Este artículo fue escrito con la colaboración del Ing. Julián Cardona Castro, expresidente de ACIEM (Asociación Colombiana de Ingenieros).

Cuando pensé en el título para este artículo supe que debía ser el que está. Lo dude, por la amable invitación de Jorge Fernando Negrete (@fernegretep), presidente de Digital Policy & Law Group (https://digitalpolicylaw.com/category/dplnews/) @dpl_news y por el carácter universal del portal. Sin embargo, les comparto que embeleco es una palabra castiza, muy utilizada en Colombia y que, según la Real Academia de la Lengua Española, significa: “1. m. Embuste, engaño. 2. m. coloq. Persona o cosa fútil, molesta o enfadosa. 3. m. P. Rico. Juego, enredo, montaje, complicación.”

Así que ya saben, de entrada, que pienso que estamos perdiendo el tiempo. Varios países, a raíz de la pandemia, han aplazado la entrada de 5G. Entre otros, podemos señalar a España (https://bit.ly/317hEbM),Canadá (https://bit.ly/3239TTI) y México (https://bit.ly/3aAaDU6).

¿Cuál es el afán del gobierno? ¿Mostrar que es un gobierno digital? ¿Avant garde en tecnología? 5G no es para el usuario de la calle. “En esencia las redes 5G no serán para los humanos cómo no serán para que compremos planes para nosotros, serán redes para procesos industriales, serán redes para la comunicación entre máquinas, serán redes para telemedicina y para el trabajo. Sin embargo, no podrán resolver problemas inherentes a la transmisión de señales electromagnéticas, las cuales pueden verse afectadas en su velocidad por los obstáculos y en su calidad por las interferencias que este tipo de radiaciones tienen por principio de física natural” (Julián Cardona Castro).

El gobierno de Colombia tiene otros retos. Por ejemplo, mejorar el acceso y la velocidad a Internet de buena calidad, que es fijo y seguirá siendo fijo por mucho tiempo. ¿Por qué un operador con una importante presencia en Colombia, Telefónica, anuncia fibra óptica para toda España a 2.025 ad portas de la entrada del 5G? (https://bit.ly/2Q5LFmc). Sencillo, las conexiones fijas seguirán siendo por mucho tiempo, lo repito, más confiables que las móviles con todo y 5G.

En Colombia 80 por ciento de las líneas móviles son prepago. Las conexiones con acceso a velocidad de bajada mayor a 10 Mbps son únicamente 20.9 millones. Hay 10 millones de suscriptores que todavía se conectan a redes 2G y 3G. La cobertura hoy en día para 4G en el país no supera 45 por ciento. El Director Ejecutivo de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (@CRCCol), Carlos Lugo Silva (@carloslugosilva), dijo en el evento Colombia 5G, organizado por DPL, que se prevé para 2025 apenas llegar a tener conectados 80 por ciento de los usuarios en 4G.

De los actuales usuarios móviles (66.28 millones) que existen en Colombia, 51.8 por ciento NO tiene acceso a Internet a través de sus terminales móviles. Tenemos 11 operadores móviles que no sabemos cómo quedarán luego de la pandemia, en cuanto a ingresos se refiere o número de usuarios. El ARPU de los actuales operadores móviles es uno de los más bajos del mundo y ahora con la pandemia no se sabe cómo quedará este ARPU cuando duplicaremos el número de pobres.

Y he ahí el punto. Colombia acaba de vivir la mayor contracción económica de la historia (https://www.eltiempo.com/economia/sectores/caida-historica-del-pib-en-colombia-529582). El Consenso Latinoamericano 2020, un documento suscrito por un respetado grupo de académicos y auspiciado por la Universidad de Salamanca pide, entre otras cosas: “Ofrecer servicios públicos eficientes, con especial énfasis en la infraestructura digital, garantizando el acceso equitativo a la interconectividad.”

Las prioridades del gobierno cambiaron y la agenda del Ministerio de las TIC (MinTIC) de Colombia debe cambiar. Por ejemplo, volviendo a la calidad y a la cobertura, el informe de DQL 2020 ( https://surfshark.com/dql2020) mencionado por El Tiempo (https://bit.ly/3iPEpak) nos deja muy mal parados en esos temas y, obviamente, refleja que ha habido muchos problemas para el teletrabajo y la tele educación en el país. El país está desconectado. Lo he dicho en mis columnas para Portafolio (www.portafolio.co) y mis colaboraciones para El Tiempo (www.eltiempo.com).

Creo que Karen Abudinen (@karenabudi) es una ministra de las TIC muy joven, con ganas de mostrarse y además es de provincia; no es de la capital o de los centros de poder del país. Pero creo, con todo el respeto que me merece, que está siguiendo una agenda dictada desde la Presidencia de la República e influenciada por algunos gremios muy poderosos del sector que han privilegiado el desarrollo de la banda ancha móvil en desmedro de la fija.

Llegó la hora de unir esfuerzos entre diferentes entidades del Estado y sectores privados para mejorar la conectividad de los más pobres. La pandemia de Covid-19 nos va a dejar, también, la mayor deserción escolar de los últimos años en el país. Los padres se ven ante la disyuntiva de comprar una libra de carne o hacer la recarga de la tableta. En otros casos, ya evidenciados, hay niños y jóvenes que tienen que caminar para buscar la señal y recibir por WhatsApp las tareas, en los celulares de sus padres.

Y mientras tanto el gobierno nacional, además de anunciar, con bombos y platillos, una política de 5G, también concreta a las carreras una adjudicación de concesiones de telecentros para puntos rurales que le costará al Estado la friolera de 2 billones de pesos (530 millones de dólares). No digo que esté mal llevarle conectividad a 10 mil puntos de la ruralidad de Colombia. Lo que creo es que no es una solución definitiva y tampoco es una respuesta a las exigencias del momento.

Todavía hay un gran número de entes territoriales que no han contratado los recursos que les gira el Sistema General de Participaciones (SGP), llamados Conexión Total (CT) desde el Ministerio de Educación (MEN) para los colegios estatales. Es increíble que todavía no haya una agenda conjunta entre el MEN y el MinTIC que garantice la conectividad para todos los colegios y escuelas del país. Deberían flexibilizar las normas de contratación de CT y sumarle recursos del MinTIC para crear zonas wifi alrededor de los colegios y en un área que abarque al mayor número posible de hogares de los niños y jóvenes.

Analistas serios y responsable hablan de por lo menos tres años para volver a una normalidad confiable. Es hora de pensar en la educación. Esa es la prioridad de cualquier Estado. No hay virtualidad que reemplace la presencialidad para los niños y jóvenes, pero qué le hacemos.

¿Cómo conectar el país? Propuse el uso de asociaciones público-privadas en las que puedan participar los entes territoriales con las regalías que reciben por la explotación o transporte de minerales. Aquí está la propuesta: https://bit.ly/325mRAo y https://bit.ly/2FCqUMY

He recibido muy buenos comentarios a dicha iniciativa. Dos importantes parlamentarias, la senadora Nora García Burgos y la representante de la Cámara, Karen Cure Corcione, han abanderado en la discusión de un proyecto de ley que reglamenta el uso y la distribución de las regalías, que dicha propuesta sea incluida.

Para finalizar cito a Jorge Hernando Pedraza (@JHPedraza), actual Secretario General de la Comunidad Andina (@ComunidadAndina), cuando era Senador de la República. El texto es de 2008: “en las condiciones tecnológicas actuales de la sociedad, no es aventurado decir que uno de los factores constituyentes de pobreza es el no acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, ya que son pilar fundamental para la competitividad de cualquier país… las TIC están desempeñando un rol cada vez más definitivo en el propósito de salir de la pobreza… las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han demostrado ser soportes fundamentales para la equidad social y la productividad, razón por la cual… deben promover su avance en nuestras comunidades”. Parece que hubiera adivinado la pandemia.

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