Recientemente, la GSMA publicó el informe Estado de Internet móvil: conectividad 2021, el cual considero de lectura obligatoria para quienes les interesa conocer cómo se encuentra a nivel mundial, en especial en América Latina, la conectividad a Internet. En lo personal, me parece revelador porque muchos de los datos presentados confirman el resultado de mis análisis, algunos de ellos compartidos a través de DPL News, a quienes agradezco su invitación.

En la primera imagen que extraigo del informe, se encuentran los datos de la contracción del PIB durante 2020. Considero importante observar el caso de la región donde el PIB disminuyó 11.3 puntos porcentuales, siendo la mayor disminución respecto a las regiones del mundo consideradas. Las perspectivas para 2022 no parecen variar mucho. Creo que en el cuarto trimestre de 2021 empezaremos a notarlo con claridad, a pesar de que la economía siempre repunta en ese período. La contracción triplica a la menor presentada en África Subsahariana. 

Obviamente, la situación económica en América Latina tiene sus particularidades, aunque visto como un todo puede aportar información muy interesante para el diseño de la política pública.

En especial, con el impulso del acceso a Internet móvil y el valor económico del espectro, el cual ha tenido un comportamiento histórico más alto que en muchas regiones del mundo.

En este caso particular, la GSMA publicó algunos datos específicos sobre la situación en América Latina, de los cuales me gustaría resaltar: “con 260 millones de personas cubiertas, pero no conectadas, la brecha de uso es 10 veces la brecha de cobertura”.

Recientemente, en México se publicó una información que concuerda con la presentada por la GSMA. Ahora bien, en mi opinión la brecha de uso puede ser incluso mayor, si consideramos que las conexiones prepago, a pesar de estar activas durante un mes, no necesariamente pueden acceder a Internet, lo que representa niveles de variación dentro del período de medición.

Es importante considerar que esta brecha de conectividad de 4 por ciento considera el acceso a las redes móviles 3G y 4G. En cuanto se implementen las redes 5G, las brechas de conectividad y uso a esta nueva tecnología serán más amplia, como es natural. Tomando en cuenta la importancia de las redes 5G para las economías, es necesario definir acciones concretas que faciliten cerrar las brechas de conectividad y uso que se presentarán al iniciarse los despliegues.

En otro orden de ideas, la figura a continuación muestra el cambio del costo y la asequibilidad de 1 GB del acceso a Internet móvil durante 2020. En América Latina el costo de un plan de datos de 1 GB decreció al menos 5 por ciento en seis países de la región, se incrementó en más de 5 por ciento en 10 países y se mantuvo en ocho países dentro del estudio.

En el caso de la asequibilidad, sólo en cinco países de la región mejoró al menos 5 por ciento y desmejoró en 14 por ciento de los países de la región. Estos datos muestran claramente el incremento en el costo y la disminución de la asequibilidad en momentos donde los requerimientos de conectividad han aumentado, y el PIB ha disminuido 11.3 por ciento.

Adicionalmente, es una región donde sólo 53 por ciento de las conexiones son 4G. Aunque se espera que para 2025 superen 71 por ciento. Penetración que mantiene un crecimiento bastante lento a pesar de los altos requerimientos de conexión. Además, como detalla el mismo informe, existe un alto número de personas cubiertas por las tecnologías 3G y 4G, que ofrecen la posibilidad de conectarse a Internet.

Por otra parte, la región aparece mejor posicionada respecto al resto incluidas en el estudio. Sin embargo, se debe considerar que estos datos sólo representan el número de SIM cards activas, es decir, el número de personas es mucho menor respecto de los porcentajes mostrados en la gráfica.

También es importante considerar que este número es muy superior respecto al real de personas que se conectan a Internet a través del móvil. Especialmente, por la gran cantidad de conexiones prepagos presentes en la región, cuyos usuarios pueden disponer de la conexión durante un tiempo menor a los 30 días calendario que representan un mes. Disminuyendo notablemente el número de personas quienes realmente disfrutan del servicio.

La utilización del Internet móvil es muy diferente respecto de los países de altos ingresos con los países en América Latina, donde la cantidad de GB consumido es casi la mitad respecto de los países de mayor consumo de datos. Esto fortalece lo mencionado anteriormente donde a pesar de la disponibilidad de la tecnología, su utilización es menor debido al costo y asequibilidad.

Como he comentado en pasadas colaboraciones, el problema no se resuelve disminuyendo el costo del servicio sino mejorando su asequibilidad, la cual depende de obtener mejores ingresos. Aunque para lograrlo se requiere una mayor productividad de la economía, en especial de las personas. Específicamente, mientras la educación en América Latina siga siendo extremadamente baja, y con una calidad cuestionable, será muy complicado incrementar los niveles de productividad. Esto sin tomar en cuenta la visión política de la región, donde parece ir en un sentido diferente a lo deseado.

En la figura de arriba se observa la comparación de algunas actividades de uso de Internet móvil de las regiones menos favorecidas, incluida América Latina. En el resaltado mediante un rectángulo verde, he señalado las actividades que me permiten mostrar mi punto de vista. El uso de las redes sociales es una de las actividades más ejecutadas, mientras el acceso a la información educativa es la sexta actividad ejecutada, tanto en las zonas urbanas como rurales. Muestra con claridad que incluso durante la pandemia el acceso a la educación a través de Internet móvil es muy bajo respecto de otras actividades.

En el caso del acceso a la banca online, la utilización de Internet móvil es menor debido a la baja penetración de los servicios bancarios en la mayoría de las regiones. En este particular, desde el año pasado escribí una colaboración donde detallé este tema, incluso con datos específicos del Banco Interamericano de Desarrollo.

En la última imagen anexa del estudio de la GSMA, se evidencia la comparación de estos mismos usos antes y durante la pandemia, durante la cual incluso el acceso a la educación tuvo una menor utilización respecto de 2019.

También el uso de Internet móvil para la búsqueda de un empleo se mantuvo casi inalterable en los datos totales. Aunque debido a la situación y las ventajas de Internet para el empleo, durante el 2020 la utilización diaria y semanal aumentó respecto de 2019.