El Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2021 que publica cada año el Banco Mundial, tuvo como título “Datos para una vida mejor”. Expone la relevancia sobre temas fundamentales en un entorno digital como un ecosistema creador y datos para el desarrollo económico, tocando temas fundamentales como acceso, confiabilidad y seguridad, ilustrando cómo los datos contribuyen al crecimiento y bienestar de las economías.

El alud de datos que cada usuario de plataformas digitales genera en un entorno interconectado está creciendo a tasas considerables. Todavía resulta relativamente bajo respecto al esperado impulso en la generación de datos con el advenimiento de 5G y del Internet de las Cosas (IoT), pero rezagado por los obstáculos de cobertura, penetración e inversión en infraestructura.

Conforme las actividades cotidianas de cada uno de nosotros se digitalizan, aún más todavía, éstas forman parte de un acervo de datos en la “nube” que es alimentado permanentemente por las redes de telecomunicaciones fijas y móviles a las cuales estamos accediendo cuasi-permanentemente, incluso sin estar conscientes de ello, pues cada vez están más inmersas en nuestras actividades cotidianas.

A pesar de los extraordinarios ejemplos (varios de ellos en países de África) que se exponen en el informe del Banco Mundial sobre el uso de datos en agricultura, abastecimiento de servicios públicos fundamentales como agua potable y salud, en su aplicación para una mayor eficiencia en el transporte de carga, logística y seguridad carretera, existen innegables brechas en infraestructura de telecomunicaciones para la generación de datos para el desarrollo.

Reconozcamos que no sólo es la tradicional llamada telefónica o el acceso a la banda ancha. Es también la capacidad que las redes tienen para que los datos que generan los usuarios, derivados de sus actividades económicas y personales, los integre a los mercados y a los servicios sociales. Que a su vez los beneficie por tener acceso al producto del procesamiento y uso de los datos que se generan a partir del agregado de cada aportación de datos al incremento de un acervo con capacidad de crear más datos que son de mayor valor que la suma de los datos aportados en lo individual.

A mayor penetración de acceso y velocidades de transmisión de datos mayor será la acumulación de microdatos o datos granulares. También serán mayores los requerimientos de algoritmos para su procesamiento y mayor será su aportación de valor a la sociedad en información que nunca estuvo disponible con la oportunidad y las dimensiones mediante las aplicaciones más diversas que se puedan imaginar.

La población que no tiene acceso a datos por no tener acceso a servicios de banda ancha tampoco puede contribuir con datos. Por lo tanto, quedan fuera de la integración de sus condiciones personales, económicas y de su localidad al análisis de datos que para el diseño de políticas públicas es indispensable (para un gobierno orientado al futuro y no buscando inspiración en el pasado). Incluso la participación ciudadana se ve limitada o nulificada.

El informe señala que preocupa que el cambio tecnológico en los servicios móviles (de 3G a 4G y a 5G) disminuye el porcentaje de población global que tiene acceso a las mayores velocidades disponibles. Por lo tanto, se ensanchan las brechas entre usuarios con diferentes capacidades de servicios, dependiendo en qué mercado local se encuentren; el riesgo es semejante entre países de bajo, medio y alto ingresos.

Hay que reconocer que los datos no son de valor si no son procesados; son insumos a los que hay que darles valor agregado. El valor agregado a los datos lo crea los algoritmos idóneos para el procesamiento de los datos con una finalidad determinada, es decir, aquellas aplicaciones basadas en uso de Inteligencia Artificial que se alimentan del flujo de datos y arrojan información que es útil para la toma de decisiones.

“La población que no tiene acceso a datos por no tener acceso a servicios de banda ancha tampoco puede contribuir con datos.”

— Ramiro Tovar —

Las plataformas que recopilan datos de sus usuarios tienen economías de escala. Las caracterizan sus costos fijos endógenos, al igual que las redes de telecomunicaciones basadas en infraestructura, es decir, necesariamente tienen que incurrir en costos fijos dado que así es la tecnología que requieren para existir.

Los costos fijos endógenos NO son barreras a la entrada como algunos reguladores las denominan. Tales costos fijos están dados porque así son los requerimientos técnicos que les son propios.

Es por ello que la desagregación y compartición obligatoria de las redes con infraestructura  es en realidad una forma de evitar la inversión en los costos fijos endógenos de la industria, bajo el argumento de que se les reducen las barreras a la entrada.

Libertad tarifaria

De lo anterior no es de explicarse la “angustia” y el “rompimiento de vestiduras ante blasfemias” que se ha manifestado en diversos editoriales y opiniones publicados en medios, en particular por la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti),[1] sobre la posible desregulación de tarifas de Telmex en determinados mercados locales, considerando que en donde existe una competencia que hasta ahora le resulta evidente al regulador, y dada la separación funcional, no se requiere seguir regulando tarifas dado el propio objetivo y definición de lo que es dicha separación.

Datos desagregados a nivel local han revelado que la burda agregación de participación de mercado a nivel nacional (lo cual de origen fue discrecional al renunciar a criterios fundamentales de análisis de competencia como la definición del mercado relevante) da un sesgo al error en la apreciación de la realidad de la competencia en mercados, que adecuadamente analizados siempre han sido de una dimensión local.

Hasta ahora, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) está ponderando como factor a favor de la liberación de tarifas que debiera ser tanto para servicios de mayoreo (a otros concesionarios) como los servicios finales. Pero el temor de algunas partes respecto de este paso hacia la desregulación sólo confirma que la medida es procompetitiva.

El éxito de una regulación, en su caso, está dado por el tiempo que le llevó resultar innecesaria o injustificada. Para ello no hay plazos que se tengan que observar o imponer, entre menor sea el tiempo mejor para el mercado.

Tal vez el temor a la desregulación tarifaria es lo que Sutton (1998) demuestra cuando hay una diferenciación vertical entre bienes o servicios entre competidores. En este caso, que los usuarios tienen un consenso de que el servicio de un proveedor es mejor que el de otros competidores, es decir, que no sólo es precio sino todas las características que son de valor para los usuarios, lo que permite que éstos identifiquen cómo un competidor es superior a la oferta de otros.

Entonces un crecimiento en el tamaño del mercado tanto en usuarios como en competidores NO tiene como efecto una reducción en la concentración. En cambio, cada vez se invierte en ofrecer una calidad superior, lo que tiene como efecto mayores economías de escala y, en consecuencia, se mantiene la concentración o simplemente cada vez la fluctuación de las participaciones de mercado son de menor magnitud y el costo de obtener un incremento marginal en participación de mercado es cada vez más costoso.

Para ellos esto es un fracaso de la regulación cuando debería ser considerado como un éxito para el entorno de competencia. Tal vez dichos temores revelan que no sólo es procompetitiva la liberación de tarifas, sino que los usuarios tienen un consenso mayoritario sobre cuál es el proveedor de mayor calidad o que puede ser considerado como tal.

Regulación de plataformas de datos

Cuando se afirma que hay que regular a los gigantes recolectores de datos como son las principales plataformas de redes sociales y de comercio electrónico, debemos tener un juicio objetivo sobre qué aspecto se debe regular.

Evidentemente, su tamaño relativo necesariamente es consecuencia de las economías de escala y de alcance (producción simultánea de varios servicios) logradas por cada plataforma.

Centrarse en su tamaño es un ejercicio erróneo y fútil. Los mercados de bienes digitales NO son compatibles con aquel modelo de competencia perfecta que dicta que entre mayor sea el número y simetría entre competidores es mejor para el consumidor. 

Desafortunadamente, esta idea simple y de aplicación sólo a niveles básicos de formación económica marcó la referencia de lo que algunos esperaban de la reforma en materia de telecomunicaciones.

La población se beneficia cuando empresas recolectan datos y los procesan. Incluso aquellos datos que podrían considerarse como inútiles, de ellos se puede obtener valor agregado y crear nuevos mercados que utilicen tal información.

Así como la transición de las señales de televisión a formatos digitales dio lugar a un “dividendo digital”, así se puede decir que las redes de telecomunicaciones con mayores velocidades, cobertura y penetración, en combinación con las plataformas que compilan datos, pueden dar lugar a un “dividendo de datos”. 

A mayor flujo de datos, más información con valor agregado y mayores serán las aplicaciones útiles para las economías y su bienestar.

Fuente: WDR 2021, “Data for a Better Lives”, 2021. International Bank for Reconstruction and Development / The World Bank.

Hay que regular aquellos aspectos que generan oportunismos causados por la concentración de datos aportados por los usuarios, como son los riesgos a la seguridad e integridad de la información, la privacidad o respetar los límites al uso autorizado de los mismos.

Evitar las externalidades generadas, donde el beneficio derivado del procesamiento y uso del valor agregado de los datos da lugar a que entidades ajenas a las partes en una relación usuario-plataforma no internalicen el costo social que imponen por el acceso de los mismos. O que terceros no internalicen los beneficios a partir de datos en los cuales no se ha invertido en su recolección y procesamiento.

Timothy Taylor recuerda que Joan Robinson, en su obra Economic Philosophy, señala que “el misterio de ser explotado por capitalistas no es nada comparado con la miseria de no ser explotado por nadie ni para nada”.

En un parafraseo se podría decir que la miseria por el riesgo hipotético de la monopolización de los datos no es nada comparado con la miseria de no tener ni crear datos para ser utilizados. En conclusión, no es aceptable la tragedia de la miseria digital, como afirma quien suscribe el presente texto.


[1] Marco A. Mares, “Rebelión contra el IFT”, El Economista, 5 abril de 2021; Redacción El Economista, “Con libertad tarifaria para TELMEX y TELNOR, América Móvil se reconcentrará en la banda ancha fija: Canieti”, 5 abril de 2021; Gerardo Soria, “La realidad paralela del IFT”, El Economista 7 abril de 2021; Ernesto Piedras; “IFT: propuesta para incumplir con la Constitución y el T-MEC”, 8 abril de 2021.

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