AFP,

Todos los cubanos ahora pueden tener WiFi en sus hogares, ya que el gobierno de la isla extiende el acceso a Internet incluso cuando intenta mantener el control sobre su versión de la “verdad” y defender su legitimidad, según comentó un alto funcionario a la AFP.

“Los cubanos apoyan y defienden la revolución en todos los ámbitos, tanto en el mundo real como en el virtual”, dijo Ernesto Rodríguez Hernández, viceministro de comunicaciones, en una entrevista.

En su opinión, Internet y las redes sociales son herramientas para “posicionar la verdad de Cuba, no para manipular las cosas”, lo que les otorga un papel clave en las batallas políticas e ideológicas que se libran en un momento de agudas tensiones diplomáticas con Estados Unidos.

El sector de las telecomunicaciones en Cuba, una vez uno de los países menos conectados del mundo, sin duda ha cambiado más que ningún otro en el último año.

Desde el 22 de julio, los cubanos han podido importar enrutadores, registrar sus equipos y luego crear redes WiFi privadas conectadas a señales del operador controlado por el estado ETECSA. Los cubanos ya no tienen que ir a sitios públicos centralizados para conectarse.

“El objetivo del país es proporcionar un acceso a Internet más amplio y más amplio a toda la población”, dijo el viceministro.

Precios altos

Pero los requisitos técnicos establecidos por la nueva legislación parecen poner fin a las redes informales creadas en los últimos años por grupos de residentes. Tal control es el “derecho soberano” del estado cubano, dice Hernández.

Y conectarse no es barato: US $ 1 (RM4) por hora, una cantidad exorbitante en un país donde el salario mensual promedio es de US $ 50 (RM206). La tarifa 3G más baja es de US $ 7 (RM28) por 600 megabytes.

Durante semanas, cientos de cubanos han estado haciendo campaña en las redes sociales bajo el hashtag #BajenlospreciosdeInternet (#Baja el precio de Internet).

Desde la llegada de WiFi en 2013, “el costo del acceso a Internet se ha reducido en un factor de cuatro”, dice el viceministro, y agrega que “seguirá cayendo” a medida que mejore la infraestructura de comunicaciones.

En este país de 11,2 millones, se han instalado 1.400 puntos de acceso WiFi, 80.000 hogares ahora tienen acceso a Internet y 2.5 millones de cubanos tienen conectividad 3G.

Pero el gobierno comunista avanza con cautela. “La tecnología no es apolítica, ya que algunos intentan presentarla”, dijo Hernández, pero en cambio es “manipulada y utilizada”.

Argumentando sobre la necesidad de “educar” a la población, agregó: “No sirve de nada brindar servicios de Internet a quienes no saben … cómo distinguir entre lo que es útil y lo que es perjudicial; No todo en internet es bueno “.

“Proteger” a Cuba

Una serie de decretos y medidas publicados a principios de julio en el Diario oficial de la isla exigen “un uso responsable por parte de los ciudadanos”, así como “la defensa política y la ciberseguridad frente a amenazas, ataques y riesgos de todo tipo”.

El mensaje es claro: Internet debe ser un “instrumento para la defensa de la revolución”, según los reglamentos que debe cumplir el Ministerio de Comunicaciones con la ayuda de las “fuerzas armadas revolucionarias y el Ministerio del Interior”.

En resumen, las autoridades seguirán vigilando de cerca a Internet, como lo ha sido desde el principio.

Solo un pequeño porcentaje de la población cubana puede acceder a Internet global, a diferencia de la Internet nacional controlada por el gobierno, según la ONG Freedom House. Los blogs y sitios web críticos con el gobierno son frecuentemente bloqueados.

Hernández defendió esa práctica como de costumbre.

“No compartimos los sitios de Internet que pueden fomentar la discriminación o tratar con temas que van en contra de la moral, la ética y el comportamiento responsable”, dijo.

“Es un derecho de cada estado proteger a su gente y su sociedad de prácticas de ese tipo, y creo que todos los países del mundo lo hacen”. – AFP

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