Educación, exclusión digital y Covid-19: las cifras del riesgo

0
835

Este artículo se escribió en coautoría entre Eréndira Salgado Ledesma y Agustín E. Carrillo Suárez[1]

La continuidad de la educación en el marco de la separación física derivada de las medidas preventivas para evitar la propagación de la enfermedad causada por la Covid-19 ha encontrado un obstáculo de importancia en el ámbito nacional: la “brecha digital”. El ciclo escolar 2019-2020 cerró con limitaciones, pues ante la emergencia sanitaria que tomó desprevenidas a las autoridades administrativas, en el mejor de los casos, hicieron lo que pudieron. El ciclo escolar 2020-2021 iniciará el 24 de agosto y seguirá en la modalidad a distancia, dada la prevalencia de las condiciones sanitarias desfavorables para la concentración de personas, con la diferencia de que ahora no podrá sostenerse como justificación la urgencia en la toma de medidas, pues el comportamiento de la pandemia anticipaba un periodo de aislamiento que se alargaría, tal y como ocurre.

Surge entonces la pregunta: ¿cómo se prepararon las autoridades educativas para afrontar su cometido ante la prolongación de la contingencia? Cómo enfrentarán el reto implícito en las declaraciones del Secretario General de Naciones Unidas que, ante el cierre masivo y prolongado de escuelas, anticipa lo que denomina “una catástrofe generacional”,i con repercusiones en cerca de mil 600 millones de estudiantes afectados en lo inmediato, y que a largo plazo pueden tornarse severas, en razón de que la emergencia sanitaria agrava “las disparidades que ya existían en la educación”. O tal vez no comparten lo apocalíptico de las afirmaciones.

Hasta ahora, los programas y políticas públicas para garantizar el derecho a la educación de miles de jóvenes tenían como desafío principal brindarles oportunidades de acceso a las diversas instituciones que conforman el sistema educativo nacional. Para ello, bastaba con situar a los jóvenes menos favorecidos económicamente en las instituciones públicas de educación en los diversos niveles y grados, en posición similar a otros.

Pero ante la pandemia advertimos que no resulta suficiente la capacidad o decisión personal de cada alumno para asegurar la permanencia en el sistema y el avance en los estudios, requieren apoyos adicionales. La principal implicación en el corto plazo tal vez sea que quienes menos tienen o que por otras razones se encuentran en situación de disparidad, los abandonen.

De ahí que, ante las circunstancias imperantes, el funcionario de la ONU recomiende la toma de acciones básicas por los gobiernos: reapertura de escuelas en cuanto sea factible y de forma segura; iniciativas de educación orientadas a quienes tienen mayor riesgo de rezagarse, y la necesidad de favorecer la educación en las decisiones presupuestales.

En este apartado vienen a nuestra mente las ideas del filósofo norteamericano John Rawls, quien en la Teoría de la justicia (1971) sostiene que la sociedad no funciona basada en criterios que repartan de manera equilibrada los beneficios y las cargas, pero que si cooperamos en aras de vivir en un orden justo, las desigualdades económicas y sociales deben estructurarse de manera que aumenten las oportunidades de los que menos tengan; en suma, una injusticia que produzca condiciones propicias en favor de los menos aventajados.

La Constitución general de la República la incorpora como principio y la denomina “equidad”, que orienta el quehacer político con miras a lograr la igualdad que en la vida real no se da de forma natural.

El cambio en la modalidad, de presencial a distancia, así sea temporal, exige requerimientos específicos que marcarán la desigualdad que se ha tratado de reducir en la educación, a lo largo de los años, mediante políticas públicas de apoyo económico y acompañamiento; entre otros: contar con herramientas tecnológicas y conocer el software (programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar tareas en computadora), además del acceso a Internet.

Pero también precisa que los docentes tengan preparación tecnológica/pedagógica suficiente y que los alumnos cuenten con seguimiento/acompañamiento en casa, lo que resulta todavía más complejo. Todo conlleva retos que deben enfrentar las autoridades de los diversos órdenes y los millones de padres de familia, pues la educación es una responsabilidad compartida.

Siguen las preguntas: ¿cuál es el universo que debe atenderse y cuáles son las acciones para el logro de los objetivos propuestos? ¿Cuáles fueron los resultados del ciclo previo? ¿Qué cambios introduce la política pública formulada a tal propósito? ¿Qué información tenemos disponible?

Cuando la clase presencial se transformó en educación a distancia, no todos los prestadores de servicios educativos: instituciones públicas y privadas, dispusieron de la infraestructura necesaria ni los docentes y alumnos contaron con las habilidades para adaptarse al cambio abrupto de modalidad en sus estudios, con motivo de la emergencia. Ello abrió brechas económicas, sociales y generacionales, o  hizo más evidentes las existentes.

La pandemia visibilizó la exclusión digital de quienes menos tienen y un número importante de docentes tuvieron que adaptarse a la tecnología, no con pocas dificultades; otros siguieron dando su clase tal cual, sin importarles reducirlas a un monólogo aburrido a través de la computadora o el teléfono inteligente. A lo largo del tiempo, las condiciones para llevar adelante los cursos fueron diferenciadas; sin embargo, se siguió avanzando para no perder el ciclo escolar y bien, mal o regular, el objetivo se alcanzó.

En un país con las dimensiones y los contrastes del nuestro, con uno de los sistemas educativos más grandes del mundo; integrado con instituciones públicas y privadas de tamaño y recursos diferenciados; distribuidas en grandes ciudades y poblaciones pequeñas; con numerosos o escasos recursos tecnológicos, o incluso sin contar con apoyo ni acompañamiento en casa, por supuesto que hubo diferencias notables en la forma de afrontar el cambio de modalidad.

De ahí lo mayúsculo del reto y el esfuerzo desplegado por las autoridades educativas. Quien no lo evalúe de este modo carece de sensibilidad y empatía. El tamaño del reto afrontado lo ilustran las cifras que incorporamos a continuación, con más de 36 millones de alumnos que debieron atenderse en los diversos tipos educativos:

           Estadísticas del Sistema Educativo Nacional[i]i

TipoTotal de alumnosDocentesEscuelas
Educación básica25’493,7021’224,125233,163
Educación media superior5’239,675418,89321,010
Educación superior3’943,544414,4085,535
Capacitación para el trabajo1’958,89542,8515,569
Total36’635,8162’100,277265,277

Ante un horizonte vasto, desigual y complejo, las autoridades educativas dieron seguimiento y cumplieron con los contenidos y actividades con apoyo de los libros de texto gratuitos para cada grado en educación básica repartidos con antelación, bajo la conducción de los padres, convertidos en maestros de la noche a la mañana.

El programa institucional diseñado para la modalidad a distancia fue denominado “Aprende en casa”, que llegó a 94 por ciento de los hogares por televisión abierta y de paga y por radio en 15 lenguas indígenas. Integró a más de 11 millones de alumnos, a los cuales se adicionaron los del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos y del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en la plataforma digital Google para educación. Los esfuerzos fueron complementados con la denominada “Carpeta de experiencias”, que registra las tareas y el aprendizaje en casa. En coordinación con las secretarías de Educación de los estados se integraron 890 mil 537 diferentes figuras educativas como docentes, directores y supervisores.iii

Otros apoyos consistieron en la capacitación de docentes a distancia, madres y padres de familia: se realizaron cuatro seminarios en línea o webinars con registros de 2 millones 351 mil 57 participantes con el objetivo de mejorar sus habilidades en el uso de las herramientas tecnológicas. Las visitas en línea a la página de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos para consultar contenidos ascendieron a más de 400 mil por día. Por último, para los estudiantes que viven en  lugares incomunicados, la Conafe entregó más de 300 mil paquetes de materiales escolares, lo que representa 99.7 por ciento de su población objetivo.iv

De acuerdo con información proporcionada por el titular de la Secretaría de Educación Pública, durante el periodo en que se llevaron a cabo las acciones hasta concluir el ciclo escolar, 85 por ciento de la población estudiantil se mantuvo en contacto con sus maestras y maestros.v

En las instituciones privadas, el proceso se vivió de forma diferente, pero también enfrentaron desafíos por la resistencia al cambio de los docentes e incluso de algunos alumnos, bien por falta de habilidades tecnológicas o inseguridad y estrés ante las máquinas y lo que se puede hacer o dejar de hacer con ellas, en el caso de los docentes no habituados a su uso.

Debieron familiarizarse con las diversas plataformas y aplicaciones de forma empírica sin capacitación previa ni acompañamiento de expertos, pues no hubo tiempo suficiente: se aprendió sobre la marcha. En algunos casos guiados de forma remota por los propios alumnos: ¡maestra, no ha abierto el micrófono!, ¡maestro, no se le oye nada! También sobre la marcha, los docentes se  percataron de cuál era la mejor opción, la más confiable, accesible y segura para impartir la cátedra.

En el proceso de adaptación fue más notoria la brecha generacional que la digital, pero también es preciso puntualizar que no todas las instituciones privadas son de perfil económico alto, muchas cuentan con disponibilidad limitada de recursos económicos y tecnológicos, al igual que los educandos.

Otro rubro destacable en la prestación del servicio educativo en la modalidad a distancia es que no tiene los mismos ritmos, dinámica y metodología de la clase presencial, pues requiere habilidades didácticas diferenciadas de las de la clase magistral. Sin embargo, la capacidad de adaptación fue positiva, tanto por el esfuerzo de los docentes para rescatar la estabilidad y darle continuidad al proceso educativo, como por la motivación de los propios alumnos inmersos en una crisis sanitaria que los confinó contra su voluntad, sin fecha cierta de regreso a la “normalidad”. Ello ha permitido que estén más cercanos, aunque parezca un contrasentido.

Por último, en cuanto a este apartado, debemos recordar que la educación a distancia no es educación presencial con apoyo en computadora o teléfono inteligente. Tampoco es sinónimo de educación en línea o virtual. Parece sencilla la diferencia, pero muchas personas a las que les preguntamos, no distinguen una u otra; la mayoría afirma que si nos apoyamos con tecnología, las clases son en línea o virtuales y las estiman de menor calidad y eficacia.

Para el ciclo escolar 2020-2021, la SEP ha informado que el regreso a las aulas se pospone dos semanas respecto de la fecha original prevista en el calendario, pues el inicio de las clases para los estudiantes será hasta el 24 de agosto y continuará en la modalidad a distancia, de forma similar al ciclo previo.

Las clases en los diversos grados, desde preescolar hasta bachillerato, se darán con apoyo en el Programa “Aprende en casa II” y serán transmitidas por seis canales de televisión propiedad de las empresas Televisa, TV Azteca, Imagen Televisión y Milenio Televisión. El apoyo se dará por virtud de un acuerdo de concertación en el cual el Estado cubrirá la suma de 15 pesos por cada alumno para un monto total de 450 millones de pesos por la contraprestación.vi

Al parecer, el apoyo nunca fue pensado solidario, como algunos pensamos con ingenuidad. El objetivo es que brinden cobertura nacional las veinticuatro horas del día durante siete días a la semana a un aproximado de 30 millones de estudiantes. Para complementar el acceso a la señal se plantean esquemas de radio, libros de texto gratuitos, cuadernillos de trabajo y atención especial.

Por supuesto que no cuestionamos la medida de continuar con el mismo sistema, por las razones que antes expresamos, y menos en tiempos de necesaria distancia social: el mismo no es bueno, no es malo, en este momento es del que disponemos. No olvidemos la importancia y la necesidad de continuar con el proceso educativo a fin de garantizar la satisfacción del derecho a la educación en beneficio de todos.

En primer lugar, por tratarse del cumplimiento de un derecho universal de rango constitucional y fundamental para el progreso individual de la persona pero, también, porque es esencial para el desarrollo de la sociedad, del cual es motor de impulso. Pero, sobre todo, en razón de que todavía no tenemos la infraestructura digital necesaria; el Estado mexicano se ha rezagado en su compromiso.

Con todo, las dificultades aumentarán para el nuevo ciclo escolar en un ámbito de recursos económicos restringidos por la austeridad y agravado por el impacto de la pandemia en la economía. En este también cobra relevancia la noción de exclusión o brecha digital: la distancia entre las personas que pueden hacer uso efectivo de las herramientas de la información y la comunicación y las que no, bien por sufrir algún tipo de discapacidad, o en razón de ser analfabetos y/o analfabetos tecnológicos, o tener limitaciones económicas o situación marginal.vii De aquí la importancia de establecer medidas para solventar las limitaciones evidentes por falta de apoyos tecnológicos en la educación. [ii]

¿Cuál será el impacto a largo plazo de recibir los contenidos teóricos por televisión o incluso por el sistema público de radiodifusión, si las condiciones sanitarias continuan? En un análisis preliminar estimamos que podría darse una afectación que en lo inmediato no es factible determinar, pero que probablemente impactará el desarrollo de los educandos. De ahí la necesidad de sumar todos los esfuerzos posibles y no escatimar la colaboración, pues las cifras referidas a conectividad y apoyos en tecnología son preocupantes.

De la información reportada en Educación básica, sólo 54.3 por ciento de las escuelas cuenta con computadora y 37.7 por ciento con conexión a Internet. En Educación media superior 68.8 por ciento de las escuelas cuentan con computadora y 50.3 por ciento de los planteles tienen conexión a Internet.viii Algunas ubicadas en zonas alejadas de servicios esenciales básicos y sin conectividad. En los hogares, las cifras de conectividad observan porcentajes similares. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta que en 2019 el 44 por ciento de los hogares tenía una computadora y, de éstos, solo 56.4 por ciento cuenta con acceso a Internet. Pero de qué nos sirve si estamos obligados a mantenernos en aislamiento y los centros educativos serán los últimos establecimientos en retornar a la normalidad cotidiana.ix

De acuerdo con las cifras, nos parece que la televisión, como medio o vehículo de comunicación, en este momento sigue siendo la mejor opción para apoyar en la difusión de los contenidos educativos, no tenemos otro mejor. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta que 92.5 por ciento de los hogares en México cuenta con un aparato de televisión.x  No obstante, 11 por ciento de los situados en zonas rurales del país (alrededor de 14 millones de personas) no cuentan con un aparato para acceder a la señal y la programación. Del restante 89 por ciento, que sí cuentan con televisión, más de la mitad, 54 por ciento, tienen acceso a la televisión abierta, 41 por ciento tienen servicio de paga y sólo 5 por ciento cuentan con ambos. Peor aún, 38 por ciento de los que tienen el servicio de televisión de paga lo obtuvieron porque no reciben o no cuentan con señal abierta. Mientras que 68 por ciento de los hogares mencionaron no contar con el sistema referido debido al costo.xi

De esta última información queda evidenciada la necesidad de avanzar en conectividad, pues todavía estamos lejos de tener un “piso parejo”. De ahí que el rezago educativo sigue y seguirá subsistiendo en perjuicio de quienes menos tienen y hará más profundas las disparidades en la sociedad.

Sabemos que a lo largo de casi dos décadas se ha intentado que las Tecnologías de la Información y la Comunicación fortalezcan la educación en México; sin embargo, se han conseguido pocos resultados positivos y éstos adolecen de continuidad,xii si bien debemos reconocer que han habido avances a partir de la reforma que decretó al Internet y la banda ancha como derechos humanos y a las telecomunicaciones y la radiodifusión como servicios públicos de interés general.

Con todo, se debe acelerar el proceso de digitalización, no esperar a que otra pandemia impacte de nuevo en el desarrollo de la educación. La idea es que las tecnologías educativas digitales se inserten en los procesos instruccionalesxiii como aliados para enseñar y aprender, pero la decisión reciente que suprime la Subsecretaría de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico de la SCT nos indica que las prioridades de la presente gestión gubernamental van en otra dirección.

Juzgue usted después de valorar uno solo de los objetivos estratégicos de la unidad que se suprime de la administración pública federal: promover la cobertura social y el acceso a Internet y banda ancha como servicios fundamentales para el bienestar y la inclusión social de la población.

Uno de los mayores retos en la educación seguirá siendo la mejora del sistema y que el mismo esté al alcance de la mayoría, cualquiera que sea la modalidad en que se impartan las clases. Más que en el acceso garantizado a las aulas, lo cual se da por sentado, pues lo incorpora la Constitución general como un derecho universal, debe serlo la permanencia en la escuela hasta el egreso. Para ello es necesario remover obstáculos económicos, geográficos, discriminatorios y en general suprimir todas las barreras que hacen que tener una educación de calidad en México, para algunas personas no sea todavía una opción, sino un lujo que no está a su alcance.


[1] Profesor titular de tiempo completo “C”, definitivo por oposición, Facultad de Derecho, Universidad Nacional Autónoma de México (con licencia sin goce de sueldo).


  • Profesor titular de tiempo completo “C”, definitivo por oposición, Facultad de Derecho, Universidad Nacional Autónoma de México (con licencia sin goce de sueldo).

[i] Disponible en: https://forbescentroamerica.com/2020/08/04/cierre-de-escuelas-generaria-una-catastrofe-generacional-onu/.

ii Fuente: Secretaría de Educación Pública (2019).  “Principales cifras del sistema educativo nacional 2018-2019”, disponible en  https://www.planeacion.sep.gob.mx/Doc/estadistica_e_indicadores/principales_cifras/principales_cifras_2018_2019_bolsillo.pdf.

iii Disponible en: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-163-sera-sector-educativo-el-ultimo-en-incorporarse-a-la-nueva-normalidad-no-correra-riesgos-esteban-moctezuma-barragan?idiom=es.

iv Disponible en: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-114-avanza-aprende-en-casa-de-sep-con-el-estudio-de-todos-los-ninos-en-sus-libros-de-texto-gratuitos?idiom=es.

v Disponible en: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-163-sera-sector-educativo-el-ultimo-en-incorporarse-a-la-nueva-normalidad-no-correra-riesgos-esteban-moctezuma-barragan?idiom=es.

vi Disponible en: https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/08/03/gasto-para-clases-escolares-por-television-ascenderia-a-450-mdp-4820.html.

vii Soto Pérez, Francisco Javier (2006). “Tecnología y diversidad educativa: oportunidades, riesgos y perspectivas de futuro”. Disponible en: http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=hemeroteca.VisualizaArticuloIU.visualiza&articulo_id=10443.

viii  Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2018-2019, Secretaría de Educación Pública, disponible en: https://www.planeacion.sep.gob.mx/Doc/estadistica_e_indicadores/principales_cifras/principales_cifras_2018_2019_bolsillo.pdf.

ix Disponible en: https://www.inegi.org.mx/programas/dutih/2019/.

x Disponible en: https://www.inegi.org.mx/temas/ticshogares/.

xi Disponible en: http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/medios-y-contenidos-audiovisuales/encca18nacional.pdf.

xiiDisponible en https://infosen.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/64/2/2020-02-05-1/assets/documentos/Agenda_Digital_Educacion.pdf.

xiii Fandos Garrido, Manuel (2003). “Formación basada en las Tecnologías de la Información y Comunicación: Análisis didáctico del proceso de enseñanza y aprendizaje”, Tarragona, Universitat Rovira I Virgili.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here