La Comisión Australiana de Competencia y Consumidores (ACCC) demandó a Samsung Electronics por engañar a los consumidores con anuncios sobre la capacidad resistente al agua de los teléfonos inteligentes Galaxy.

Según el regulador, los teléfonos se muestran sumergidos completamente en los anuncios, cuando la realidad es que el teléfono no soporta la exposición al agua salada o a piscinas.

La demanda se centrará en más de 300 anuncios en donde los teléfonos de Samsung se usaban en el fondo de una piscina y en el océano. Este caso podría resultar en multas millonarias.

Al respecto, el gigante surcoreano dijo que defendía su publicidad y afirmó que cumplía con las normas australianas.

Esto representa un golpe duro para Samsung, el cual ha estado invirtiendo en publicidad para retomar su imagen tras el retiro de dispositivos de la línea como el Galaxy Note 7 y hasta su smartphone plegable, ambos con problemas en su diseño.

Se espera que Samsung reporte una disminución en sus ganancias trimestrales debido a la caída de los precios de chips.

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