El año pasado, durante la feria de tecnología más importante en Estados Unidos, el CES 2019, Apple reafirmó el compromiso con sus usuarios desplegando una campaña que decía “Lo que sucede en su iPhone, permanece en su iPhone”. Sin embargo, sus palabras le han jugado en contra.

Ahora, durante la edición 2020 del CES, la compañía estuvo representada por Jane Horvath, directora de Privacidad de Apple, en un panel junto a representantes de Facebook, Procter & Gamble y la Comisión Federal de Comercio (FTC), donde se le preguntó sobre el uso del cifrado de la compañía.

Los cuestionamientos sucedieron luego de que la semana pasada el FBI enviara una carta a Apple solicitando asistencia para extraer datos de un par de iPhones que pertenecieron a Mohammed Saeed Alshamrani, sospechoso de matar a tres personas el mes pasado en un tiroteo en la base de la Marina en Pensacola, Florida.

Horvath dijo que el cifrado era necesario para garantizar la seguridad de datos de sus usuarios; no obstante, si la información no había sido descargada en los servidores de la compañía se tendría que construir un software especial para acceder a ellos.

Si bien Horvath explicó que hay un equipo trabajando las 24 horas en atender las solicitudes de la policía, no apoya la construcción de puertas traseras en el software que permitan el acceso profundo de las autoridades.

Aunque ambos iPhones están protegidos con contraseña, existe otro problema: durante el ataque, un policía disparó a Alshamrani impactando también en uno de los dispositivos, lo que complica aún más desbloquearlo.

Un portavoz de Apple dijo a CNBC que “cuando el FBI nos solicitó información relacionada con este caso hace un mes, les dimos todos los datos que tenemos en nuestro poder y continuaremos apoyándolos con los datos que tenemos disponibles”.

La seguridad de nuestros dispositivos móviles se ha convertido en uno de los puntos de mayor importancia a nivel usuario, no simplemente por la constante amenaza de que los gigantes tecnológicos y los gobiernos tengan más acceso del debido a nuestros datos, sino también para los casos de robo y extravío; sin embargo, la seguridad que los fabricantes y desarrolladores se han concentrado en otorgar a menudo se interpone con la autoridades poniendo en aprietos éticos a más de una empresa, donde la línea entre la justicia y la privacidad se difumina cada vez más.

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