Cuba atraviesa apagón informático intermitente

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Panampost,

Se sabe que en el paraíso natural caribeño que es Cuba la crisis es enorme. Que la leche, por ejemplo, está reservada solo para los menores de 7 años y para los mayores, bajo ciertas condiciones médicas acreditadas. Que las tiendas están desabastecidas y que las largas filas para conseguir raciones son una postal repetida de la vida cotidiana.

Se sabe también que la pandemia ha demolido el turismo como fuente de divisas y que las remesas enviadas por los médicos “exportados” por el mundo no cubren remotamente esa caída.

Y se sabe que la culpa de todos esos males que el país arrastra desde hace décadas radica en el manejo estatal de la economía, de rancia impronta soviética.  Como ha expresado Mac Margolis en un articulo de Bloomberg, “El colapso debería obligar a La Habana a revertir décadas de gestión de alto nivel que ha sofocado las iniciativas, controlado a las empresas y limitado a los inversionistas.”

Sin embargo, mientras según el portal independiente Cuba Standard, los economistas proyectan una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de no menos de 8,7 %, los jerarcas dedican sus esfuerzos a implementar un ataque masivo a la libertad de expresión bajo la forma de un apagón informático.

Los gobernantes socialistas, en un universo paralelo

Telegram es una de las aplicación más difundidas en Cuba por varios motivos. Tal como reseña EFE, más allá de su servicio de mensajería instantánea, la red social ofrece herramientas para hacer frente a la crisis económica. Se han creado allí grupos de trueque, de compra-venta, o sencillamente de información sobre el abastecimiento de ciertos productos. Al mismo tiempo, la aplicación permite acceder a material audiovisual o literario que de otra forma, no estarían disponibles en la isla.

Entretanto, los burócratas viven en su burbuja. Tal como cita el Diario Las Américas, los gobernantes están “atrapados en una narrativa anacrónica repleta de jergas y consignas.” E Internet, como todo mecanismo de circulación libre de las ideas, conspira contra las bases del régimen.Anuncios

En verdad, el fenómeno no es nuevo. Ya en el siglo XVI la Iglesia Católica instauró el Index librorum prohibitorum o Indice de Libros prohibidos, cuya lectura estuvo vedada a los fieles hasta 1966. El Tercer Reich condenó a la hoguera a los libros que les resultaban desagradables, incómodos, u opuestos a su ideología. Lo mismo hizo y hace el comunismo. Lo único que ha cambiado es la tecnología.

El orden de los acontecimientos

Primero cayó Telegram. Y, ante las protestas de los usuarios, la compañía emitió una declaración precisando no ser la culpable de la interrupción del servicio. “Nuestros usuarios en Cuba están reportando problemas de conexión que les impide usar nuestra app con normalidad. Estamos monitoreando la situación pero el problema no es nuestro. Esperamos que el proveedor responsable de este inconveniente pueda dar una solución lo antes posible”, consignaron en su cuenta de Twitter.

Por suerte, Telegram, creada en 2013 por los hermanos Nikolai y Pavel Durov, habilita la conexión a través de proxy, particularmente proxies bot “saltarines” y autogenerados que permiten mantener la conexión. “Telegram se creó teniendo en cuenta la seguridad, la privacidad y la facilidad de evadir la censura,” explica en Cibercuba el informático Luis Flores.

Pero lo cierto es que apenas horas después del bloqueo de Telegram, muchos cubanos empezaron también a reportar problemas de acceso a las redes virtuales privadas conocidas por su sigla en inglés VPN. Estas redes son la única alternativa de conexión que permite sortear el veto gubernamental de una larga lista de sitios web.

No es aventurado conjeturar, por ende, que el monopolio estatal ETECSA ha generado un apagón informático al estilo de los registrados recientemente por ejemplo en Bielorrusia con relación a las protestas contra su presidente, Alexandr Lukashenko. En esa oportunidad, los usuarios de Internet que intentaban entrar a ciertas páginas web se encontraron al menos con un mensaje que “explicaba” la negativa de acceso: «Basada en una decisión del Ministerio de Información de la República de Bielorrusia»

En Cuba, las autoridades disfrazan sus ensayos y censuras como «problemas técnicos». Y, como siempre, no ofrecen a sus ciudadanos más que mentiras y silencios.

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