Expansión Liliana Corona

Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. La frase se ajusta bien al caso de AT&T en México. El segundo mayor competidor en telecomunicaciones en Estados Unidos llegó al país con el impulso de la reforma del sector, pero, pese a llevar cuatro años de operaciones, no ha logrado salir de su pérdida operativa. Ésa es la meta que Laurent Therivel, director general de AT&T México, se propuso conquistar. Cuando su predecesor, Kelly King, lo presentó en diciembre de 2018, señaló que el segundo semestre de 2019 sería clave para lograrlo. Su tiempo corre.

Cumplir ese compromiso no es tan sencillo, aunque sí alcanzable , según los especialistas consultados. Desde que inició operaciones en el país, hace cuatro años, con la compra de Iusacell y Nextel, la empresa presenta pérdida operativa debido a la unificación de esas redes en un solo servicio con tecnología de cuarta generación (4G), la obtención de clientes y la homologación de las más de 3,000 tiendas, como ha explicado a lo largo de sus reportes financieros.

Una forma de conquistar la meta que se propuso Therivel es la explotación de servicios en 5G, tecnología que ya está a nivel comercial en Estados Unidos –de la mano de la propia AT&T y su competencia– y en otros países con una velocidad hasta 20 veces mayor que el actual servicio 4G. Desde enero, AT&T tiene ensayos para brindar servicios con esa tecnología en la banda de 3.4 gigahercios (GHz) en la Ciudad de México. Sin embargo, 5G requiere una inversión 10 veces mayor que la tecnología actual, pues necesita despliegue de fibra óptica para soportar el nivel de tráfico que genera.

Entre 2015 y 2018, la firma destinó más de 8,000 mdd de inversión para sus operaciones en México y en los próximos tres años continuará con un nivel similar. “En 2015, AT&T entró al mercado y compró Iusacell y Nextel gastando 4,000 millones de dólares. Desde ese momento hemos invertido alrededor de 4,500 millones de dólares y, para el final de este año, habremos invertido más en México de lo que hicimos comprando estas dos compañías. Es una gran cantidad de inversión y nos está trayendo resultados, como la disponibilidad de 4G”, afirma Therivel. De hecho, las empresas de medición de desempeño de redes, Opensignal y Tutela identificaron este año a AT&T con la mejor disponibilidades de red 4G en México.

Traer a México el 5G no es todo lo que AT&T puede hacer para mejorar sus números. También puede aprovechar los servicios de video que tiene por la fusión con Time Warner, empresa de producción de contenidos que AT&T compró por 85,400 mdd el año pasado, tras dos años de negociación. “En algún punto del próximo año traeremos algunas de esas soluciones avanzadas al mercado”, señala el directivo sobre los contenidos de Warner, que posee en su catálogo marcas como HBO, Turner –con canales como CNN y TNT– y franquicias cinematográficas, como Harry Potter, LEGO y DC Entertainment, así como series de televisión.

Para crecer como empresa, con elementos como 5G y video premium, el directivo confía en la efervescente población joven del país. “Tienen una población muy joven y una creciente clase media, es un elemento para invertir en México por su demografía y su poder de compra”, asegura Therivel. En México, la edad promedio es de 29 años, según el INEGI, mientras que en Estados Unidos es de 38 años, de acuerdo con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Población de la ONU.

“Lo que debe hacer AT&T es generar mayores ingresos y la única manera de hacerlo es con un ARPU (ingreso promedio por usuario) más alto, es decir, generando nuevos servicios. El IFT les autorizó hace tiempo la fusión con Warner en México y no tenemos ningún producto ni ningún servicio”, opina Jorge Negrete, presidente de Digital Policy & Law.

Obstáculos en el camino

AT&T se comprometió a ser más eficiente con un plan a tres años en el que prevé liquidar la deuda de la compra de Time Warner con la venta de activos por 10,000 mdd, incluso con cambios en su consejo de administración.

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La presión del fondo de inversión Elliot Management y los rumores de venta que se desataron en la prensa mexicana pusieron en duda la permanencia de AT&T en este mercado. La empresa salió a acallar esa incertidumbre con el anuncio del patrocinio de las franquicias de la Selección Mexicana de Futbol con un contrato por ocho años, algo poco usual, pues suelen hacerlo por la mitad de ese tiempo. A la empresa le tomó un año lograr el acuerdo.

“Tenía expectativas de recuperar ingresos relativamente más rápido. Tendrá que concentrarse en algunos nichos de mercado, mejorar algunas estrategias comerciales para los próximos años, pero creo que todavía es muy prematuro para AT&T tratar de dejar el mercado”, señala Víctor Pavón-Villamayor, director general de Oxford Competition Economics.

Sus principales retos son el precio del espectro radioeléctrico y la fuerte competencia , elementos que la reforma del sector no ha podido controlar ni corregir. El espectro radioeléctrico es el principal insumo de las telecomunicaciones móviles y en México es más caro que en otros países y se cobra de forma ‘híbrida’: los interesados pujan por él en una subasta y, además, pagan un monto anual por ese espectro ganado.

Incluso la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala en su estudio de 2017 sobre el sector en México que entre 70 y 92% del costo total del espectro corresponde a los derechos anuales, lo que debilita su asignación eficiente. El precio que AT&T pagó en México en la subasta de la banda 2.5 GHz fue de 1,400 millones de pesos y por su explotación –junto con Movistar– esta banda de espectro le generará al Estado 44,400 MDP durante los próximos 20 años. De ese monto, 95% corresponde al pago de derechos anuales. Lo obtenido en esa licitación “es casi el doble de lo que salió en Argentina en 2017 y casi el triple para los casos de Colombia y El Salvador”, señala Jesús Romo, director de Telconomia.

Y ya que la conectividad del país es una prioridad para el gobierno, la tarea de llevar los servicios de telecomunicaciones a zonas apartadas también puede ser apoyada por empresas como AT&T. La industria ha propuesto un intercambio que consiste en reducir el monto de los derechos anuales del espectro por mayor despliegue en zonas con rezago de conectividad. “La administración está hablando de cerrar la brecha digital y de conectar a los no conectados, son dos cosas que están dentro de nuestra misión, pero tenemos que hacerlo de una manera costo efectiva”, dice Therivel.

Con él coinciden varios especialistas del sector. “El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) han buscado que se reduzca el pago de los derechos anuales de espectro y que se compense con inversiones para reducir la brecha digital. Pero en Hacienda y el Congreso no se ha retomado su solicitud”, explica un abogado de telecomunicaciones que prefiere mantener el anonimato.

La competencia

A esto se suma que la regulación no es lo suficientemente estricta, considera el directivo, pues el objetivo de la reforma era equilibrar el mercado, que aún tiene la balanza inclinada hacia América Móvil por suscriptores, tráfico, ingresos y ganancias. “Como consumidor, el éxito (de la reforma) es que tengo mejores servicios y precios más baratos, pero, para la industria, la medida de éxito necesita ser que la participación de suscriptores, en ingresos y en las ganancias cambie. En los hechos simplemente no ha pasado”, dice Therivel. El directivo observa que la ley se puede reforzar para acceder efectivamente y con mayor facilidad a la infraestructura de América Móvil -que por ley está obligada a compartir- especialmente a la fibra óptica.

Otra oportunidad que la empresa no puede dejar escapar para crecer en México es su posicionamiento en la atención a clientes empresariales, opina Romo. “Donde Telcel es muy inhábil es en la parte de soluciones a la industria, ahí es donde veo el futuro de AT&T y Telefónica. (…) AT&T siempre ha brindado soluciones de negocio, eso lo va a mantener y eso es lo que se espera que le dé una nueva mezcla de servicios”.

Para AT&T, éste es un mercado estratégico por el intercambio comercial entre Canadá, EU y México. “AT&T hizo una apuesta correcta en México porque es parte del mercado norteamericano que ellos controlan. En Estados Unidos es, probablemente, una de las empresas más innovadoras en modelos de negocio”, señala Negrete.

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