El último año ha sido decisivo para definir el rumbo de la banda de 6 GHz en las Américas. Siete países ―incluidos Estados Unidos, Chile, Guatemala, Brasil, Honduras, Perú y Costa Rica― ya han decidido aprobar el uso no licenciado en este espectro, lo que dará un impulso al desarrollo del ecosistema Wi-Fi 6 en la región.

Martha Suárez, presidenta de la Dynamic Spectrum Alliance (DSA), considera que las naciones líderes en 5G son las mismas que están optando por asignar la banda de 6 GHz a los sistemas sin licencia, con el objetivo de lograr un balance entre la disposición de espectro licenciado y el de uso libre.

Durante la Cumbre Global de la DSA, que comienza este martes y terminará el 10 de junio, Suárez detalla que representantes de órganos reguladores, organizaciones internacionales, la industria tecnológica y especialistas se reunirán para dialogar sobre la gestión del espectro, modelos de uso compartido y buenas prácticas.

Una de las estrellas en el debate será el movimiento regulatorio en torno a Wi-Fi 6. En entrevista con DPL News, la presidenta de la asociación destaca que en el evento los asistentes podrán escuchar directamente de las autoridades cuáles son los aspectos que los han llevado a asignar toda la banda de 6 GHz (1200 MHz) a dicha tecnología, en lugar de reservar una porción para otros usos como el servicio móvil y 5G.

Para la experta, no hay una batalla entre Wi-Fi 6 y 5G por el codiciado espectro de banda media ni tampoco son irreconciliables. Más bien, considera que ambas tecnologías son complementarias y los países buscan promover un enfoque equilibrado en la gestión del espectro, porque es lo que más conviene a las economías y usuarios.

“Si se necesita una conexión de banda ancha en movimiento, requiere 5G, si se quiere tener velocidades de Gbps sólo 5G lo puede proveer”, reconoce. Y añade que, mientras tanto, Wi-Fi permitirá mejorar la conectividad en los hogares, en zonas rurales y en espacios de gran afluencia.

“Idealmente, en la medida en que haya mayor penetración de fibra, que es lo que ha venido pasando en los países, habrá mejor capacidad. En América Latina, Wi-Fi tiene un impacto muy importante en zonas desatendidas, porque muchas personas no tienen los recursos para tener acceso a Internet en su hogar. Dependen de los puntos Wi-Fi municipales, de los puntos Wi-Fi gratis”, afirma.

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Aunque pondera que la convivencia entre Wi-Fi 6 y 5G es posible y necesaria, Suárez destaca que en la actualidad liberar la banda de 6 GHz al uso no licenciado, favoreciendo a la primera, es la opción más oportuna.

En ese sentido, explica que el ecosistema Wi-Fi 6 ya está listo para detonar sus beneficios. Además, no existe certeza acerca de si en el futuro pueda asignarse una porción del espectro (500 MHz piden al menos los operadores móviles) a los servicios móviles, debido a que la región de las Américas aún no lo está analizando formalmente según las directrices adoptadas en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR) de 2019.

Por el contrario, la industria móvil sostiene que el futuro despliegue de las redes 5G exigirá contar con más frecuencias disponibles en las bandas medias y una de las prioritarias es la de 6 GHz. De otra manera, organizaciones como la GSMA plantean que la tecnología de quinta generación no podrá brindar el potencial económico ni las altas capacidades y rendimiento que se requerirán en los próximos años.

Las verticales también quieren espectro

Otros de los grandes temas que se discutirán en la Cumbre Global de la DSA son los modelos de compartición de espectro y, dentro de ello, las posibilidades de otorgar frecuencias a las verticales que buscan desplegar sus propias redes.

Varios países del mundo están examinando la viabilidad de brindar espectro a compañías de diferentes sectores económicos, como el energético, la manufactura o la agricultura, que están interesados en construir su red. Alemania es una de las naciones que expondrá en el encuentro virtual su experiencia en habilitar el acceso a estas verticales.

Martha Suárez explica que algunas de las ventajas del uso compartido del recurso radioeléctrico son que no implica un proceso de limpieza y reordenamiento de las bandas, lo cual hace factible su aprovechamiento en el corto plazo y sin una fuerte inversión. También habilita un uso óptimo, porque permite la operación simultánea de los usuarios actuales y de nuevos actores sin generar interferencias.

En el caso de los modelos de acceso dinámico al espectro, se da una mayor agilidad gracias a que el software funciona con reglas establecidas y procesos más transparentes. En cambio, si una empresa quiere espectro para algún despliegue, acudir al mercado secundario tomará mucho más tiempo para llegar a un acuerdo con algún titular de licencia y obtener el permiso del regulador.

Bajo este esquema de uso compartido del espectro funciona Wi-Fi. Esto, en opinión de la presidenta de la DSA, hace factible que dicha tecnología opere en el corto plazo en la banda de 6 GHz, pues actualmente se ocupa para enlaces fijos, enlaces fijos por satélite y algunos otros usos. Y aún no se sabe si 5G podrá coexistir con esos usuarios.

Tanto Wi-Fi 6 como 5G ya son una realidad en el mundo, aunque su adopción varía según la madurez comercial y el marco regulatorio en los diferentes países. Ambas presentan oportunidades y desafíos económicos, regulatorios y sociales para las autoridades, por lo que seguirá siendo un debate encendido en foros como el de la DSA y otros más antes de la CMR-2023.

Sobre todo, porque se trata de un tema abierto que aún no está decidido del todo. En las Américas, países importantes han liberado la banda de 6 GHz al uso sin licencia, pero aún faltan varios más que están analizando cuál es el escenario más eficiente y que más conviene al ecosistema digital.