Durante el Mobile World Conference 2021 (MWC), la GSMA presentó algunos datos interesantes sobre el número de personas a nivel mundial que cuenta con cobertura de al menos un operador móvil.

De acuerdo con GSMA Intelligence, 50 por ciento de las personas se encuentran conectadas a Internet móvil, 3 mil 800 millones de usuarios en 2019. Un incremento de 250 millones respecto de 2018. También existen 3 mil 400 millones de personas que cuentan con cobertura de al menos una red móvil, 3G ó 4G, que no utilizan los servicios móviles para conectarse a Internet. Adicionalmente, 600 millones de personas no tienen la posibilidad de acceder a Internet móvil porque no cuentan con cobertura.

La GSMA cataloga dos tipos diferentes de brechas: de cobertura y de uso. Esta última representa el mayor número de personas, nada despreciable, casi la misma cantidad de personas que sí tienen cobertura y utilizan las redes móviles para acceder a Internet.

La brecha de uso de Internet, especialmente en América Latina, es por falta de ingresos que le permitan a la población pagar los precios por el servicio y acceder a un smartphone e incluso a un computador portátil.

Como he mencionado en otras publicaciones, 46.8 por ciento de la población en nuestra región obtiene ingresos de la economía informal, muchas veces menores al salario mínimo en nuestros países. Y el resto, quienes pueden acceder a un trabajo formal con un salario mínimo, el cual varía entre un dólar (Venezuela) y 441 dólares (Chile).  

En la gráfica se muestran los salarios mínimos en América Latina en enero de 2021, según la empresa Statista.

Los bajos ingresos de la mayoría de la población, además de la baja tasa de su incorporación a la economía formal, indica claramente que en América Latina existe una brecha de uso importante. Debe resolverse de forma diferente a la brecha digital de cobertura. Esta última, en el caso de América Latina, también representa un número importante de personas sin acceso a Internet móvil, particularmente por una geografía extensa y una alta dispersión de la población en algunos países. Ambas brechas deben ser incluidas en el diseño de la política pública, pero con soluciones diferentes.

La brecha de uso debería ser resuelta no sólo con establecer zonas gratuitas con acceso a Internet o entregar acceso sin costo o definir políticas de zero rating para el acceso a contenido que permita garantizar la teleeducación y otros servicios de interés.

Estas soluciones van dirigidas al corto plazo y no logran resolver el problema de fondo. Realmente, es necesario integrar estas acciones con un esfuerzo real por mejorar la capacidad de las personas de desarrollar habilidades digitales, que les permitan insertarse en la economía digital.

En México, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares (ENDUTIH, 2020) presenta un panorama muy claro de lo expuesto por la GSMA en el MWC 2021.

Existen 88.2 millones de personas con acceso a telefonía móvil, lo que representa 75.5 por ciento de la población mayor a seis años. Este dato es muy interesante, debido a la pandemia niños a partir de 6 años que se encuentran al inicio de su etapa escolar requieren en este momento de conectarse a Internet para poder acceder a sus clases. Antes de 2020, quizás un niño de esa edad podía asistir a sus clases sin requerir acceso a Internet.

Otra información relevante: 91.6 por ciento de las personas conectadas al servicio de telefonía móvil cuentan con un smartphone, esto representa 80.79 millones de personas. Sin embargo, 67.4 por ciento cuenta con una conexión Wi-Fi y datos móviles, es decir, 59.45 millones de personas acceden a Internet a través del móvil.

Cabe destacar que este dato es sólo una fotografía en un momento determinado, puesto que el acceso a través del móvil depende de que el usuario cuente con gigas para conectarse. Los usuarios de prepago pueden tener acceso los 30 días del mes o sólo una parte, incluso un mes si tienen acceso y al siguiente no cuentan con la cantidad de datos o no pueden recargar el saldo.

Ahora bien, si se consideran estos datos presentados por la ENDUTIH, 59.45 millones de personas que acceden a Internet a través del móvil, de un total de 126.01 millones de habitantes, según el INEGI, representan 47.17 por ciento de la población en México.

Realmente, estos datos son extremadamente útiles para los diseñadores de política pública. El esfuerzo que se realiza en México por presentarlos de forma transparente es digno de reconocimiento público e internacional.

Otra conclusión importante de estos datos es que aunque existen 80.79 millones de personas que cuentan con un smartphone, podemos presumir que en su mayoría o totalidad con acceso a las redes 4G, solo 59.45 millones de personas acceden a Internet a través del móvil. Esta diferencia refuerza lo que he mencionado antes, especialmente con los usuarios de prepago y su acceso intermitente a Internet un mes o durante el año.

El acceso a Internet móvil representa para la mayoría de los países en América Latina el único medio para conectarse, ya que el acceso a Internet en los hogares es aún más bajo, en especial en zonas rurales. En este sentido, la brecha digital, debido a la falta de acceso, también es importante, pero requiere un tratamiento diferente y el diseño de política pública específica para lograr disminuirla.

Cerrar las brechas de acceso y uso es una prioridad en estos momentos que estamos viviendo. Los gobiernos, reguladores y operadores han estado haciendo una labor importante para cerrarlas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, la pandemia ha puesto esta situación en la agenda principal de muchos países en la región y el resto del mundo.

¿Por qué es necesario cerrar la brecha digital? Porque la economía en América Latina y el Caribe se enfoca en actividades informales, más de 130 millones de personas, de las cuales 27 millones son jóvenes, según cifras del World Economic Forum (WEF, 2017).

Adicionalmente, las personas que tienen acceso a un empleo formal la mayoría obtiene el salario mínimo. Ahora bien, la cantidad de jóvenes en la región, llamados nativos digitales, pueden ser una ventaja competitiva si se sabe aprovechar.

Particularmente, los nativos digitales requieren la formación de sus habilidades digitales, las cuales difieren de la educación formal y tradicional. Sin embargo, no tendremos esta oportunidad para siempre, según el informe de la CEPAL, Panorama social de América Latina (2017). El documento refleja “el envejecimiento sostenido de la población en el aumento del porcentaje de personas mayores y la disminución del porcentaje de niños”. 

A nivel regional, se estima que el número de personas de 60 años o más superará el de niños, niñas y adolescentes menores de 15 años cerca de 2036 y seguirá creciendo hasta 2080 (Naciones Unidas, 2017).

En definitiva, cerrar la brecha digital es de suma importancia para la región. Sin embargo, no es el fin en sí mismo. Es importante diseñar políticas públicas que permitan aprovechar las mejoras de la conectividad para la formación de las habilidades digitales y la pronta incorporación a la economía digital. Con especial énfasis en reducir la cantidad de personas que viven de la economía informal, creando las condiciones para su traslado a la economía digital. Debemos hacerlo lo antes posible para lograr resultados antes de 2036 que contaremos con cada vez menos jóvenes o nativos digitales en la región.