La economía digital se presenta como una nueva forma de producción y consumo. Se trata de un proceso complejo que implica cambios en la organización social, económica y política de los países, tal como lo ha definido la CEPAL. Ahora bien, es importante entender que esta economía digital está compuesta por dos actividades fundamentales:

  • Intercambio de bienes y servicios que se realizan a través de plataformas digitales, los cuales incluyen un componente físico y digital para completar dicha transacción comercial.
  • Intercambio de bienes y servicios completamente digitales, los cuales no requieren de un componente físico, la transacción es completamente digital tanto la entrega del bien y/o servicio como el complemento del pago derivado de la transacción.

La pandemia generada por Covid-19 ha traído consecuencias importantes no sólo en América Latina, generando de una forma u otra un cambio transcendental en la economía. Particularmente, con el cierre de empresas, negocios o reducción de sus nóminas tanto de empresas del sector turismo, transporte, restaurantes y espectáculos, pero principalmente en la economía informal. En especial, porque en la región existe 46.8 por ciento de la población que obtiene sus ingresos de la economía informal, pequeñas o medianas empresas, en su mayoría dedicadas a la provisión de servicios.

Según el Word Economic Forum (WEF), existían en 2017 más de 130 millones de personas en América Latina que tenían empleos informales. Además, “el empleo informal afecta a alrededor de 130 millones de trabajadores en América Latina y el Caribe, de los cuales al menos 27 millones son jóvenes, representando a casi la mitad del empleo no agrícola. Su incidencia varía entre los países de la región (desde 30.7% en Costa Rica al 73.6% en Guatemala) y entre sectores y grupos de población”.

El mismo informe aclara que 30.5 por ciento de las personas trabaja de forma informal en el sector informal, además 11.4 por ciento de la fuerza de trabajo está empleada de forma informal en el sector formal, y 4.9 por ciento empleado en el sector informal de tareas domesticas. En total, 46.8 por ciento de la población obtiene sus ingresos derivado del trabajo en el sector informal.

Ante estas cifras, es claro observar que las restricciones impuestas de movilidad o cuarentenas al 46.8 por ciento de la población en América Latina está expuesta a una perdida rápida de sus ingresos. Adicionalmente, está perdida de sus ingresos es prácticamente inmediata, una vez declarada la cuarentena.

Ante este panorama, queda claro que aunque la economía digital puede ser una alternativa a la economía real, es necesario en primer lugar aterrizar esas actividades en un ámbito local, no sólo aprovechado por las grandes empresas que la lideran como Google, Facebook y Amazon.

Sin embargo, existe una ardua labor por realizar, aunque es claro que en la región han existido avances para promover la economía digital. De hecho, estas mismas empresas: Google, Facebook y Amazon comparten contenido educativo a través de sus distintas plataformas, para compartir información sobre cómo convertir la ventaja del acceso a Internet en una forma de impulsar el negocio por medio de las plataformas digitales.

En resumen, es evidente que la economía digital ante la pandemia es una alternativa viable para que las personas puedan intentar mantener sus actividades económicas o la búsqueda de alternativas que le permitan obtener ingresos. También se deben solventar varios retos, dependiendo de la ubicación geográfica y el acceso a Internet o banda ancha fija o móvil.

Adicionalmente, se requiere el desarrollo de habilidades digitales que van más allá de contar con la conectividad, por lo que el desarrollo de herramientas educativas y contenido digital es clave para cerrar esta brecha de conocimiento, que permita convertir el acceso en un medio efectivo para acceder a la educación y desarrollar actividades digitales que puedan ser monetizadas.

Conclusión

Desde nuestro punto de vista, la economía digital requiere que los gobiernos realicen un esfuerzo adicional con miras a promoverla en el corto plazo. Con el objetivo de que las pymes y personas que laboran en la economía informal que pierdan sus empleos puedan acceder a nuevas formas de obtener ingresos. Para esto es necesario la creación de una nueva formalidad digital de la economía.

Considero que una regulación sobre la economía digital debe incluir al menos estas seis áreas para lograr crear las nuevas empresas digitales: registros digitales, banca digital, logística digital, impuestos y seguridad social digital.

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