«La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación»: Nelson Mandela.

La educación es la base para el desarrollo de la sociedad. Contar con personas capaces de establecer un diálogo racional para la toma de decisiones informadas, es fundamental para el desarrollo de las personas y los países.

Hoy la educación vive un nuevo reto con motivo del coronavirus.

En México, el coronavirus está con nosotros desde finales de marzo. El 1 de junio se dio por terminado el confinamiento aunque se contaba con altos niveles de contagio. Ello por la necesidad de reactivar la economía de manera gradual.

No obstante, hay consenso en cuanto a que no se tendrán clases presenciales hasta que se llegue a un bajo nivel de riesgo de contagios. Sin embargo, no se tiene certeza de cuándo es que esto pueda pasar.

El 10 de agosto inician las clases en varias universidades, lo harán de manera remota utilizando Internet. Un amigo profesor compartía una valiosa reflexión sobre esta época. En marzo, la reacción fue ante una emergencia, con un alto nivel de improvisación. En agosto se verá quién aprovechó este tiempo para fortalecer el modelo de educación remota y quién solamente esperó regresar a la forma de educación presencial. 

Los profesores están comprometidos, sin duda alguna, pero el reto es monumental. Iniciar clases y plantearse el cumplimiento de un plan de trabajo no está exento de que la universidad les pida constantemente reportes, informes, planes, objetivos y resultados.

Esto no debería ser difícil, si los procesos se han sistematizado aprovechando las tecnologías de la información. La educación remota no es novedad, la novedad ahora es que esa es la única forma de educación que se puede llevar a cabo ante la continua presencia del coronavirus.

Internet ya demostró su utilidad y las redes de telecomunicaciones su resiliencia para reaccionar ante la crisis del confinamiento de marzo a mayo. Hoy, confiamos en Internet pero no hemos aprovechado la oportunidad para impulsar un modelo nacional de transformación digital del país. 

De acuerdo con la ENDUTIH 2019,[1] 76.6 por ciento de la población urbana es usuaria de Internet, mientras que en la zona rural la población usuaria es de 47.7 por ciento.

El 56.4 por ciento de los hogares cuenta con Internet, ya sea mediante una conexión fija o móvil. Los tres principales dispositivos para la conexión de usuarios a Internet son smartphone con 95.3 por ciento; computadora portátil con 33.2 por ciento y computadora de escritorio, 28.9 por ciento. De esta forma, 44.3 por ciento de los hogares del país cuenta con computadora.

Hoy, a nivel universitario es necesario contar con Internet e idealmente con una computadora para acceder a la educación. 

La política de austeridad emprendida por el Gobierno Federal ha generado la cancelación del arrendamiento de varias computadoras y a las personas se les pide que usen sus equipos propios. Asimismo, hemos visto el caso de una Secretaría de Estado en la cual no se tienen fondos para el arrendamiento de sus oficinas, por lo que la alternativa actual es que las personas continúen su trabajo de manera remota.

Será difícil el escenario de los hogares de los servidores públicos que deban trabajar de manera remota y que tengan una familia en la que sus hijos están en el nivel universitario y sólo se tenga una computadora.

Ya es compleja la educación a distancia para los profesores, autoridades universitarias y alumnos, pero la carencia de computadoras y la disponibilidad de Internet hacen aún mayor el problema.

Esto ejemplifica claramente uno de los retos de la transformación digital de la educación que requiere objetivos alineados a su actividad, medios de comunicación, personas calificadas y disponibilidad de equipos.

Estos son grandes retos para la formación de los profesionistas del país. Sin embargo, si vemos los retos de la educación básica, son aún mayores. 

La Secretaría de Educación Pública anunció que el inicio de las clases no presenciales será el 24 de agosto. El pasado 3 de agosto, el secretario del ramo, Esteban Moctezuma Barragán, comentó sobre la necesidad de buscar alternativas para que las niñas, niños, adolescentes y jóvenes tengan acceso a la educación. En ese contexto, anunció la firma de un acuerdo de concertación con Televisa, TV Azteca, Imagen y Multimedios para dar servicio a 30 millones de estudiantes de 16 grados escolares y en seis canales de televisión.

Cabe destacar que este acuerdo es posible porque México transitó a la Televisión Digital Terrestre (TDT) en diciembre de 2015. Con la TDT se ha logrado contar con transmisiones de alta definición en televisión abierta, así como ofrecer más canales de programación en el mismo canal de transmisiones, lo que se conoce como “multiprogramación”. 

Es gracias a la multiprogramación que las cuatro televisoras antes mencionadas tienen la capacidad técnica para ofrecer los canales de televisión anunciados por el Secretario de Educación Pública, aprovechando los canales de transmisión con que ya cuentan.

Conforme a la ENDUTIH 2019, 92.5 por ciento de los hogares cuenta al menos con un televisor, 70.8 por ciento cuenta con un televisor digital y 21.7 por ciento con un televisor analógico. No obstante, 96 por ciento de los hogares del país reciben la señal de televisión digital a partir del televisor digital, la señal de televisión de paga o un decodificador.

Desde el punto de vista técnico y regulatorio se tiene abierta la opción para utilizar la multiprogramación como un medio de distribución de los canales educativos de la SEP. 

Será necesario que estos canales de programación también sean distribuidos por la televisión de paga, puesto que, como la ENDUTIH 2019 demuestra, sólo 70.8 por ciento de los hogares cuenta con un televisor digital, pero 96 por ciento de los hogares puede recibir la señal digital en el país. 

Es de esperarse que bajo la figura de Must Carry, la obligación de la televisión de paga para llevar canales radiodifundidos, estos seis canales educativos de televisión abierta sean distribuidos por las redes públicas de telecomunicaciones que cuentan con el servicio de televisión de paga. Sin embargo, también se tiene la alternativa de que estas empresas se sumen voluntariamente a este importante esfuerzo por mantener el acceso a la educación.

Todo ello es positivo y factible aprovechando los canales de transmisión de las televisoras. 

Sin embargo, el reto para la educación básica es alto porque la televisión es un medio unidireccional y la educación necesita de retroalimentación para saber si está siendo efectiva. En Internet se sabe quién se conectó y los usuarios tienen oportunidad de interactuar, en la televisión abierta, no.

Al dar clase y exponer un tema, siempre se abre un espacio para que los asistentes pregunten. Cuando uno tiene la oportunidad de dar clases, ésta es una de las formas como puede darse cuenta de si se está entendiendo el tema o necesita cambiar la forma de explicarlo.

En el espacio de preguntas y respuestas, el alumno aprende más, aprende formulando preguntas pero también aprende de lo que otros alumnos pregunten, así como de los comentarios con sus compañeros.[2] La retroalimentación, por lo tanto, es fundamental en la educación para generar el diálogo racional entre quienes participan de una clase.

Con la televisión se transmitirá información, el reto será saber si ello se está traduciendo en aprendizaje por parte del alumno. ¿Cómo se logrará esto? Es un tema fundamental. ¿Cómo y cuándo se harán las evaluaciones y la revisión de las tareas? También es un tema a trabajar. Al final del día, la televisión es sólo un medio, la pregunta es ¿cómo se van a lograr los objetivos del modelo educativo? Quizá los profesores puedan aprovechar las redes sociales como WhatsApp o Messenger para estar en contacto interactivo con sus alumnos.

Como hemos visto, la educación en México enfrenta importantes retos en todos los niveles como consecuencia del coronavirus. Esta época también nos puede dejar otras enseñanzas, si las queremos tomar.

Hoy más que nunca, necesitamos aprovechar las tecnologías de la información en favor de las actividades de las personas. La educación es un caso evidente y masivo, pero también lo es el teletrabajo, la realización de consultas médicas remotas y, eventualmente, un gobierno digital. Lo que es claro es que las personas necesitan acceso a Internet y equipos, principalmente computadoras para el mejor desempeño de sus actividades.

Los esfuerzos digitales de hoy son individuales y aislados, requieren de un orden a nivel nacional, de un orden para la transformación digital. Por ello, es urgente contar con una Estrategia Digital Nacional que permita alinear los objetivos del sector público y privado en beneficio del país y contar con metas de corto, mediano y largo plazo.

La educación es un campo fértil para enfocar los esfuerzos de la transformación digital; los resultados se verán con el tiempo. Como señala Nelson Mandela, la educación es el gran motor del desarrollo personal.


[1] Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares realizada en 2019 por el INEGI y reportada el 17 de febrero de 2020.

[2] Educación entre pares.

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