El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo a sus pares europeos que las conversaciones sobre un impuesto digital estaban suspendidas. Además, advirtió sobre represalias si Europa sigue adelante con sus propios planes, pero la Comisión Europea (CE) reiteró su compromiso de continuar con un plan regional para gravar los servicios digitales.

Según explicó Reuters, Mnuchin se retiró de las conversaciones diciendo que no habían logrado ningún progreso en las discusiones globales. El plan de la Unión Europea era recaudar un impuesto de entre el 2 y el 6 por ciento sobre los ingresos locales de los gigantes de Internet. Cerca de 140 países participaban en las conversaciones organizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la primera gran reescritura de las normas tributarias mundiales en una generación para actualizarlas para la era digital.

Las conversaciones buscaban alcanzar un acuerdo para fines de 2020, pero el movimiento de Washington hará alargar esa fecha.

Según el Financial Times, Mnuchin advirtió que Estados Unidos “respondería con las medidas adecuadas” si los países avanzan con sus propios impuestos.

La salida estadounidense a la decisión global del impuesto a las grandes empresas despertó distintas respuestas del otro lado del Atlántico. Algunos países consideran necesario avanzar en una propuesta europea, mientras que otros siguen con la idea de un consenso global.

El Comisionado de la CE, Paolo Gentiloni, reiteró la necesidad de “un impuesto digital” para adaptarse a lo que denominó “la realidad del nuevo siglo”, y pidió “comprensión” en la negociación global.

Tras el colapso de las conversaciones, Francia también advirtió que seguirá adelante con un impuesto digital a los gigantes tecnológicos este año. El New York Times informó que el Ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, describió la retirada de Estados Unidos como “una provocación” y se quejó de que el país “amenazaba sistemáticamente” a los aliados con sanciones.

El gobierno de España explicó que otras naciones europeas no aceptarían “ningún tipo de amenaza de otro país” sobre el impuesto digital.

En tanto que el Reino Unido seguirá presionando por una solución global para gravar a las empresas digitales, según publicó Reuters. Un portavoz del tesoro británico afirmó: “Seguiremos comprometidos con una solución global”. En la misma sintonía, Italia dijo que estaba comprometida con un acuerdo global.

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