fundamental para todos, pero están teniendo problemas de morosidad: clientes que no pueden pagar, que pasan a planes más económicos”, detalló.

En un contexto en el que los ingresos de las compañías han disminuido, realizar grandes inversiones en la implementación de redes 5G se hace cada vez más difícil. Por ello, Agnese planteó que se requiere un marco jurídico, legal y financiero claro que dé certeza sobre el retorno del gasto de capital.

“Hacer una inversión en un país con un ARPU (ingreso promedio por usuario) de cinco dólares es difícil, es muy desafiante poder hacerlo. (La de Colombia) es una población importante, pero no estamos hablando de la población de China o India”.

Subasta 5G, una oportunidad

Tomando en cuenta el entorno complejo del sector, la especialista destacó que el concurso público por frecuencias para 5G debe verse como una oportunidad para promover el crecimiento económico y social. y no como una vía para obtener recursos monetarios en el corto plazo. 

A lo largo de los últimos meses de la contingencia, algunos países del mundo han entendido las dificultades que enfrenta la industria y han optado por diferentes propuestas para priorizar la conectividad y la digitalización.

Por ejemplo, Nueva Zelanda asignó frecuencias de manera directa a los proveedores sin contraprestaciones, con el fin de acelerar el despliegue de 5G y la competitividad internacional; en tanto, Alemania está otorgando fondos para incentivar el desarrollo de las tecnologías digitales, incluido 5G y la Inteligencia Artificial, recordó Agnese.

En septiembre, la Unión Europea también anunció que 5G forma parte del Fondo de Recuperación ante los efectos de la pandemia. Bruselas designó 150 millones de euros a la adopción de las redes de quinta generación, la fibra óptica, nube e inclusive a la incursión en 6G.

Todavía no existe un camino totalmente claro sobre lo que sucederá con 5G, pero se proyecta que tendrá un fuerte impacto en la transformación digital de las economías y las industrias, el cual ascenderá a unos 8 billones de dólares en contribución al PIB mundial hacia 2030, según estimaciones de Nokia.

Otro informe, publicado por Ericsson, estima que el nuevo ecosistema digital habilitado por las redes de quinta generación añadirá unos 250 mil millones de dólares al PIB agregado de Colombia, México, Brasil, Argentina, Chile y Perú en la década siguiente.

Pero las proyecciones de crecimiento económico sólo serán posibles en un entorno propicio, con Estados que mantengan un diálogo permanente con el sector privado y entiendan la coyuntura, que vean al espectro radioeléctrico como un instrumento para la recuperación del país y revisen las cargas fiscales, apuntó Sonia Agnese.

¿Dejar 5G para después?

La analista senior de Omdia comentó que, con condiciones políticas y regulatorias favorables para los operadores y todos los actores involucrados, comenzar con el despliegue de 5G es una oportunidad actual para Colombia.

Se trata de “una cuestión de prueba, de aprendizaje” que iniciará posiblemente con despliegues en algunas zonas, incluso aprovechando 4G a través de la compartición dinámica de espectro, como ya se ha hecho en Brasil, resaltó Agnese.

A los operadores les preocupan varios temas en torno a 5G. Por un lado, por ejemplo, Claro pide que se otorguen incentivos en la asignación de espectro para una implementación rentable; mientras que Tigo considera que la expansión de 4G debe ser la prioridad.

En opinión de Agnese, ambas tecnologías no están peleadas y pueden avanzar juntas. Las nuevas radiobases tienen capacidad para 4G y su sucesora; existen elementos como la fibra que serían aprovechadas por las dos tecnologías, y no se trata de un cambio abrupto.

Además, hay zonas apartadas a las que es difícil de llegar bajo el modelo de negocios tradicional en las telecomunicaciones, tanto con 4G como con 5G. En esos casos, la opción es que el gobierno brinde apoyos, fondos o alicientes para invertir en la conectividad y se asegure el acceso efectivo a servicios como el Internet.

Pese a que el contexto en las telecomunicaciones es complejo para la llegada de 5G no sólo en Colombia sino en toda la región, la nación sudamericana resulta atractiva para nuevos jugadores e inversiones. Tan es así que el operador WOM busca establecer una nueva propuesta en el mercado móvil, luego de haber adquirido frecuencias en la licitación de 2019.

El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones recibió hace dos meses manifestaciones de empresas que quieren hacerse de frecuencias en la subasta prevista para el 2021. Entre ellas, Claro, Movistar, Tigo, ETB, EMCALI y Partners (WOM). Y mantener ese interés de los operadores en el espectro para 5G será el desafío del gobierno colombiano cuando diseñe las bases del concurso.

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