#DPLTechReview | Surface Pro 7, el 2 en 1 que te dará potencia y movilidad

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El clásico dilema de sacrificar portabilidad por un equipo más potente o cambiar un equipo que nos brinde movilidad a cambio de un equipo con un sistema de escritorio, parece haber sido resuelto por Microsoft mediante su línea Surface, que apunta a ofrecer la versatilidad de ambos segmentos.

Aunque el dispositivo aún tiene espacios de mejora como incrementar el número de aplicaciones que aprovechen sus características y la experiencia del modo tableta, es una buena propuesta que no decepcionará en desempeño y practicidad.

La Surface Pro 7 a la que accedimos cuenta con un procesador Intel Core i5 de décima generación, con 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento interno (SSD NVME). Por el diseño del dispositivo, ninguno de estos componentes puede actualizarse o expandirse, aunque Microsoft señala que una versión actualizada, la Surface 7+, tendrá la opción de remover el disco de estado sólido. No obstante, el dispositivo sí cuenta con un puerto para una tarjeta SD.

Un equipo portátil de ingeniería impecable

Entre los puntos que más destacan de la Surface es la brillante ingeniería del dispositivo que logró integrarse en un diseño relativamente ligero y atractivo. Entre estos logros se cuentan la base retráctil posterior que puede girarse hasta 75 grados, siendo lo suficientemente suave para moverla sin esfuerzo, pero lo suficientemente firme como para poder recargarse levemente cuando se usa el teclado en pantalla o se toman notas con la pluma.

El cuerpo del dispositivo está hecho de magnesio con un grosor de 8.5 mm, con un peso de apenas 775 gramos, que lo acerca más al segmento de las tabletas que a las laptops. Es un equipo liviano que se puede adaptar a diferentes posiciones, aunque todavía algo pesado para sostenerlo en las manos por largas sesiones.

En la parte superior trasera se encuentra el área de ventilación que se extiende por todo el borde de la Surface. En el borde derecho encontramos el puerto USB-A, un puerto USB-C (no compatible con Thunderbolt 3) y la entrada para el adaptador de corriente. En el lado izquierdo contamos con un puerto de 3.5 mm para audífonos, además de dos imanes ocultos para adherir la Surface Pen.

Aunque se echa de menos un puerto HDMI, el puerto USB-C puede alimentar hasta dos monitores 4K mediante un adaptador.

La pantalla integrada cuenta con una resolución de 2,736 x 1,824 mpx (267 ppi) con relación de aspecto 3:2 de 12.3 pulgadas. Gracias a la proporción de la pantalla, se adapta bien al contenido multimedia en widescreen, reduciendo las habituales líneas negras. La resolución de la pantalla ofrece muy buena nitidez, definición y claridad de los colores, brindando una buena experiencia para consumo multimedia y un buen ambiente para el uso de aplicaciones creativas.

Sin embargo, también se encuentran dos puntos que podrían jugar en su contra. Por un lado, el panel de cristal que cubre la pantalla es altamente reflejante, como se puede observar en las fotos incluidas para esta reseña. Adicionalmente, el tamaño del bisel alrededor de la pantalla se percibe algo más grande a lo que nos tienen acostumbrados otros dispositivos y nos deja la sensación que la pantalla pudo haber sido más grande. Sin embargo, este tamaño también nos permite sostener con mayor firmeza el dispositivo sin riesgos de caídas o pulsaciones accidentales.

También cabe señalar que, durante nuestras pruebas, el sistema de brillo automático tendía a registrar variaciones bruscas y constantes, aun cuando el dispositivo no cambiaba de posición. Por ejemplo, sin estar expuesta directamente a la luz en una habitación iluminada solo por una ventana, el sistema parecía tener dificultades para decidir el nivel de iluminación adecuado.

Los grandes biseles alrededor de la pantalla tienen también el propósito de almacenar una cámara frontal con resolución de imagen de 5 MP y grabación de video en Full HD, además de dos micrófonos con calidad de estudio de campo lejano, en una posición que les permite enfocarse en la voz del usuario y aislar el resto de los ruidos externos. Microsoft señala que ha optimizado el sistema para atender nuestra reciente necesidad de trabajo mediante videoconferencias.

En el apartado de sonido, el dispositivo cuenta con dos bocinas estéreo ocultas en los extremos de la pantalla de 1.6 W compatibles con Dolby Audio, que ofrecen una buena experiencia para el consumo de multimedia (películas o música) y videollamadas. Incluso en el sonido más alto, no se percibe saturación ni alguna vibración extraña, ofreciendo agudos y graves muy claros, con bajos bastante decentes considerando su tamaño.

En el rango de precio en el que se encuentra, la Surface Pro 7 puede ubicarse desde un rango medio hasta alto, según la configuración que busquemos, así como si compramos o no los accesorios (aunque ha estado en oferta con algunos comercios que incluyen la Surface Pen y el teclado por el precio regular de la portátil). Microsoft señala que con este dispositivo busca asegurar la inversión del usuario, por lo que incluye componentes de última generación, por ejemplo, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.0 que aún se encuentran en sus etapas tempranas de adopción.

En cuanto a los accesorios, el teclado desmontable –que debe adquirirse por separado– ofrece una brillante experiencia, con una buena respuesta y buena sensación de pulsación de las teclas, especialmente si consideramos que está diseñado para utilizarse como cubierta para la Surface y, por tanto, se buscó que fuera también delgado y ligero.

El teclado puede, además, adoptar dos modos de posición, ya sea completamente paralelo sobre la superficie u ofrecer una ligera inclinación para una escritura más cómoda. El tamaño de las teclas es más que suficiente y puede ser tan o más grande como el teclado que encontramos en una laptop de 15 pulgadas (sin considerar un teclado numérico).

Es de agradecer también la integración de un touchpad de buen tamaño, que permite desplazarse por toda la pantalla y brinda funciones con gestos, como dos dedos para botón izquierdo o tres para regresar a la pantalla de inicio. El material del que está hecho la funda del teclado, un tipo terciopelo, ofrece una sensación cómoda de escritura.

Un punto a favor de contar con un teclado desmontable, es que al estar alejado del resto de componentes de la computadora, se mantiene a una temperatura ambiente constante.

En cuanto a la Surface Pen, el proceso de conexión a la portátil es sumamente sencillo mediante Bluetooth. Sólo basta con mantenerla cerca, autorizar la conexión en la pantalla de configuración, y está lista para usarse, sin ningún tipo de configuración adicional. La “pluma” se alimenta con baterías AAAA.

El objetivo de la Surface Pen es ofrecer una experiencia de escritura lo bastante cercana a la realidad y debemos decir que Microsoft se ha acercado bastante. El diseño es cómodo y el peso tiene un buen balance que nos permite tener una sensación más natural al sostenerla.

La aplicación instalada por defecto, Whiteboard, nos permitió explorar sus principales funcionalidades, incluyendo el uso del botón superior como borrador (que cambia el área de borrado según la velocidad y fuerza que apliquemos), el botón lateral para seleccionar objetos, y el sistema de presión en la punta que permite dibujar líneas más gruesas o delgadas según la fuerza con la que escribimos sobre la pantalla.

Como es de esperar, algunas características del dispositivo y sus accesorios están optimizadas para el uso del resto de aplicaciones y servicios de Microsoft. Por ejemplo, la Surface Pen tiene todas las características disponibles tanto para Whiteboard y Office, en que funcionan correctamente los botones y funciones de este accesorio.

Si bien se puede utilizar para escribir, dibujar o manipular objetos en otras aplicaciones de terceros (en nuestro caso probamos GIMP), éstas no admiten características como la acción de borrado con la parte superior o la acción de seleccionar. Sin embargo, se mantiene la naturalidad de la escritura en pantalla, con una buena respuesta de las aplicaciones gráficas.

La familiaridad de Windows

El dispositivo cuenta con la ya conocida versión de Windows 10 y al iniciar nos solicita la información habitual como nuestro correo, conexión Wi-Fi y un PIN para seguridad, así como otros servicios integrados de Microsoft, tales como la integración con OneDrive y Office 365. Al igual que otros dispositivos con Windows, Cortana nos guía a través del proceso de configuración.

Además de la cámara frontal, el dispositivo cuenta con un sistema de reconocimiento facial para hacer uso del sistema Windows Hello. El sistema se basa en tecnología desarrollada para Kinect, con lo que reconoce hasta 300 puntos del rostro.

En el uso diario, el sistema de reconocimiento es bastante responsivo y eficiente, llegando a reconocer el rostro del usuario incluso en una habitación completamente oscura (iluminada únicamente por la luz de la propia pantalla) o relativamente lejos de la cámara, a poco más de metro y medio, siempre que se mire directamente a la cámara de la Surface.

El sistema permite agregar un rostro por cada cuenta individual que se utilice en el dispositivo, por lo que se puede usar para cambiar rápidamente de cuentas entre cada uno de los usuarios ya registrados en la Surface. Las cuentas deben estar registradas en el sistema Microsoft Family Safety.

Uno de los principales atractivos de este modelo Surface es su pantalla capacitiva con hasta 400 puntos de contacto. La pantalla es bastante responsiva a los gestos y pulsaciones, facilitando el manejo del sistema cuando no se cuenta con un mouse o el teclado con touchpad que se puede conectar a este modelo.

Sin embargo, en algunos casos el sistema parecía registrar algunas pulsaciones como errores, ya que, aunque la pantalla registraba la pulsación, no se realizaba la acción que intentábamos sino hasta la segunda vez. La Surface ofrece la capacidad de cambiar esta configuración para incrementar la sensibilidad o remover la confirmación de pulsaciones.

Desempeño que cumple

En cuanto al desempeño, encontramos la ventaja de contar con el ya conocido Windows 10, por lo que nos ofrece todas las ventajas de un sistema de escritorio, tales como un administrador de archivos completo o el acceso a aplicaciones para PC que usualmente cuentan con funcionalidades que no tienen sus versiones móviles.

El sistema incluye un modo tableta, enfocado en facilitar el manejo del sistema a través de la pantalla táctil, cuando no tengamos cerca un mouse o un touchpad. Esta modalidad elimina el clásico escritorio y lo reemplaza con un menú por Live Tiles, mientras que las aplicaciones que hayamos abierto se acceden únicamente a través del botón del multitasking o Task View (y ya no por la barra de inicio). El cambio entre ambas modalidades es bastante rápido y no interfiere con el desempeño del dispositivo.

Entre los principales cambios se incluye un nuevo modo de selección mediante check boxes al lado de cada archivo o carpeta, la posibilidad de deslizar el dedo desde el extremo derecho para acceder al Task View y arrastrar las ventanas abiertas para colocarlas en pantalla dividida.

Sin embargo, aquí notamos que existe cierta curva de aprendizaje para aprender a usar Windows en el modo tableta, frente a cómo lo hemos manejado toda nuestra vida con un mouse. Aunque no toma mucho tiempo aprender a utilizar el nuevo formato, aún hay espacio de mejora para el aprovechamiento de gestos en pantalla como lo hacen otros dispositivos móviles.

En ese sentido, precisamente porque instalamos las versiones de escritorio de aplicaciones como lo es un navegador, éstas no vienen del todo optimizadas para su uso con pantallas táctiles. Por ejemplo, para cerrar una ventana aún debemos pulsar un pequeño botón de cierre.

En la ausencia de un teclado físico, el sistema cuenta ahora con un teclado virtual que es responsivo y permite una escritura rápida. Aunque inicialmente puede ser complejo adaptarse a la falta de teclas físicas, en nuestra experiencia es una cuestión de acostumbrarse y memorizar su ubicación en pantalla. No obstante, cabe aclarar que su funcionamiento es mejor con aplicaciones de Microsoft, en las que se nota la optimización del autocorrector y la predicción de palabras.

El teclado virtual se puede adaptar a diferentes formatos, ya sea amplio o compacto, o dividido para su uso con los pulgares, por ejemplo.

Gracias a los componentes del dispositivo, el rendimiento no decepciona para tareas diarias de navegación y uso de aplicaciones de productividad como el propio Office, a la vez que es más que suficiente para otras aplicaciones más intensivas como edición de imágenes o video. Tener varias aplicaciones abiertas, incluyendo varias ventanas en un navegador web, no presentó ningún problema que pudiera disminuir nuestra productividad.

El sistema de enfriamiento tiene un buen rendimiento durante el uso, incluso después de varias horas de encendido. Sin embargo, también notamos un alza anormal en la temperatura después de cerca de una hora de pruebas continuas con la Surface Pen mientras estaba conectada a la corriente. Probablemente tener la cubierta en la parte posterior contribuyó a que se calentara más.

Aunque no está optimizado para ello, quisimos probar su desempeño en una tarea demandante como un videojuego. La Surface logró reproducir Apex Legends, aunque en una baja resolución. Asimismo, notamos que el portátil se calentó bastante más de lo normal, por lo que no es un uso que recomendaríamos para este dispositivo. Probablemente sí para juegos menos demandantes y un uso más casual.

Respecto a la duración de la batería, Microsoft afirma que puede durar hasta 10 horas con un “uso típico”. En nuestras pruebas, lograr esas 10 horas supone dejar de lado todo lo multimedia. Comúnmente, con consumo multimedia, aplicaciones de productividad y navegación, la batería lograba un tiempo de cerca de cinco a seis horas.

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