Despedido por un robot: así deciden las máquinas de Amazon los empleos de sus repartidores

Amazon está automatizando buena parte del funcionamiento de sus almacenes, hasta el punto de que sus repartidores pueden perder el trabajo si un programa decide que no ha rendido lo suficiente

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El Mundo

Un día te levantas y repartes paquetes de Amazon en tu ciudad y al día siguiente te llega una notificación al móvil en el que una máquina te dice que estás despedido y que ya no tienes que volver a los almacenes. Ni opción a réplica ni motivos exactos del despido ni nada: estás en calle.

Esta es la realidad de multitud de repartidores de Amazon en EEUU. Concretamente, de los trabajadores de Amazon Flex, el servicio de mensajería impulsado por la compañía en el que trabajadores autónomos (‘contractors’, en EEUU) entregan las mercancías como alternativa a UPS, Fedex, DHL y otros servicios de mensajería privados.

Este tipo de servicio, en el que particulares hacen repartos de Amazon y se llevan una comisión por cada pedido, existe también en España y ha sido ampliamente criticado por la inseguridad a la que se enfrentan tanto consumidores, que pueden ver cómo sus paquetes no se entregan adecuadamente; como por los propios repartidores, que tienen que usar su propio vehículo y no están contratados por Amazon ni tienen una estabilidad asegurada.

Como publica Bloomberg, un amplio número de trabajadores ven cómo de la noche a la mañana se han quedado sin trabajo y no han tenido una confirmación de ningún tipo de problema por parte de un superior humano: todo depende de lo que la máquina considera que está bien o mal hecho.

El gran problema de este sistema sería la falta de capacidad de evaluación de un algoritmo, que no tiene en cuenta el tráfico o el mal tiempo a la hora de establecer el tiempo óptimo de entrega de un pedido, por citar uno de los muchos ejemplos que se tienen en cuenta.

Cada error que se comete trabajando con Amazon se castiga y coger un desvío que no es en una carretera, con el retraso que esto pueda suponer en la entrega, se califica negativamente y las máquinas lo tendrán en cuenta a la hora de renovar el contrato con el repartidor de turno.

Del mismo modo, al hacerse de manera automática y como mensaje a través de la aplicación que se utiliza para aceptar encargos en Amazon Flex, no hay ninguna opción a réplica y nunca se sabe exactamente por qué se terminado la relación laboral.

Quizás todo esto se deba a las creencias de Jeff Bezos, el fundador de Amazon que esta semana se ha retirado como CEO de la empresa, y que considera que todo el mundo es vago por naturaleza.

No es la primera vez que la relación hombre-máquina en Amazon trae problemas de este tipo. Un caso que puso el grito en el cielo el año pasado fue el de un grupo de 300 empleados de los almacenes de Baltimore, cuyo trabajo se evaluó exclusivamente con máquinas, fue despedido por rendimiento insuficiente.

Amazon es una de las mayores empresas del mundo y de las que más mano de obra emplean en EEUU, donde los horarios y condiciones de trabajo de los empleados se ha criticado por lo impasibles e inflexibles que son. En el pasado, se ha hablado mucho de los casos de trabajadores que no pueden hacer paradas para ir al baño, pues su horario no lo permite, y terminan haciendo sus necesidades en botellas de plástico. Esto es algo que Amazon ha negado tajantemente en todas las ocasiones, pero las pruebas son claras.